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19 de septiembre 2026 - 00:00

Verónica Lares, de Universidad Siglo 21: "Los ejecutivos necesitan entender la IA para no perder competitividad"

En diálogo con Ámbito, la secretaria de Posgrado de la Universidad Siglo 21 habló sobre el rol de la IA en el liderazgo y la demanda de las empresas por talento formado. También analizó la importancia de la economía del conocimiento en Argentina.

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De la incertidumbre laboral a la economía del conocimiento: qué desafíos y oportunidades ve la Universidad Siglo 21 para los profesionales del futuro.

Universidad Siglo 21

En un mundo donde la inteligencia artificial (IA) redefine a diario cómo se toman decisiones, se lidera y se hacen negocios, la formación en economía y finanzas dejó de ser un terreno exclusivo de especialistas. Verónica Lares, secretaria de Posgrado de la Universidad Siglo 21, sostuvo que entender cómo funciona una empresa o una economía se convirtió en una suerte de "alfabetización básica": la que permite distinguir, en medio de un aluvión de información, qué oportunidades vale la pena perseguir y en qué instrumentos financieros (muchos de ellos novedosos en el país) realmente conviene involucrarse.

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En la entrevista con Ámbito, Lares analizó los riesgos y las oportunidades que trae la IA para la educación y el mundo corporativo: desde la "burbuja" de respuestas sesgadas que puede generar su uso sin pensamiento crítico, hasta el rol que están llamados a jugar los líderes para acompañar a sus equipos en un escenario de incertidumbre laboral. También repasó cómo cambió la demanda de las empresas hacia la universidad —con foco creciente en sectores como minería y energía— y el vínculo entre la academia y el sector productivo, desde las prácticas profesionales obligatorias hasta la construcción del nuevo campus en Villa María.

Una mirada sobre el potencial de Argentina en la economía del conocimiento: un país, según su diagnóstico, con profesionales de altísimo nivel y una capacidad de reinvención que se transforma en ventaja competitiva de cara a un futuro laboral todavía incierto.

Lares, secretaria de Posgrado de la Universidad Siglo 21, analizó cómo la IA cambia la forma de liderar y de aprender, y por qué la formación en negocios y finanzas ya no es solo para economistas.

Lares: "identificar oportunidades desde el saber" en negocios

Periodista: ¿Considera que es crucial hoy la formación en negocios y finanzas, incluso para quienes no vienen de esas áreas?

Verónica Lares: Creo que una alfabetización sobre cómo funciona una empresa y cómo funciona la economía se convirtió en un conocimiento de requerimiento básico. Estamos mucho más bombardeados por noticias económicas, no solo a nivel país sino internacional, y existe la necesidad de identificar oportunidades desde el saber: saber de qué se habla y cómo capitalizar esas oportunidades.

Lo que antes se resolvía con el conocimiento práctico, el "conocimiento de la calle", hoy requiere entender conceptos más sofisticados para poder identificar esas oportunidades. Ese conocimiento se puede obtener de distintas maneras —la universidad y los cursos de formación continua son algunas de las herramientas— pero hoy hay tanta información disponible que se vuelve difícil separar lo relevante de lo que no lo es, y diferenciar qué instituciones son realmente confiables. Ahí es donde universidades con trayectoria como la nuestra aportan un diferencial de prestigio y credibilidad: dan la seguridad de que se van a incorporar los conceptos necesarios, en el grado a un nivel más básico y en el posgrado con la posibilidad de especializarse.

P.: ¿Por qué?

V.L.: Esto no es solo para quienes lideran empresas o emprendimientos: nos atraviesa a todos, porque hoy todos operamos con billeteras virtuales y con instrumentos financieros que hasta hace poco no existían en Argentina. Eso nos exige un manejo más sólido de nuestras propias finanzas, desde el hogar hasta la empresa —sea una pyme o una compañía grande— y hasta el país. Siendo argentinos, siempre buscando la oportunidad de crecer y de hacer negocios, este conocimiento de nuevos instrumentos financieros, muchos de los cuales ya existían afuera y recién ahora llegan al país, se vuelve una necesidad que nos atraviesa a todos.

"Al final del día, siempre va a haber una persona tomando la última decisión"

P.: Desde el lugar de educadores, como parte de una comunidad académica, ¿qué desafíos y oportunidades identifican con la irrupción de la IA?

V.L.: El riesgo que veo es aplicar las respuestas de la IA sin juicio de valor ni pensamiento crítico, buscando respuestas más rápidas sin que necesariamente sean mejores. Estas herramientas no están garantizadas para decir la verdad: están muy orientadas a las búsquedas previas de cada usuario, no son imparciales, y eso genera una burbuja donde existe el riesgo de alejarse cada vez más de la realidad en lugar de encontrar las respuestas que uno busca.

La oportunidad para la educación es formar a los estudiantes para que sepan hacer las preguntas correctas y para que la IA se convierta en una herramienta a la que hay que aplicarle pensamiento crítico, juicio de valor, ponderaciones éticas y una auditoría de las respuestas. Hay que tomarla por lo que es: una forma avanzada de procesar datos y dar respuestas, pero que está lejos de ser la verdad. El desafío —como siempre, y ahora más— es seguir formando profesionales con ese pensamiento crítico, esas habilidades que permitan usar la IA por lo que es: una herramienta, un miembro más del equipo al que hay que darle el lugar que corresponde, pero siempre con juicio de valor por sobre todo. Como secretaria de posgrado, me siento responsable de que nuestros programas le den a los estudiantes ese diferencial.

P.: ¿Cómo cree que la IA está cambiando las formas de liderazgo y organización de empresas?

V.L.: El liderazgo está cambiando. Los empleados van a necesitar decisiones y acompañamiento distintos de parte de sus líderes: no solo orientación sobre cómo usar estas herramientas, cuándo tiene sentido incorporarlas a los procesos y cuándo aceptar o no una respuesta de la IA, sino también contención —lo digo también desde mi lugar de coach— frente a la incertidumbre que genera el reemplazo de puestos de trabajo.

Esto exige del líder una orientación para recapacitar y reutilizar los recursos humanos según las fortalezas de cada persona, buscando oportunidades donde puedan seguir aportando valor a la empresa desde otro lugar. Requiere imaginación y mucho diálogo con el empleado para entender sus motivaciones e intereses, y combinarlos con los objetivos de la empresa y con la tecnología.

P.: ¿Cómo es esa nueva dinámica del líder?

V.L.: El líder va a tener que tomar decisiones críticas de procesos y costos, compitiendo en un mercado donde las herramientas de IA están reemplazando muchos puestos de trabajo. Por eso estamos poniendo mucho énfasis en formar líderes para esa toma de decisiones. No creo que el liderazgo vaya a ser reemplazado por la IA, al menos no por mucho tiempo, pero los líderes están en la misma incertidumbre que los empleados y tienen que navegarla con capacidad de pronóstico, de manejo de escenarios y de recursos, mirando a los empleados según su potencial y el valor que pueden agregar. En cuanto a los ejecutivos, muchas veces me preguntan si necesitan ponerse al tanto de estos temas, y la respuesta es absolutamente sí.

No se trata de que se vuelvan programadores, pero sí necesitan entender cómo usar la IA en el contexto de sus empresas para tener una ventaja competitiva en un mercado que está siendo transformado por la tecnología, porque son ellos quienes van a decidir dónde van las inversiones y los costos. Cuando la información es tanta, lo que va a diferenciar a los profesionales exitosos en este nuevo mercado va a ser la capacidad de combinar las capacidades humanas con las herramientas tecnológicas de manera responsable. Al final del día, siempre va a haber una persona tomando la última decisión, y esperamos que esa persona sea uno de nuestros estudiantes.

De la incertidumbre laboral a la economía del conocimiento: qué desafíos y oportunidades ve la Universidad Siglo 21 para los profesionales del futuro.

P.: ¿Qué les piden las empresas a la universidad en materia de formación?

V.L.: Vemos cada vez más demanda de formación a medida, especialmente de empresas que se están expandiendo, que reciben inversiones del exterior o que pertenecen a sectores estratégicos como minería o energía, o a la cadena de valor de esos sectores. Esto también se refleja en lo que se habla a nivel nacional sobre los proyectos que se vienen en el país, con foco en minería y energía. No es algo exclusivo de esas empresas: también asociaciones profesionales que necesitan prepararse para servir eventualmente a esos proyectos nos buscan para la formación de talento.

Además de eso, seguimos viendo demanda en las áreas más clásicas por las que Siglo 21 es conocida: liderazgo, capacidades blandas y finanzas, dado que somos una universidad empresarial con vínculos fuertes en ese sector. Hay una combinación de lo de siempre con algunas oportunidades nuevas muy interesantes.

"Hay una resiliencia y una capacidad de reinvención que no vi en otros países"

P.: ¿Cómo se trabaja el vínculo entre la universidad y las empresas? ¿Tienen programas de financiamiento para emprendimientos?

V.L: Se trabaja en varios niveles. En el grado, nuestros estudiantes tienen como requisito para recibir el título una práctica profesional en empresas. En el posgrado existe algo similar: una materia de actividad práctica donde también deben trabajar durante un período determinado en un proyecto dentro de una empresa.

Desde el punto de vista institucional, tenemos varios centros de investigación y vinculación con el sector privado, con el objetivo de articular instancias de nuevos emprendimientos apoyados por mentorías; algunos de nuestros miembros son representantes de empresas. Estamos, de hecho, en pleno proceso de construcción del campus de Villa María, que va a estar inserto en el polo industrial de esa ciudad. Esa vinculación funciona en dos sentidos: les da a nuestros estudiantes la posibilidad de insertarse en el mercado laboral —tenemos una tasa de inserción muy alta— y, al mismo tiempo, nos permite escuchar de primera mano cuáles son las necesidades de las empresas, qué buscan en los profesionales, para incorporar esos aprendizajes en nuestros programas y acercarlos lo más posible a la demanda del mercado laboral.

P.: ¿Cómo ve hoy a Argentina en el campo de la economía del conocimiento, y qué potencial tiene?

V.L.: Me pasó algo anecdótico: me formé aquí, me fui a vivir al exterior y volví hace un par de años, como hicieron varios colegas que se recibieron en el mismo momento que yo. Veo a mucha gente que vuelve a Argentina con formación internacional, lo que le da diversidad al ecosistema de la industria del conocimiento. Pero además, en el propio país hay excelentes profesionales: Argentina tiene instituciones universitarias de altísimo nivel y una masa profesional que está entre las más altas de América Latina. El potencial es inmenso.

Creo que estamos muy bien posicionados porque el argentino tiene una resiliencia y una capacidad de reinvención que no vi en otros países donde viví y estudié. Esa facilidad para reinventarse y para convivir con la incertidumbre es muy natural en el argentino, y es una ventaja comparativa enorme a la hora de adaptarse. La calidad de la educación universitaria y de posgrado en Argentina es realmente excelente: tenemos profesionales muy bien formados, tanto que nos vienen a buscar desde el exterior. No es difícil encontrar, en cualquier país, a grandes figuras que son argentinas. Creo que estamos muy bien posicionados para enfrentar lo que viene.

P.: ¿Cómo imagina la evolución de la educación y de la economía del conocimiento en un contexto de IA y transformación tecnológica?

V.L.: Soy muy optimista. Creo que si formamos profesionales —no solo en el área de negocios, sino en general— con un set de herramientas básicas que incluya pensamiento crítico por encima de todo, toma de decisiones, criterios de valoración y comportamiento ético frente a la información que reciben, esos van a ser los diferenciales entre los profesionales que logren roles de liderazgo exitosos y los que simplemente consuman y repitan lo que reciben de las redes o de la IA.

Ahí la universidad tiene un rol crítico que jugar. Ya nos estamos reconvirtiendo, y tenemos que seguir empujando la construcción de habilidades por sobre los conocimientos: eso es lo que nos va a permitir navegar la incertidumbre y quedar bien parados sin importar lo que venga. Tengo hijos muy jóvenes, y como madre uno se pregunta si van a tener trabajo en el futuro. Lo único que puedo decirles es que confíen en que van a poder encontrarle la vuelta para tener una vida motivadora, donde el trabajo no sea solo una forma de generar calidad de vida sino también algo que los apasione y les dé un sentido de propósito. Si logramos darle esas herramientas a las próximas generaciones, en un momento tan crítico como este, habremos ganado.

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