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28 de febrero 2007 - 00:00

"China no es la culpable del contagio de las Bolsas"

(Para el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko -de la película «Wall Street»-, China no es la culpable del contagio de las Bolsas. Tal como lo había dicho semanas atrás acerca de que se terminaría la bonanza bursátil en Estados Unidos, Gekko afirma que el aumento en los últimos ocho meses se dio en una «dinámica lineal típica de un plazo fijo, pero no lo que uno esperaría de la Bolsa». A pesar de que existe la posibilidad de que el derrumbe se extienda a otros países, observa que ahora los mercados emergentes están mucho mejor posicionados. Veamos.)

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China estornudó la Bolsa de Shanghai derrapó 8,8% y temblaron todos los mercados del mundo. ¿Es un déjàvu? ¿No es acaso una « remake» de las películas de terror de los 90? Me vienen a la mente la del Sudeste asiático o la de Corea del Sur...

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Gordon Gekko: La Bolsa china subió 160% el año pasado. Más de 60% en los últimos cuatro meses. Lo extraño era que no se tomara un respiro...

P.: Me refiero a la reaparición del temido fenómeno del contagio...

G.G.: El contagio nunca se marchó. Todas las Bolsas del mundo -menos dos (Tailandia y Arabia Saudita)- participan de un mercado alcista («bull market»), al menos hasta hoy (por ayer). Todas ellas se desplomaron el año pasado cuando Bernanke encendió -en mayo- la amenaza de una Fed más agresiva. Y todas salieron del pozo un par de meses después y se lanzaron a un frenesí posterior que tuvo más zonas de contacto que elementos de diferencia...

P.: Ver caer el Dow Jones 500 puntos por un episodio en China no deja de provocar escalofríos...

G.G.: No culpe a China. No se engañe. En el juego de las sillas musicales, el problema no es la orquesta sino la falta de asientos para todos. La contribución de Shanghai fue apenas acallar la música de fondo...

P.: ¿Hasta dónde es factible si la Bolsa de Shanghai adolece de sus propios problemas que el resto de las Bolsas se pueda separar y seguir su propio camino?

G.G.: ¿Cuáles son esos problemas que no le impidieron a la Bolsa de Shanghai multiplicar sus cotizaciones por tres y que ahora fuerzan una baja?

P.: Eso me pregunto yo...

G.G.: ¿Demasiada especulación?

P.: Un exceso de euforia era evidente...

G.G.: Y, si es así, por casa ¿cómo andamos? ¿Quién puede tirar la primera piedra?

P.: Shanghai, me parece, le saca varias cabezas al resto.

G.G.: Seguro. De hecho, uno no ve a los gobiernos urgidos por ponerles un freno a las acciones. Pero, salvando las distancias, todo el mundo luce en « offside», lo cual no puede constituir una novedad para nadie. En los EE.UU., la travesía de la Bolsa llevaba ocho meses consecutivos en alza vibrante sin siquiera una tibia corrección. Esta es la dinámica lineal típica de un plazo fijo, pero no lo que uno esperaría de la Bolsa...

P.: Con una suba cercana a 20%...

G.G.: Que no es el rendimiento que se le pueda exigir a un plazo fijo. Era el mejor de los mundos, sin duda, pero la normalidad es otra cosa y, de golpe, estamos retornando a ella.

P.: A una extraordinaria velocidad...

G.G.: Por el camino rápido.

P.: Usted hablaba -un par de semanas atrás- de tener el calendario a mano. De que la notable predisposición a tomar riesgos que mostraban los mercados tendería a revertirse a partir de marzo.

G.G.: Este es el punto. No China. Ni Irán. Ni el atentado en Afganistán.

P.: ¿Ni la recesión que avizora Greenspan para fin de año?

G.G.: Teníamos una recesión en cartera para comenzar 2007 pero a nadie le quitó el sueño. Después de todo la Bolsa aceleró su avance cuando la Fed interrumpió la suba de tasas de interés -en agosto del año pasado- precisamente ante el temor por la crisis inmobiliaria y la suerte de la economía. El Dow Jones quebró sus récords históricos absolutos cuando la discusión era si la economía se dirigía a una recesión o a un aterrizaje suave...

P.: Greenspan parece querer reabrir la discusión...

G.G.: Pienso que la situación era más delicada entonces que ahora, pero entiendo que el tema no está definitivamente zanjado. Desde ya, la gente tiende a creer más en una recesión cuando ve a la Bolsa cayendo deprisa que cuando marca, uno tras otro, nuevos valores máximos...

P.: ¿Cómo prosigue esta película? En los 90, se salvaban los protagonistas principales pero la matanza era terrible entre las figuras de reparto. ¿Cómo ve posicionados a los mercados emergentes?

G.G.: Con una economía mucho más sólida para enfrentar los contratiempos. Una cosa muy distinta es sobrellevar una crisis financiera cuando uno está cancelando deuda en forma neta como es hoy la regla general. Pero la llave del impacto final estriba en lo que ocurra con los precios de los commodities. Lo importante es que el mundo -como sucedió entre mayo y julio de 2006- pueda atravesar la fase de turbulencias sin caer en una recesión. Y, hoy por hoy, no sólo es posible sino que parece lo más probable.

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