Durante los días 31 de marzo, 1 y 2 de abril se llevó a cabo en Punta del Este una de las exposiciones de tecnología más grande del mundo, Campus Party, cuya principal diferencia con ediciones anteriores es que por primera vez el tema principal tratado estuvo relacionado con el ecosistema cripto.
El metaverso es el concepto de moda este año, el cual se repite como un mantra entre la gente de la industria tecnológica. No es para menos, es que con el advenimiento de la blockchain llegó la creación de avatares con certificados digitales de propiedad, denominados “NFT” o “Token No Fungible”, que pueden comerciar, vender, alquilar, fabricar activos digitales desde mundos virtuales para exteriorizarlos y monetizarlos en el mundo real. Esto se está convirtiendo en un punto de inflexión, ya que el trabajo digital está siendo recompensado mediante criptomonedas lo que crea una economía digital que invita a diferentes profesionales a brindar servicios que pueden resultar altamente lucrativos.
El tema inmobiliario también ha sido el boom en los metaversos relacionado con la comercialización de terrenos digitales, siendo destacados los casos de Decentraland y de The SandBox, sitios donde ya interactúan miles de usuarios para ofrecer o adquirir diferentes bienes y servicios. Debido a esto, la propiedad de las tierras más céntricas o concurridas se han disparado los precios alcanzando a cifras millonarias.
“En la mayoría de los nuevos metaversos la gestión económica se produce utilizando tokens nativos, pero con posibilidades de uso real al ser convertibles por otras criptomonedas o dinero fiat y esto es uno de los grandes avances en materia tecnológica”, explica Sergio Morales, director de Cryptocity.
Sin embargo, Morales advierte que “el ingreso masivo de usuarios está generando inflación en el precio de algunos terrenos digitales, por lo que se debe tener mucho cuidado de no caer en precios elevados artificialmente”.
El principal problema de la compra de terrenos en los metaversos es que no todas estas plataformas virtuales tendrán éxito e incluso algunas podrían no existir en el largo plazo, por lo que la inversión considerable por un terreno digital termina siendo de alto riesgo a diferencia de los terrenos reales.
Otro fenómeno tecnológico de mucho crecimiento en es el NFT Gaming, donde jugadores pueden monetizar su tiempo a través de obtener ganancias en criptomonedas.
En relación a esto, también los proyectos presentes en Campus Party fueron:
- Dchess: El primer juego de ajedrez tokenizado del mundo, donde cada jugador profesional o aficionado puede invertir en un tablero NFT que le permita jugar partidas y torneos obteniendo una recompensa en criptomonedas.
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CryptoMines. Es un juego NFT de viajes espaciales por el metaverso -ahora relanzado-, el cual ha sido en el pasado el proyecto “Play to Earn” más grande de la red de Binance (BNB Chain).
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Axie Infinity. Actualmente es el juego NFT más grande del ecosistema cripto, donde se coleccionan cartas de criaturas mágicas y se compite con ellas contra otros jugadores (PVP).
Según César Vidal Scasso, presidente de la Asociación de Deportes Electrónicos y Electromecánicos de Argentina (ADEEMA) “antes los personajes y armas se vendían por fuera de un juego, creando una economía gigantesca, pero primivita. Ahora la tecnología NFT revolucionó la forma de comerciar entre jugadores”.
Y concluye: “Es una evolución de nuestra forma de jugar, de relacionarnos e incluso de trabajar dentro del sector gaming, algo que parecía muy lejano y que, sin embargo, está creciendo a pasos agigantados”.
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