Después de más de dos décadas alejada de la Fórmula 1, Nike prepara su regreso a la máxima categoría del automovilismo. La compañía estadounidense habría iniciado conversaciones con Formula One Management (FOM) para avanzar en un acuerdo comercial que podría incluir derechos de patrocinio y licencias de productos.
El eventual desembarco no sería un movimiento menor. Nike es una de las marcas deportivas más importantes del mundo y su llegada a la F1 podría modificar el mapa comercial de una categoría que en los últimos años amplió de manera significativa su atractivo global y su capacidad para generar ingresos fuera de la pista.
Las primeras señales aparecieron en mayo, durante el Gran Premio de Miami. Ejecutivos de Nike estuvieron presentes en el circuito y mantuvieron contactos con representantes de Cadillac, la nueva escudería estadounidense que se incorporó esta temporada al campeonato como el undécimo equipo de la parrilla.
En ese contexto, Dan Towriss, CEO de Cadillac F1, y su esposa, Cassidy, recibieron como obsequio unas Nike Dunk Low personalizadas con la identidad de la escudería. El gesto comercial cobró mayor relevancia durante el receso de verano, cuando los pilotos del equipo, Valtteri Bottas y Sergio Pérez, fueron fotografiados utilizando las mismas zapatillas.
Sin embargo, el posible vínculo entre Nike y Cadillac todavía no se transformó en un acuerdo formal. El equipo estadounidense ya cuenta con Tommy Hilfiger como patrocinador oficial de indumentaria, en una alianza vinculada al proyecto de General Motors y TWG Global.
Tras el uso frecuente de los Nike Dunk Panda por Checo y Bottas, se especuló un patrocinio de la marca. La primera colaboración Nike x Cadillac surgió con 2 pares de SB Dunk exclusivos para los dueños del equipo.
Nike apunta mucho más alto
La posibilidad de que Nike se limite a un acuerdo con Cadillac parece poco probable. La compañía estadounidense tendría una estrategia más ambiciosa: conseguir una asociación directa con la Fórmula 1.
Durante su presencia en Miami, los ejecutivos de Nike también mantuvieron conversaciones con Formula One Management, organismo encargado de gestionar comercialmente la categoría. El objetivo habría sido analizar un acuerdo de mayor alcance, basado en patrocinio y derechos de licencia.
Los detalles económicos y las condiciones de una eventual alianza todavía no trascendieron. Pero existe un obstáculo importante: Puma.
Desde 2024, la empresa alemana mantiene un acuerdo global con la Fórmula 1 para desarrollar y comercializar indumentaria, accesorios y productos de marca compartida. Por eso, el ingreso de Nike podría generar una disputa por uno de los espacios comerciales más importantes de la categoría.
No está claro cómo podría estructurarse una eventual asociación entre Nike y la F1 sin afectar los derechos que actualmente posee Puma. Una posibilidad sería limitar las categorías de productos o establecer diferentes segmentos de explotación comercial, aunque cualquier acuerdo dependerá de las condiciones que negocien las partes.
Un viejo vínculo con la Fórmula 1
La relación entre Nike y la máxima categoría no es nueva. En 1996, la compañía estadounidense firmó un acuerdo de patrocinio con Michael Schumacher, que se extendió hasta 2002.
Durante ese período, Nike desarrolló equipamiento específico para el piloto alemán, entre ellos botas de competición personalizadas y la Air Zoom Schu, una zapatilla diseñada especialmente para Schumacher.
Los vínculos entre Nike y la Fórmula 1 no son nuevos. En 1996, la compañía firmó un acuerdo de patrocinio con Michael Schumacher
-cuyo hijo, Mick, ahora compite en IndyCar en Estados Unidos- un compromiso que duró hasta 2002, cuando el piloto firmó con Fila.
La marca también tuvo una fuerte presencia en el automovilismo estadounidense, especialmente en NASCAR e IndyCar. Allí apostó principalmente por acuerdos individuales con pilotos y por el suministro de calzado técnico, en lugar de convertirse en proveedor integral de equipos.
Entre los pilotos vinculados con Nike durante aquella etapa estuvieron Dale Earnhardt Sr., Tony Stewart, Dale Jarrett, Bobby Labonte, Jeff Gordon, Adam Petty y Al Unser Jr.
Una apuesta de Elliott Hill
El posible regreso a la Fórmula 1 también puede interpretarse como parte de la estrategia del actual CEO de Nike, Elliott Hill, para recuperar el impulso de una compañía que atraviesa un proceso de transformación.
La diferencia en el comportamiento bursátil entre ambas compañías resulta significativa. Mientras las acciones de Liberty Media, propietaria de los derechos comerciales de la F1, acumularon una fuerte valorización durante los últimos cinco años, los títulos de Nike registraron una importante caída en ese mismo período. En este escenario, la Fórmula 1 aparece como una plataforma especialmente atractiva para Nike por su expansión internacional, su llegada a públicos jóvenes y el crecimiento del negocio de merchandising y licencias.
Actualmente, la categoría genera entre u$s80 millones y u$s150 millones anuales en regalías por licencias, según estimaciones citadas en el sector. Esa cifra podría crecer hasta aproximadamente u$s175 millones, mientras que las proyecciones apuntan a que el negocio podría alcanzar los u$s310 millones en 2028.
El negocio que todos quieren
El interés de Nike se produce en un mercado cada vez más competitivo. La Fórmula 1 ya logró atraer a importantes marcas de indumentaria, moda y lifestyle mediante acuerdos de patrocinio, licencias y asociaciones con equipos.
Puma, Adidas, Castore, New Era, Hugo Boss, Tommy Hilfiger y Gucci, entre otras firmas, ya tienen presencia dentro del ecosistema comercial de la categoría.
Pero si Nike finalmente consigue un acuerdo directo con la F1, el principal frente de batalla estará en Puma, uno de sus rivales históricos en el mercado deportivo.
La disputa no sería solamente por colocar una marca en la indumentaria de los aficionados. Estaría en juego el negocio global de productos oficiales, licencias, merchandising y el enorme valor comercial que adquirió la Fórmula 1 en los últimos años.
Nike quiere volver a la F1. Puma ya está adentro. Y el próximo Gran Premio podría comenzar a correrse también fuera de la pista.