El mercado está atento: restricciones al dólar y el desafiante panorama internacional

Opiniones

El mercado está atento al nivel de reservas del Banco Central y a eventuales restricciones adicionales a la compra de dólares, pero la Argentina comienza a enfrentar un problema ya conocido y muy delicado.

Crecen los rumores sobre una restricción a la compra de dólar solidario, que ya alcanzó un valor de tres dígitos y cotiza $100,75, mientras que el paralelo está $138.

Desde el Ministerio de Economía descartaron esta medida en el corto plazo, confiando en una estabilización del mercado de cambios cuando concluya el canje de la deuda. De cualquier manera el Banco Central especula que podría perder alrededor de u$s1.000 millones por mes, solo con esta operatoria de compra de billetes estadounidenses.

El BCRA vende millones de dólares de sus reservas cada día para mantener controlado el mercado, pero cada semana que pasa vuelven a registrarse picos de crecimiento en el valor de la divisa en alguno de tipos de cambio.

Con subas de hasta $4 por semana la diferencia entre el dólar oficial y el blue llega a casi un 85%, un porcentaje altísimo aunque no superior al récord de 104% de brecha en el mes de mayo.

El mercado está atento al nivel de reservas y a eventuales restricciones adicionales para el acceso al mercado cambiario, pero Argentina comienza a enfrentar un problema ya conocido y muy delicado: el exceso de pesos y su consecuente devaluación.

El BCRA ya no tiene mucho más margen y sigue quemando reservas. Se encuentra en una posición en la que solo tiene dos caminos: devaluación o aplicación de restricciones para las operaciones de compra y venta de dólares.

Para quitar presión al tipo de cambio y evitar un salto devaluatorio brusco, el Gobierno alienta a las empresas a sustituir importaciones, operaciones que implican dólares, con productos nacionales. Entre los rubros más afectados se encuentra la industria automotriz. De esta forma, buscan preservar al máximo las reservas líquidas de divisa extranjera que posee el Banco Central.

Esta idea es llevada a cabo por el Ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Sin embargo, no resulta nada fácil reemplazar insumos importados por la producción de bienes hechos en Argentina, motivo por el cual es comprensible que muchos argentinos sigan sosteniendo la premisa de que “en este país no se puede emprender”.

La Argentina intenta evitar una nueva crisis cambiaria justo cuando el mundo comienza a recomponer su economía tras la caída general que provocó el Covid-19 a principio de este atípico año.

¿Cuál es la principal apuesta del Gobierno?

Cerrar exitosamente el canje de deuda con bonistas (según vimos el 28 de agosto) y de esta forma, conseguir que capitales extranjeros se entusiasmen y generen una compra importante de activos argentinos, que otorgaría ingresos de divisas a través del mercado financiero.

Por el momento hay una buena relación entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Gobierno, con Martín Guzmán. Pero en el mes de septiembre comienza la negociación para postergar el pago de u$s44.000 millones de deuda, que vencen entre 2021 y 2023, y deberemos estar atentos a las determinaciones que se den para entonces.

El valor del dólar, la inflación, los controles cambiarios, el nivel de las reservas y el desequilibrio fiscal de Argentina serán los lamentables ejes que delimitarán el futuro de nuestra economía. Aparentemente, nada ha cambiado mucho.

Tengamos en cuenta que, según las proyecciones del FMI, el análisis final también debe incluir lo que Argentina deberá pagar luego de 2024.

El FMI apuesta a la recuperación económica argentina, al igual que a la del mundo en general, pero considera algunas cuestiones específicas:

  • Existe una excesiva emisión monetaria
  • Las restricciones a la compra de dólares pueden ser perjudiciales a largo plazo, pero podrían ser necesarias en el corto para conseguir una estabilidad financiera

FMI pide claridad en la política fiscal para enviar señales de calma al mercado y que haya un ajuste del déficit. Esto debe ir en sintonía con la definición de un claro plan económico, que contribuya a detener la inflación para que no supere los dos dígitos, junto con la disminución de la emisión monetaria.

Como hemos señalado en otras ocasiones, el acuerdo solo fue “el primer paso”. Será necesaria una mirada política estratégica y planificada a, mínimamente, 15 años. Un compromiso que ninguna de las últimas gestiones ha asumido realmente. ¿Será la post-pandemia una excepción?

(*) Economista y CEO Fintech Más Inversiones.

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