Una inversión de hasta u$s2.000 millones volvió a poner a Profertil en el centro del tablero agroindustrial. Tras quedarse con el control de la compañía, Adecoagro activó el análisis de un ambicioso proyecto para ampliar la producción de fertilizantes en Bahía Blanca, en lo que podría convertirse en uno de los desarrollos industriales más relevantes del sector en la Argentina.
Mega apuesta por Profertil: Adecoagro evalúa invertir hasta u$s2.000 millones y el mercado ya reacciona
Tras un 2025 afectado por una parada de planta, la productora de urea cambió de dueños y vuelve a escena con un plan de expansión que puede redefinir el negocio. Las acciones ya reflejan el nuevo escenario.
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La compra de Profertil por parte de Adecoagro fue una de las transacciones de M&A más destacadas de 2025 en Argentina.
El plan, que aún se encuentra en fase de ingeniería, contempla la posibilidad de sumar una nueva línea o incluso una segunda planta para producir urea, con el objetivo de aprovechar el gas local y competir en costos con los grandes exportadores globales. La decisión final, admiten en la compañía, dependerá de variables macroeconómicas y del marco de incentivos a las grandes inversiones.
Pero más allá del proyecto, el movimiento ya empezó a tener impacto. En los últimos días, las acciones de Adecoagro treparon más de 24% en Wall Street, impulsadas por mejores recomendaciones de bancos internacionales y, sobre todo, por el cambio de perfil que implica la incorporación de Profertil a su portafolio.
El mercado empieza a mirar a la empresa ya no solo como un jugador agropecuario, sino como una compañía con fuerte exposición al negocio energético: transformar gas en fertilizantes. En ese cruce, energía, industria y agro, aparece el principal atractivo.
Un 2025 de transición y números más ajustados
El relanzamiento de Profertil llega después de un año que, puertas adentro, fue más complejo. Durante 2025, la compañía atravesó la mayor parada de planta de su historia, con una inversión cercana a u$s90 millones y más de 50 días sin operación plena, lo que impactó de lleno en los resultados.
Ese freno se reflejó en los números. La empresa comercializó 1,09 millones de toneladas de urea en el mercado local, una caída del 12,7%, mientras que el negocio de reventa retrocedió cerca de 20%. En paralelo, los márgenes se comprimieron con fuerza: el resultado neto pasó de representar el 33% al 12% de las ventas, y el ROE cayó al 13%, muy por debajo del año previo.
A eso se sumó un contexto desafiante en precios. Mientras la urea subió cerca de 20% a nivel internacional, en el mercado local el ajuste fue de apenas 4,3%, lo que limitó la capacidad de trasladar costos en un negocio donde el gas explica cerca del 60% de la estructura.
Aun así, el dato relevante no es tanto la foto del año pasado como lo que deja preparado hacia adelante. La parada permitió actualizar equipos, mejorar eficiencia y sentar las bases para una mayor producción en 2026, justo cuando el contexto empieza a jugar más a favor.
El negocio de fertilizantes está atravesando un cambio de escenario. Los precios internacionales de la urea mostraron subas relevantes, impulsadas por tensiones geopolíticas y restricciones de oferta, en un mercado altamente sensible al costo de la energía.
Ahí aparece una ventaja clave: el gas, que representa cerca del 60% de los costos, está asegurado para la operación local. Esa combinación abre la puerta a una recuperación de márgenes tras el deterioro de 2025.
En paralelo, la demanda también acompaña. El mercado argentino de fertilizantes sigue creciendo y podría acercarse nuevamente a niveles récord, impulsado por mejores perspectivas agrícolas y mayor uso de tecnología en los cultivos.
Con la planta operando a pleno tras casi tres meses de inactividad acumulada el año pasado, Adecoagro espera que Profertil se convierta en uno de los principales motores de resultados en 2026.
Cambio de dueños y negocio que gana escala
El otro punto de inflexión fue el cambio de dueños, que terminó de redefinir el perfil de la compañía. A fines de 2025, Adecoagro, junto con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), completó la compra del 100% de Profertil por unos u$s1.200 millones, quedándose con el 90% del capital, mientras que el 10% restante quedó en manos de la cooperativa.
La operación implicó la salida de los accionistas históricos, la canadiense Nutrien y la petrolera YPF, y marcó el fin de una etapa como joint venture para dar paso a un esquema con fuerte impronta agroindustrial.
Ese cambio no es menor. Profertil deja de ser solo un productor de fertilizantes para integrarse a una lógica más amplia, donde el negocio conecta de manera directa con la producción agrícola y el acceso a energía, dos de los ejes centrales de Adecoagro.
En ese marco, el proyecto de expansión empieza a tener otra lectura. No se trata únicamente de aumentar la capacidad instalada, sino de potenciar un modelo que busca capturar valor en toda la cadena: desde el gas como insumo hasta el fertilizante aplicado en los cultivos.
De cara a 2026, la expectativa es que, con la planta nuevamente operativa tras casi tres meses de inactividad acumulada, Profertil muestre una recuperación en sus resultados y gane peso dentro del grupo.
El contexto también acompaña. Con precios internacionales más firmes y un mercado regional demandante, particularmente desde Brasil, el negocio de fertilizantes vuelve a posicionarse como uno de los más dinámicos dentro del agro.
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