La cumbre reciente de los BRICS en Nueva Delhi, India, dejó plasmados en su documento final algunos de los debates clave en el marco de la 16ª Reunión de Ministros de Agricultura de ese grupo de países: que se precisa un comercio agrícola e infraestructura de mercado para hacer frente a la volatilidad extrema de los precios de los alimentos y a las crisis repentinas de suministro (incluida la escasez de fertilizantes).
La incorporación de Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos en 2024 amplió la escala económica y territorial del bloque; Arabia Saudita ha participado en sus actividades, mientras que Indonesia se incorporó posteriormente. En conjunto, los BRICS ampliados concentran cerca del 45% de la tierra agrícola mundial y más del 40% de la producción global de cereales y carne. Además, explican una proporción significativa de las exportaciones de arroz, maíz y trigo.
El informe de coyuntura nº 1 del PRO.IN.GRA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, titulado “Argentina es el cuarto país del mundo con las tierras más aptas para producir alimentos”, señala que Rusia y China concentran más de la mitad de las denominadas tierras negras —suelos de alta fertilidad—, con una participación especialmente destacada de Rusia.
En un escenario internacional marcado por tensiones en las cadenas de suministro y por dificultades de acceso a los alimentos, los BRICS buscan ampliar su capacidad de coordinación. Entre las propuestas se destaca una Bolsa de Granos del bloque, aprobada como iniciativa en abril de 2025. De acuerdo con el viceprimer ministro ruso Dmitri Patrushev, el mecanismo permitiría reforzar la seguridad alimentaria, construir precios de referencia alternativos y facilitar operaciones directas entre exportadores e importadores de los BRICS y de otros países del Sur Global. Su alcance efectivo, sin embargo, dependerá del diseño institucional, las reglas de transparencia y la adhesión de los participantes.
Se acordó continuar con la elaboración de esta plataforma de comercio de granos, explorando sus modalidades operativas para posteriormente ampliarla a otros productos y commodities agrícolas. También se definió dar impulso a esfuerzos coordinados para garantizar la sostenibilidad, la inclusión y un acceso equitativo al mercado internacional de aceites vegetales sostenibles.
Además del trigo ruso, la soja brasileña y el arroz indio podrían ocupar un lugar destacado en ese mercado. Por su escala productiva y su peso comercial, los BRICS tienen capacidad para influir en la configuración del orden alimentario mundial, aunque esa capacidad no equivale por sí sola a una gobernanza común.
Producción y potencial de los principales miembros de los BRICS
Los indicadores recientes muestran una distribución desigual de capacidades productivas y exportadoras dentro del bloque:
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China: es el mayor productor de granos del mundo. En 2025, su producción de cereales alcanzó los 660,2 millones de toneladas, más del doble que la de India. También registra rendimientos por hectárea sensiblemente superiores a los de varios socios del bloque.
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India: posee la mayor superficie cultivada del bloque, aunque sus rendimientos presentan margen de mejora. En 2025 produjo 324,8 millones de toneladas de cereales, con una leve disminución interanual. El arroz, los lácteos y las especias se encuentran entre sus rubros exportadores más dinámicos.
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Brasil: figura entre los principales exportadores mundiales de productos agropecuarios, con envíos que superaron los u$s166.000 millones. Es un proveedor central de soja, maíz, café y carne.
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Rusia: se consolidó como un actor decisivo en el mercado mundial de granos. En 2024 exportó más de 109 millones de toneladas de productos agropecuarios por un valor de u$s45.000 millones y se propone incrementar su producción 25% hacia 2030.
En paralelo, el bloque impulsa mecanismos propios de integración comercial y financiera. La bolsa de granos, según algunas estimaciones, podría abarcar entre el 30% y el 40% del suministro mundial de granos, aunque esa proyección requiere ser contrastada con el diseño definitivo de la plataforma.
Reducción de la dependencia del dólar
Un segundo eje es la reducción de la dependencia del dólar en las operaciones intrabloque. La liquidación en monedas locales gana espacio en algunos intercambios: en 2025, por ejemplo, el 43% de las exportaciones brasileñas de maní a China y Rusia se habría pagado en yuanes. Más que una sustitución inmediata del sistema vigente, estas experiencias muestran una estrategia gradual de diversificación financiera, lo que tiene por objetivo la facilitación del comercio dentro de los BRICS: promoción del comercio directo de productos e insumos agrícolas entre los países miembros mediante cadenas de suministro resilientes, transparentes y no discriminatorias.
Iniciativas aprobadas en la cumbre de 2026
El componente operativo de la agenda surgió de la reunión de ministros de Agricultura y fue respaldado por los líderes en la cumbre. Se acordó avanzar en distintas plataformas de cooperación:
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Red de Centros de Excelencia en Agroecología y Agricultura Regenerativa: enfocada en mejorar la productividad y la resiliencia climática de los cultivos.
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Red de Agricultura Digital de los BRICS: integración de tecnologías digitales en la agricultura, la agroforestería, la pesca y la acuicultura.
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Foro Global sobre los Derechos de los Agricultores en los Sistemas de Semillas: plataforma dedicada a abordar desafíos comunes, promover políticas efectivas y respaldar la documentación e intercambio de conocimientos tradicionales sobre semillas.
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Marco BRICS AGRIN (Red de Insumos Agrícolas, Recursos Genéticos e Información): red colaborativa, no vinculante y enfocada en los agricultores para el intercambio de insumos agrícolas, recursos genéticos e información técnica.
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Diálogo BRICS sobre el Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura: mecanismo de cooperación continua para el desarrollo pesquero.
También se acordó transformar la Plataforma de Investigación Agrícola de los BRICS (BARP) en un Centro de Conocimiento para la Acción, con el propósito de vincular con mayor eficacia la investigación, las políticas públicas y la adopción de tecnologías en los establecimientos agropecuarios.
No hay que dejar de lado los puntos sobre sistemas de reserva y semillas resilientes: el fortalecimiento de las capacidades nacionales ante interrupciones del suministro a través de sistemas nacionales de reserva de alimentos y desarrollo de semillas adaptadas al clima y resistentes a las sequías; y sobre reconocimiento de la agricultura familiar, inclusión explícita de pequeños agricultores, pastores, pescadores artesanales, comunidades indígenas, mujeres y jóvenes como actores esenciales de los sistemas alimentarios.
La agenda agrícola de los BRICS combina escala productiva, innovación tecnológica y búsqueda de autonomía comercial. Así como el compromiso de hacer avanzar las negociaciones agrícolas en la Organización Mundial del Comercio bajo el Acuerdo sobre la Agricultura (AoA), promoviendo un sistema de comercio agrícola justo, equilibrado y orientado al desarrollo. Sin embargo, el salto desde las declaraciones hacia resultados mensurables exigirá estándares comunes, información pública comparable y mecanismos de gobernanza capaces de conciliar los intereses de países con perfiles productivos muy distintos.
Para la Argentina, el proceso merece seguimiento tanto por sus efectos sobre los precios y los mercados como por las oportunidades de cooperación científica, tecnológica y comercial.
*Ernesto Mattos es economista de la UBA, investigador en IDEPI-UNPAZ y PROINGRA FCE-UBA, y docente de la UNAJ y la UNLa