La senadora Hilda Chiche González de Duhalde aprovechó para arremeter por los manejos del gobierno en el conflicto de Santa Cruz. Aseguró que la violencia viene de la propia Casa Rosada y equiparó la reacción de los santacruceños con la decisión de los misioneros de oponerse a la reelección indefinida. En ambos casos intervino la Iglesia. Además, no dudó en calificar como «cagones» a los políticos que se someten a los dictados del presidente Néstor Kirchner. Fue en diálogo por radio «América».
PERIODISTA: ¿Cómo vivió los episodios de las últimas horas en Santa Cruz?
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Chiche Duhalde: La verdad que con mucha preocupación; el que siembra vientos recoge tempestades.Esto comienza el día en que irresponsablemente el Presidente anuncia un aumento de salarios que generó conflicto en todas las provincias. Claro que en Salta y en Neuquén entendieron y solucionaron el conflicto. Pero en Santa Cruz no, donde los docentes son victimarios, a diferencia de lo que sucedió en Neuquén. Lo que digo es que no se puede pretender que frente a la violencia del gobierno el pueblo santacruceño se quede tranquilo.
Ch.D.: A la provincia la vienen manejando a control remoto. La gente ha padecido este manejo y dijo basta. Fue una situación parecida a la de Misiones, donde alguien de la Iglesia consigue que la gente tome coraje ante situaciones injustas. La penetración de los medios nacionales hace que la gente tome coraje. La gente se harta de estos mecanismos perversos.
P.: Da la impresión de que el gobierno insiste con manejarse a nivel nacional como si estuviera en Santa Cruz...
Ch.D.: Ellos han querido traspolar este modelo, pero eso es desconocer lo que es la Argentina. Les puede dar resultado con algunos políticos a los que se puede calificar de cagones, si me permite la expresión, pero no les puede dar resultado con el pueblo, que se va dando cuenta de estos manejos porque la gente está muy informada.
P.: ¿Quiénes son esos dirigentes temerosos?
Ch.D.: Muchos, no tengo necesidad de dar nombres. Esta forma de ejercer la prepotencia, la concentración de la riqueza, a la larga o a la corta generan sumisión. En situaciones así están permanentemente dependiendo del Estado nacional, como ocurre con la provincia de Buenos Aires. Si fuera gobernadora defendería nuestros derechos con uñas y dientes, pero no lo soy y hay que aceptar lo que ocurre.
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