Sergio Blanco tiene más de 18 años de experiencia en la industria de la moda en Argentina y Latinoamérica. Aprendió los secretos del mercado de lujo cuando le tocó liderar durante 15 años Polo Ralph Laurent, donde fue responsable de las operaciones en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay, reportando a las oficinas corporativas en New York.
Dos años antes de que la compañía cerrara sus persianas en la avenida Alvear, el empresario decidió lanzar su propio proyecto y así nació South Evolution, con el objetivo de desarrollar proyectos atractivos y rentables en el mercado de la moda.
Blanco introdujo en el país el concepto de tiendas departamentales Premium, a través de la marca The Palace Luxury Outlet, un formato que crece a un ritmo sostenido, a pesar del contexto actual que vive el país. "El concepto crece a nivel mundial, aunque se acrecienta en mercados en crisis, como el nuestro", reconoce Blanco, quien admite que "a nivel local la industria está atravesando un momento complicado. Cuando los empresarios americanos y europeos vienen a la Argentina, no pueden creer cómo sus pares de acá se tienen que reinventar día a día debido a las dificultades que atraviesan", afirma.
Periodista: Más allá del contexto conocido ¿cuáles son las mayores dificultades que aquejan al sector?
Sergio Blanco: En el contexto actual es imposible proyectar. Le doy un ejemplo, las marcas armaron hace un año la colección de este invierno, ya con márgenes ajustados y con un poco de cintura, sabiendo que iban a vender menos, produjeron una cantidad más acotada. Aun así, las reglas de juego le cambiaron una vez más y hoy, por distintos factores, no puede colocar esa producción.
P.: ¿Cuáles son esos factores?
S.B.: Muchos. Hay que subir los costos por la inflación, el aumento del dólar, el aumento de las distintas obligaciones, el consumo que sigue en caída libre. La realidad de nuestra economía hace que los empresarios textiles locales estén muy entrenados, tienen que aggiornarse todo el tiempo.
P.: ¿Cómo opera esa marca con una producción que -en teoría- no va a poder colocar?
S.B.: La marca tiene la estadística de venta, sabe que si produjo mil remeras hoy no las va a poder vender, entonces no espera al final de temporada para liquidarlas. Manda 700 remeras al negocio regular y 300 al outlet para comercializarlas más baratas. La idea es que al final de la temporada haya vendido las mil remeras. La realidad de nuestra economía hace que nuestros empresarios textiles locales estén muy entrenados y tengan que aggiornarse todo el tiempo. No pueden dormirse un minuto. Hoy le erraste en un número y te podes fundir. El año pasado siete clientes nuestros entraron en convocatoria. Marcas grandes que erraron en un cálculo y la coyuntura se las llevó puesta.
P.: Hay una tendencia a comprar en outlet. ¿La crisis es un factor determinante en este sentido?
S.B.: El concepto es tendencia en el mundo. En Estados Unidos en los últimos diez años la venta en este segmento creció un 58%. La Argentina no escapa a esta movida, con el agregado de un contexto de crisis y retracción del consumo general. La ropa full price está muy cara en los shoppings, pero la gente no quiere resignar marca. Por eso acude a los outlets Premium, que ofrecen marca a buen precio.
P.: ¿Es una cuestión aspiracional?
S.B.: Sí. La gente quiere seguir vistiéndose bien. La marca genera una imagen en el canal de primera. Hay muchos consumidores que están identificados con una marca, que tienen un criterio determinado de compra y que hoy encuentran esas alternativas en los outlets. El secreto está en lograr que la gente tenga una apreciación alta de la marca, que se genera con la imagen, con el marketing, con la publicidad. Las marcas hoy invierten mucho dinero en sus locales de primera y después venden en outlets. Pero reitero, éste no es un fenómeno local, es global.
P.: El concepto de outlet fue mutando en el país. De aquellos locales que vendían ropa de segunda y fallada a estos locales multimarca. ¿Puede explicar el formato actual?
S.B.: Es un concepto que se está profesionalizando en la Argentina en los últimos años. Históricamente teníamos la idea de mandar al outlet lo que no se había vendido en la tienda regular. Las grandes marcas nacionales que tenían muchos locales y grandes colecciones, cuando terminaba la temporada, lo que no vendían se lo llevaban a un outlet. Hoy esto cambió. Esas mismas marcas hoy producen para el outlet. Este es el modelo que se usa en Estados Unidos. Las empresas allá generan la percepción de marca en Madison Avenue, ponen en la vidriera una remera a 90 dólares y después la venden en el outlet a 40 dólares.
P.: ¿Es el mismo producto?
S.B.: No es ni más ni menos que la que venden en el local de Madison Avenue. Los outlets hoy tienen mercadería propia, venden colecciones completas, muchísimos talles de la misma prenda, surtido de colores. Hoy los outles ya no venden ropa fallada. Por supuesto tenemos sobrantes de colecciones anteriores, pero eso es otra cosa.
P.: El desembarco de H&M hizo mucho ruido. ¿Qué le responde a aquellos que dicen que usted vende ropa de saldo de la marca sueca?
S.B.: Es buena la pregunta. Me sirve para aclarar que de ninguna manera es stock sobrante de los outlets de Estados Unidos y Europa, como dijeron algunos. No son saldos, la ropa que se vende en el local nunca vio la luz.
P.: ¿Lo puede explicar?
S.B.: Por su puesto. Los tiempos en el mercado de la moda son muy largos, más para las grandes mercas masivas internacionales. Las producciones se hacen un año antes de la temporada. Quiere decir que esta mercadería fue ordenada hace un año y medio o dos, se produjo, y por algún motivo no la despacharon. Esto es común. Entre que vos haces la orden, producís el pedido, se manda al destino y llega a la tienda, pasa muchísimo tiempo. En ese lapso, cualquier situación coyuntural puede hacer caer esa operación. Entonces se trata de colocarla en mercados donde la marca no tiene presencia propia. Eso es lo que sucedió en nuestro caso.
P.: ¿Le llama la atención el furor que generó H&M en la gente?
S.B.: Lo que pasa en Luján es histórico. Fui 15 años el CEO de Ralph Laurent para Latinoamérica, trabajé en Estados Unidos, viaje por toda Latinoamérica. Nunca vi algo así. Fue una locura. Hubo cola adentro y afuera del local. Por momento nos desbordamos. Por eso ahora incorporamos tres cajas más y tomamos otras seis empleadas en el sector de facturación. Buscamos que la experiencia de compra sea lo más placentera posible.
P.: ¿A qué atribuye esta efervescencia que se generó?
S.B.: Lo que ocurrió fue una sumatoria de buenas noticias. La primera es que inauguró un shopping en una zona que no tenía ningún centro comercial. La segunda, que dentro de este espacio abrió la tienda departamental con formato de outlet más grande del país, y la tercera es que dentro de esta tienda, se incorporó una marca con la penetración que tiene H&M. Esto provocó furor. La gente está muy desalentada de escuchar malas noticias, empresas que cierran, empresas que entran en convocatoria, despidos, inflación, desocupación.
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