“El hecho de pasar de particular a príncipe presupone o virtud o fortuna", asevera Maquiavelo en “El Príncipe”. Es posible que fuera del país exista una fortuna de 400 mil millones de dólares, no tanto por la eficiencia empresaria de sus poseedores, sino por la podredumbre que instaló “la patria financiera”.
En estos días, las arengas le ganan a las ideas, cien a cero. Los temas financieros requieren algo más de profundidad técnica. No son tantos los puntos cruciales iniciales para que conozca el Congreso. Sin duda el legislativo tendrá que promulgar sobre estas proposiciones para detener esta impunidad crónica y poderosa, repetida arma de destrucción argentina. Además de no cambiar nada, Cambiemos vino a restaurar el fracaso financiero de 1977.
Propuesta
Presentamos una regadera escueta descompaginada -vinculada o desvinculada entre sí- de situaciones plausibles de explorar:
El objeto final de un crédito de pre financiación es exportar productos, no especular. Los bancos oficiales otorgarían las prefinanciaciones de exportaciones mayores a 5 millones de dólares indefectiblemente, contra garantías reales o avales personales de los accionistas, cubriendo 140% móvil del saldo de la deuda más los intereses, hasta su cancelación con el efectivo embarque.
Un mecanismo perverso iniciado en 1977
Pudimos ver nuevamente las consecuencias que trae el “curro trade” y como, cuando se produce una devaluación atrapa deudores en dólares, justo “en la peraltada” (curva del velódromo, donde el ciclista pedalea en forma perpendicular al piso por una pared curvada). Los gerentes financieros de industrias nacionales habíamos bautizado “la bicicleta” en 1977 y, desarrollamos todo un vocabulario de soporte. El mecanismo: los que tiene fondeo externo traen dólares para pasarlos a pesos -si entran muchos préstamos el dólar se congela en una cotización-, colocan los pesos a tasa de interés, “pedalean” hasta que de repente se corta la cadena del velocípedo.
Las bicicletas utilizadas en los velódromos suelen ser de piñón fijo, sin frenos y sin rueda libre; es decir, no se puede parar de pedalear sin que se frene de golpe la bicicleta. La consecuencia es que el ciclista se hace pomada contra el piso. Así, la deuda con la Entidad quedó en dólares y, los pesos convertidos más los intereses -todo bicicleteado- no alcanzan para aplicar a la fabricación y exportación (el verdadero objeto de crédito). Pasaron de ganar fortunas a perder como en la guerra -supuestamente-. Porque esta situación incentiva al deudor, a presentarse en concurso de acreedores. Fácil, en el comienzo se apuesta a ganar financiera y operativamente. Si se gana todos amigos. Si se pierde, el deudor le endosa sus pérdidas a la Entidad oficial. Pérdida que se socializa y paga la ciudadanía.
Además debería sancionarse penalmente a los funcionarios de bancos oficiales y del BCRA que no evitaron el otorgamiento de crédito a quienes fuera del país encuadran como “grupo economico”. Es elemental. -¿Por qué?- Porque cuando el “curro trade” se establece, con solo emitir una orden de compra o escribir un contrato en una oficina propia del país limítrofe, se consigue pre financiar un porcentaje importante de los “eventuales embarques” para especular y no para producir. Las empresas que ya hayan incurrido en estas prácticas deberían ser suspendidas como sujeto de crédito de bancos oficiales de por vida y, considerar su suspensión como exportador. Así era cuando debíamos 7 mil millones de dólares.
La grieta público o privado
Existe una grieta que precede la que facilitaron los últimos inoculadores de discordia. Fue establecida cuando la deuda externa era de 7.000 millones de dólares y divide a los que tienen experiencia en el Estado y los que siempre trabajaron en el sector privado. Presuntamente unos representaban la burocracia ineficiente y la coima. Todos los otros, han aparecido mas tarde para hacer negocios y estatizar deuda privada para sus amigos.
La generalización es una sutileza que sirve para presentar una conclusión a partir de algunos hechos. No es útil si se refiere a “gestas puntuales” que no guardan características comunes ni totalidades vinculantes válidas. La única separación profunda es entre bandidos/as y honestos/as y, estas dos categorías existen de los dos lados.
Políticos aprensivos
Los políticos no se fían mucho de un outsider de la política. Eso impidió dar una respuesta indeliberada cuando entró a la cancha el mejor y más rápido equipo de pirañas de los últimos cincuenta años. Así pudieron desplegar y establecer injusticias legales retorcidas, sin ningún obstáculo. Esto quedó demostrado. Solo daré un ejemplo. Cuando entró “Messi”, teníamos que sacar un delantero y poner dos stoppers. Ingresó a la cancha sin acuerdo del Senado. Se podía haber pedido uno o dos veedores idóneos del Congreso hasta la aprobación del pliego. Ahora pueden ir a buscar a Messi a la Conchinchina para que dé explicaciones y devuelva la que se nos fugó.
Conocer la dinámica de los negocios, incluyendo las intenciones de la sub-cultura emergente, demandan muchos años de ausencia por la unidad básica. Para estrechar filas todos los que amamos al país y sus ciudadanos, necesitamos toda la experiencia de los que saben, mucha imaginación y creatividad para prevenir para siempre este prevaricato encubierto y no sancionado por el derecho penal.
Somos el país que en menos de cuatro décadas exportó más capitales al mundo. Como muestra comentaremos que, un solo banco de una ciudad del exterior-en abril de 2019-hacia wealth management con más de 500 millones de dólares de inversionistas argentinos del menudeo.
Lapsus legislativo
Luego de tantos años de increíble omisión legislativa y judicial, aun hoy la impunidad que goza la avaricia improductiva es inadmisible. Algunos no comprendieron que las injusticias se cometen bajo un marco estrictamente legal y tienen consecuencias aun más tóxicas que los ilícitos.
No sabemos qué paso con el Congreso que en todos estos años de democracia no ha conseguido sancionar una ley para eliminar el riesgo financiero público y privado que deviene en crisis, estallido social y/o ingobernabilidad. Necesitamos reconstruir la independencia económica si queremos desarrollo.
“Es la deuda estúpido”
Instalando el carro delante de un caballito hecho con palo de escoba, se puede intuir que dentro del carro estaba el verdadero “caballo de Troya”. La deuda, mucho más que el gasto primario ha mantenido incólume un pillaje que acecha al país y cada tanto lo azota. Una gran parte de la ciudadanía está indefensa porque no entiende. A la otra fracción no le interesa, hasta que le asesta el bolsillo.
A fines de 1983 la deuda pública rondaba los 40.000 millones de dólares. Solo durante la democracia se multiplicó por ocho, sin contar los pagos efectuados durante el periodo. Las amortizaciones de capital e intereses saldados en ese tiempo han constituido otro lastre colosal, aun con las quitas de 2005 y 2010. Es poco creíble que los académicos que estudiaron en EE.UU. y estuvieron a cargo desde 1977 a 1981 y durante todos los 90’, no supieran que ni sancionando la “Ley de Convertibilidad Fiscal” (1999), se podría resolver el problema de la deuda. Por allí no había llegado la solución ni en EE.UU. con la ley Gramm-Rudman-Hollings, no ignorábamos que aun la ilegalidad del déficit fue completamente ineficaz para domarlo.
Es tan obvio como lamentable que quienes propugnan con mayor énfasis la necesidad de bajar el gasto primario, han sido responsables en gobiernos altamente deficitarios, sin haber sufrido en carne propia ninguna consecuencia de las que relatan en sus conferencias.
Independencia económica y desarrollo nacional
Es necesario legislar una “Ley de independencia económica y desarrollo nacional”, para dejar de padecer la vergüenza internacional a la que nos somete una amalgama de actores pervertidos y codiciosos de ganancias obscenas.
No es una obsesión. Entre 1977 y 2019 la deuda pública creció 43 veces. Si fuera correcto decirlo así, la deuda tuvo un crecimiento de 4.300% en dólares. Es imprescindible detener este proceso continuo de endeudamiento y fuga de capitales iniciado con la Ley 21.526 de Entidades Financieras de Junio de 1977.
*Profesor de Maestrías, Conferencista y consultor internacional. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, Presidente de HACER www.hacer.com.ar , autor de 6 libros, con: “2001, FMI, Tecnocracia y Crisis”.
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