9 de noviembre 2006 - 00:00

Clave: ¿qué pasará con el precio del petróleo?

Una de las tareas más difíciles que me ha tocado en mi carrera profesional ha sido dar respuesta al título de este artículo. El tema puede resultar tan difícil como predecir qué visitará primero un turista al llegar a una nueva ciudad, con el agravante de que éste no tiene referencias ni mapas. Para explicar el posible comportamiento del turista, se dice en términos técnicos que hará una caminata aleatoria. Algo similar le ocurría al petróleo. Sin embargo, el avance de las técnicas permite analizar el mercado del petróleo como si todos los turistas tuvieran el mismo mapa con las mismas recomendaciones. Es decir, revierten a una media de preferencias de sitios a visitar. El petróleo, a su vez, en la visión moderna, revierte a una media de largo plazo.

Si analizamos cuál sería este nivel, tendríamos que hablar de 40 dólares reales de 2006. Todo lo que hemos visto de precios por encima de este nivel se debería a factores distintos de los fundamentos del mercado.

Al tratar de analizarlos, son las expectativas las que activan la desalineación con respecto a ese nivel. Los principales elementos que la nutren en este ciclo son: demanda creciente por parte de los emergentes, el riesgo geopolítico estructural por la concentración de reservas mundiales de petróleo y gas en Medio Oriente y, por último, el riesgo geopolítico coyuntural por la situación iraní.

  • Realidad

  • Cuando se analiza la demanda de los emergentes, se entiende que es creciente por el simple hecho de una ligera convergencia al consumo por habitantesde los países desarrollados. Sin embargo, la realidad es que lo está haciendo a un ritmo menor que lo esperado. La razón son los alentadores esfuerzos que se han comenzado a realizar en temas de eficiencia, que pueden permitir absorber parte de este crecimiento imputado a la convergencia.

    Cuando se habla del desbalance futuro entre oferta y demanda, además de la subestimación de este factor por el lado de la demanda, existe la percepción de que los no-OPEP entrarán en una fase declinante de producción, dejando de lado que precios reales del petróleo por encima de 40 dólares estarían activando 95% de los proyectos que no eran factibles con precios del petróleo de largo plazo cercanos a 20 dólares. Esto supone 128.000 millones de barriles, que representan 1.500 días de la demanda mundial actual y 4.153 días de producción actual de la OPEP.

    El riesgo geopolítico estructural tiene que ver con la concentración de más de 60% de las reservas de petróleo en el Medio Oriente. Esto constituye una prima que estuvo presente y lo estará en el futuro como parte del precio. Además, está fundamentalmente asociado a la complicada situación en Irán. La pregunta clave es: ¿ terminará esta disputa en un embargo a las exportaciones iraníes? Parece que la respuesta no es trivial.

    Desde el punto de vista iraní, éstos tienen menos holguras que las esperadas. Las reservas internacionales, excluyendo el oro, cubren 10 meses de importaciones que representan 22% del PBI, en el contexto de una importante brecha entre demanda agregada interna y el PBI. Por su parte, el gasto público representa 40% del PBI con un fuerte componente de subsidios directos a la población, siendo los ingresos fiscales petroleros entre 55% y 60% del total. El embargo unilateral tiene todos estos atenuantes.

    Desde el punto de vista de Occidente, la endeble capacidad adicional de producción es un freno a la toma de decisiones por el impacto sobre los precios en esta coyuntura. Por esta razón, parece que existen las condiciones objetivas para alargar la toma de decisiones o llegar a una solución «honorable» para las partes, con el agravante de última hora que incorpora la situación en Corea del Norte, que en definitiva, incrementa el costo de la negociación.

    Sin embargo, pensamos que buena parte de los riesgos comenzó a comprimirse, y la estimación de una menor demanda permitirá absorber los potenciales recortes de la OPEP, hechos que nos llevarán el próximo año a un nivel medio del Brent por debajo de los 60 dólares y no por encima de 80 dólares, como algunos pronosticaban hace unas pocas semanas.

    (*) Economista-jefe de BBVA para América latina y Mercados Emergentes.

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