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1 de julio 2026 - 15:30

Waps: del boom del e-commerce al concurso, la historia detrás de la caída de la marca de las chatitas virales

La empresa cordobesa y su fundador buscan reestructurar sus deudas tras una fuerte caída de las ventas. En el expediente judicial atribuyen la crisis al desplome del consumo, el aumento de los costos y la competencia de productos importados.

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La empresa cordobesa llegó a tener más de 120 empleados y a vender 15.000 pares de zapatos por mes. 

Las notificaciones de compra aparecían una detrás de otra en su tienda online. "Paula, de Azul, compró hace diez minutos"; "Romina, de Villa Adelina, hace diecisiete". Esa secuencia, que se repetía durante todo el día, formaba parte de la estrategia comercial de Waps, una marca de calzado femenino que, en pocos años, pasó de ser un pequeño emprendimiento cordobés a convertirse en uno de los fenómenos del comercio electrónico argentino.

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Con una inversión inicial cercana a u$s1.000, los hermanos Marco y Andrés Dadone apostaron en 2019 por un modelo de negocios que rompía con el esquema tradicional del sector. Sin locales físicos ni intermediarios, vendían exclusivamente a través de internet unas chatitas confeccionadas con tejido flexible, livianas y lavables en lavarropas. Impulsada por campañas con influencers y una fuerte inversión en publicidad digital, la marca creció a un ritmo acelerado: abrió dos plantas industriales, llegó a fabricar 24 modelos de calzado, empleó a unas 120 personas y alcanzó ventas de entre 12.000 y 15.000 pares mensuales.

Hoy esa historia de crecimiento terminó con serios problemas financieros, denuncias de usuarios y hasta acusaciones de estafa.

La Justicia de Córdoba declaró la apertura del concurso preventivo en caso de agrupamiento de Waps Argentina S.A. y de su fundador, Marco Paolo Dadone, quien además acumula 113 cheques rechazados por $460,9 millones, junto con deudas registradas con Banco Macro, Banco Galicia, Mercado Libre y Fintech SGR. En la presentación judicial, el empresario atribuyó el derrumbe del negocio a la caída del consumo, el aumento de los costos de publicidad en dólares, la apertura de las importaciones y el fuerte deterioro de la liquidez.

En muy poco tiempo, su esquema de producción totalmente estandarizado le permitió pasar de tercerizar la fabricación a montar una estructura industrial propia en Córdoba. En paralelo, proyectaba expandirse a Estados Unidos, Chile, Colombia, Uruguay y España, mientras la mayor parte de sus ventas se concentraba en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Sin embargo, detrás del crecimiento acelerado comenzaron a acumularse problemas financieros que terminaron desbordando la operatoria. En el expediente, Dadone reconoce que la caída de las ventas fue "significativa" y que la empresa pasó de comercializar entre 12.000 y 15.000 pares mensuales a vender alrededor de 7.600 pares. Al mismo tiempo, sostiene que el costo para captar clientes mediante publicidad digital aumentó cerca de un 70% entre marzo y mayo de 2025, mientras la apertura de las importaciones sumó nuevos competidores con precios difíciles de igualar.

Del crecimiento acelerado al quiebre financiero

En su presentación ante la Justicia, Dadone reconstruye el recorrido de la compañía y ubica el punto de inflexión hacia fines de 2023. Hasta entonces, sostiene, el negocio mantenía un fuerte ritmo de expansión. La empresa había dejado atrás la fabricación tercerizada, operaba con dos plantas industriales, había ampliado el catálogo hasta 24 modelos de calzado femenino y buscaba consolidar una estructura más profesional mediante la creación de Waps Argentina S.A., sociedad constituida en mayo de ese año.

Pero el escenario cambió rápidamente. En el expediente, el empresario explica que la desaceleración del consumo comenzó a sentirse durante 2024 y se profundizó al año siguiente, cuando la compañía enfrentó un aumento simultáneo de varios de sus principales costos.

Al mismo tiempo, asegura que la apertura de las importaciones incorporó competidores con precios considerablemente más bajos, reduciendo aún más los márgenes de una empresa que ya venía soportando mayores costos de producción y reposición.

Para intentar revertir la situación, el empresario recurrió al financiamiento. Primero tomó un crédito del Banco Macro por $345 millones, destinado a cubrir salarios, proveedores, impuestos y cargas sociales. Luego obtuvo otros dos préstamos de Mercado Pago, por $49,5 millones y $12 millones, con la expectativa de reforzar la inversión publicitaria y recuperar el nivel de ventas. Sin embargo, reconoce que esas medidas sólo permitieron postergar el problema. Hoy todas esas deudas figuran en rojo en el BCRA.

De acuerdo con el relato presentado ante la Justicia, a partir de septiembre de 2025 comenzaron los atrasos en el pago de salarios. Meses después se extendieron a proveedores, obligaciones fiscales y compromisos financieros, hasta que la cadena de pagos colapsó. "Nos vimos obligados a reducir drásticamente la dotación de personal para intentar preservar la continuidad de la actividad", explica el fundador en el expediente.

Las quejas de los clientes y el concurso

Mientras las cuentas empeoraban puertas adentro, también crecían los reclamos de los consumidores. Durante los últimos meses comenzaron a multiplicarse las denuncias en redes sociales, plataformas especializadas y organismos de Defensa del Consumidor. Los cuestionamientos describen un patrón similar: promociones agresivas, como ofertas 3x1 o 4x1, que impulsaban un gran volumen de ventas, seguidas por demoras que excedían ampliamente los plazos informados al momento de la compra.

Varios compradores aseguraron haber esperado entre 30 días y hasta tres meses para recibir pedidos ya abonados, mientras otros denunciaron que nunca obtuvieron el producto o que recibieron modelos y talles diferentes a los adquiridos. También abundan las quejas por la falta de respuestas del servicio de atención al cliente y por las dificultades para gestionar cambios, devoluciones o reintegros del dinero.

En la propia presentación judicial, Dadone admite que la reducción de personal terminó afectando la atención posventa y reconoce que la empresa perdió capacidad para responder con normalidad a los reclamos, las entregas y las devoluciones de mercadería.

Con el concurso preventivo ya en marcha, Waps buscará negociar un acuerdo con sus acreedores para intentar sostener la continuidad de la empresa. El desafío será revertir una crisis que, según plantea en el expediente, combina la caída del consumo, el encarecimiento de los costos financieros y de publicidad, y un escenario cada vez más competitivo por la apertura de las importaciones, que incrementó la oferta de calzado extranjero a precios más bajos. El desenlace definirá si una de las marcas que mejor capitalizó el auge del e-commerce argentino logra reinventarse o termina sumándose a la lista de empresas que no pudieron adaptarse al nuevo contexto económico.

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