(Fernando de la Rúa dedicó todo el tiempo que le dejó libre su declaración ante la Justicia por la causa de los sobornos en el Senado a explicar por los medios su posición en ese affaire. En un diálogo con «Radio 10» habló con Oscar González Oro de operaciones políticas montadas en un anónimo que insiste es falso.)
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Fernando de la Rúa: Pude exponer sobre la ley laboral, que tuvo cincuenta y un votos más. Mucho más que los dos tercios. Se hizo toda una historia con esto, donde se mezcló el poder político con el poder mediático. Hubo una encerrona porque éramos el Poder Ejecutivo, había una causa judicial, y no nos metíamos en la Justicia. Además era un asunto del Senado, que era también un poder independiente. Después buscaron trasladar la cosa hacia el gobierno, una maniobra para debilitarlo.
P.: Usted habla de operaciones realizadas en 2000 y en 2003, ¿son operaciones hechas desde el poder político?
F. de la R.: En 2000, la maniobra fue para hacer fracasar la ley. Todo empieza con las versiones que Hugo Moyano va levantando, diciendo que hubo corrupción. El senador Antonio Cafiero, que quiere apuntalar su candidatura, difunde los rumores. Aparece un anónimo, y toda la causa es el anónimo, al punto tal que los jueces dicen esto no tiene valor, la prensa dice no tiene valor, pero como el anónimo se difundió, la gente creyó el anónimo. Así que construye una historia sobre un anónimo, un disparate. En un momento el juez me pregunta ¿cómo reaccionó usted cuando se conoció el anónimo?
P.: ¿Usted qué le respondió?
F. de la R.: Le digo, pero si el anónimo no vale como prueba, ¿por qué me preguntan sobre el anónimo? ¿Para demostrar que siempre se vuelve al primer amor? Yo aquí estoy para responder todo lo que se me pregunte, pero también para decir mi verdad, y el mes que viene aparece un libro con todo lo que hay en la causa.
P.: ¿Cómo recuerda la actitud que tuvo Chacho Alvarez en aquel momento?Porque él aparecía en el anónimo...
F. de la R.: El lo leyó, y al leerlo-él se oficializaba. Por eso algunos medios lo difundieron; no los que se dicen serios, sino ciertas prensas más amarillezcas.
P.: ¿Usted se siente traicionado?
F. de la R.: Es difícil, no me gusta usar esas expresiones. Yo comprendo las necesidades humanas, los miedos. A nadie le gusta estar en momentos difíciles, a la gente le gusta andar bien por una fila de aplausos. Cuando el momento es difícil, ahí hay que mostrar coraje, y a veces las cosas no se dan como uno desea.
P.: ¿Cómo le cae que cierto sector del radicalismo se acerque al presidente Kirchner, y otros, del radicalismo, a otro candidato?
F. de la R.: Vuelvo a decir, no es la oportunidad para hablar esas cosas.
P.: Más allá del anónimo, todas las reuniones se hacían en el despacho de Chacho Alvarez, cuando él era el titular del Senado...
F. de la R.: Por eso dije: yo voy a estar tranquilo sobre el trámite de la ley, porque en el despacho de Alvarez se hizo todo de manera correcta. Ahora, todo este invento agarrándose de rumores que por algún motivo circulaban, es absurdo. Chacho desde luego, al querer trasladar en 2003 responsabilidades al ex presidente, se cubrió también. Como justificación de su renuncia quería mi responsabilidad. Pero yo comparé eso con sus declaraciones de antes dejando completamente a salvo al presidente.
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