(El historiador José Ignacio García Hamilton dialogó anoche con este diario desde el hotel donde se alojaen Panamá, luego de ser expulsado de Cuba en un gesto más de intolerancia del régimen castrista. García Hamilton, un hombre de pensamiento liberal, se ha destacado por la defensa de los fueros de la expresión, y eso seguramente lo convierte en blanco de la censura y la persecución por el gobierno cubano.)
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José Ignacio García Hamilton: La verdad que no. Lo que sí fue es rápido. Sonó la chicharra cuando, escanearon mi pasaporte donde figuraba la visa, me apartaron y me dijeron que debía volverme en el mismo avión en que había llegado. Y que mi mujer, si quería, podía quedarse.
J.I.G.H.: No, la verdad es que me pareció como que les pesaba aplicar la medida.
P.: ¿Le explicaron algo?
J.I.G.H.: No, que cumplían órdenes. Nada más.
P.: Era su tercer viaje...
J.I.G.H.: Sí, y sin problemas. Más aún, hice en las dos oportunidades anteriores visitas a gente que está en la oposición al gobierno. Con alguno hasta hice una amistad en el primer viaje y traté de ayudarlo en la medida de mis posibilidades. ¿Sabe qué ocurrió? Que cuando lo vi en el segundo viaje ya se había incorporado con un cargo al régimen de Castro. O sea que hasta puedo decir que tengo un amigo en el régimen ( sonríe).
P.: ¿Del gobierno argentino lo llamó alguien?
J.I.G.H.: Salvo el embajador Darío Alessandro, con quien vine a Panamá por casualidad, nadie. Cuando me prohíben entrar, pido hablar con el embajador para pedir protección y casi mágicamente aparece Alessandro, que viajaba en el avión en que yo había venido. La verdad es que se portó muy bien, estuvo muy enérgico al pedir explicaciones y estuvo conmigo todo el tiempo. Desde el aeropuerto se comunicó con el ministro Julio Lascano, segundo de él en la embajada, para que presentase de inmediato la queja al gobierno cubano.
P.: ¿Lo conocía a Alessandro?
J.I.G.H.: Claro, no es amigo, pero tengo alguna relación con él. Lascano me había preparado una serie de actividades ligadas a la presentación de mi libro pero terminó presentando la protesta.
P.: ¿Se queda en Panamá?
J.I.G.H.: Estoy por irme dos días a Contadora para terminar este viaje, pero la verdad es que nunca pensé que habiendo viajado dos veces a Cuba antes la intolerancia haya aumentado tanto.
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