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El proyecto de ley, cuya autoría corresponde al senador por Río Negro Luis Falco, cuenta con el apoyo de más de 50 senadores, que abarcan todo el arco político. Este consenso resulta fundamental para planificar un desarrollo sustentable y vital que asegure el progreso y bienestar de nuestras futuras generaciones.
La iniciativa coincide con una toma de conciencia en el mundo de recurrir al desarrollo de los biocombustibles para proteger el castigado medio ambiente de efectos tales como las emisiones de carbono que potencian el efecto invernadero. Se trata de una gran oportunidad para contar con el marco legal necesario y promocionar el desarrollo de un recurso renovable, como es esta fuente de energía de origen agropecuario.
La Argentina, por sus características territoriales, cuenta con ventajas comparativas inmejorables, por ser la principal exportadora de aceites y poseer una gran potencialidad en materia de biomasa. En varios países de la Unión Europea, el gasoil se corta obligatoriamente con un porcentaje de biodiésel. Y en 2010, como parte de la política agraria común, todo el gasoil europeo deberá contener 10% de biodiésel. Enormes plantas de biodiésel abastecen ya a esa creciente demanda. Lo mismo sucede con el etanol. En Estados Unidos, tomó un fuerte impulso el desarrollo del etanol a partir de la molienda húmeda del maíz. Funcionan 75 plantas, que elaboran 25 millones de toneladas de maíz (casi dos cosechas argentinas), y hay otras trece en construcción, mucho más grandes que el promedio de las actuales.
En Brasil, después de la puesta en marcha del plan Alcohol, quedan ya pocos surtidores con alcohol exclusivamente, pero toda la nafta que se consume tiene algún contenido de etanol de caña. Esto significó una poderosa inyección a la industria azucarera.
La Argentina exporta 60% de su producción de maíz sin ninguna elaboración. Esa producción, que además está en condiciones de expandirse muy rápidamente, puede dar origen a un combustible limpio y renovable. Y, a pesar de ser el mayor exportador mundial de aceites, exportó el año pasado 29% de la soja sin procesar. En esos diez millones de toneladas de soja llevaban en la semilla 1.800.000 toneladas de aceite, que podrían originar la misma cantidad de biodiésel, en circunstancias en que, por razones coyunturales, el país se ha visto obligado a importar combustible.-El proyecto elaboradopor el senador Falco incluye,entre otros puntos importantes, la creación de la Comisión Nacional de Biocombustibles como organismo público, encargado del impulso de estos proyectos productivos, la garantía de estabilidad fiscal por el término de quince años para los emprendimientos aprobados por esa autoridad de aplicación y el establecimiento de un porcentaje mínimo de 5% para la utilización de biodiésel en el gasoil y de etanol en la nafta que se comercialice dentro de la Argentina.
El futuro nos abre sus puertas para entrar en una nueva era, que asocia el desarrollo con la conciencia ecológica, la energía con la posibilidad de un hábitat alejado del fantasma de la contaminación. El desafío es, entonces, que el progreso esté asociado a la vida.
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