Educación, la madre de todas las soluciones

Opiniones

Desde pequeños nos enseñan que la política y la economía son quienes tienen las respuestas a las crisis, cuando en realidad la solución residiría en la educación.

La educación es transversal a la sociedad y es la más importante inversión a largo plazo de todos los tiempos. Muchos gobiernos no invierten en ella o lo hacen mal porque el rédito no es instantáneo. Sin embargo, es un área que bien valdría repensar profundamente, ya que como bien decía Domingo Faustino Sarmiento: “Todos los problemas son problemas de educación”.

En Argentina cada diez años aproximadamente corremos detrás de las crisis económicas preguntándole a la economía y la política por qué sucedió, cuando quizás las causas tengan que ver con un tema más de fondo: la educación.

La Ley Nacional de Financiamiento Educativo destinada en 2010 a aplicar el 6% del PBI a Educación, Ciencia y Tecnología, difícilmente se llega a cumplir. De acuerdo al informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2017 la Argentina destinó el 93% de su presupuesto educativo al pago de salarios, un porcentaje muy alto en comparativa con otros países de la región, como Brasil que destinó el 73% al mismo concepto.

“Del presupuesto de las escuelas, entre el 83% y 90% se va en sueldos y aportes, por lo que sólo contás con un 10% para costos operativos. Además de ese 10% a veces tenés que utilizar un 3% o 5% para inversión impostergable,” aseguró Mariano Cansalvo, Director del Colegio San Fernando.

En Argentina cada diez años aproximadamente corremos detrás de las crisis económicas preguntándole a la economía y la política por qué sucedió, cuando quizás las causas tengan que ver con un tema más de fondo: la educación.

Si bien en nuestro país el presupuesto destinado a educación se ubica entre los más altos de Latinoamérica, no es utilizado en infraestructura o mejoras edilicias y tecnológicas, sino en el pago al cuerpo docente. Cabe destacar que a pesar de ello, los sueldos son muy bajos a diferencia de otros países donde la profesión del educador está muy bien paga.

Herramienta transformadora para países emergentes

Si bien en amplitud política y democracia deja mucho que desear, Singapur es un ejemplo digno de ser analizado por su valoración de la educación y los resultados obtenidos. Andrés Oppenheimer en su libro ¡Basta de historias! cuenta: “A mi llegada a Singapur me llevó solamente cinco minutos darme cuenta que hay una obsesión nacional por la educación: está presente hasta en los billetes de la moneda nacional. Debajo de la imagen (de estudiantes con libros) en la parte de abajo del billete se lee una sola palabra impresa: Educación. La educación es la obsesión nacional en Singapur y le ha permitido a este país pasar del Tercer Mundo al Primero en apenas cuatro décadas.”

Sin duda la educación tiene un poder trasformador en la sociedad, y la pandemia actual es un buen disparador para repensar cómo será la educación que viene, y qué habilidades y conocimientos necesitamos aprender para un mundo que se presentará con nuevas realidades y desafíos.

Recursos que llegaron para quedarse

La pandemia cambió el mundo y lo seguirá cambiando en la medida que las cuarentenas de los países se vayan flexibilizando y habilitando distintas actividades económicas. En esa realidad diferente, aprenderemos a tomar como norma lo que antes era la excepción. Los trabajos y las escuelas, los usos y costumbres sufrirán cambios notables.

Hasta hace muy poco había cerca de 190 países que mantenían sus clases presenciales suspendidas, aunque muchas ofrecieron su servicio por videollamadas para brindar educación remota a sus estudiantes.

“Yo creo que se volverá al modo presencial en las escuelas porque es un factor clave. La forma presencial tiene algo que el modo virtual nunca tendrá: un componente social muy fuerte, y eso es muy valioso, sobre todo para los niños. Pero algo rescatamos de esta situación y es que nos vimos forzados a pensar nuevas maneras de educar incluyendo la tecnología y todos los recursos que tenemos ahora. Creo que cuando volvamos a lo presencial podremos incorporar un montón de recursos y métodos que fuimos aprendiendo”, aseguró Agustina Frola, psicopedagoga e integrante del cuerpo docente de Educación Primaria del Colegio Mallinkrodt.

Si bien las nuevas tecnologías nos pueden ayudar de muchas maneras, la institución para aprender a sociabilizar por excelencia es la escuela. Los conocimientos siempre pueden ser trasmitidos por medio de una pantalla, pero el aprendizaje afectivo sólo se puede dar de modo presencial. Los niños que están aprendiendo habilidades sociales necesitan del contacto físico para poder desarrollarlas plenamente.

“La escuela es socializadora y todo eso se perdió. Tanto en lo educativo como en el espacio compartido.” aseguró Santiago Bassi, profesor de las materias Historia y Trabajo y Ciudadanía en los colegios San Fernando y Antonio Berni.

La tendencia de levantar la cuarentena en países donde, aparentemente, lo peor ya pasó, es acelerada y más de 20 países ya reabrieron sus escuelas con diferentes medidas sanitarias que apuntan a mantener a los estudiantes a salvo. Igual falta mucho para volver a la “normalidad” porque según la Unesco un 70% de los estudiantes está aún sin clases presenciales. En nuestro país, el regreso a las aulas será un tema abordado interdisciplinarmente por epidemiólogos y educadores.

“No se puede pensar que regresaremos como si nada hubiese pasado y olvidarnos de los aprendizajes virtuales. Hay que tomarlo como un punto de inflexión, aprovechar todo esto que aprendimos tanto las docentes como alumnos para incluirlo en nuestras propuestas. Habrá que repensar varios puntos. Un tema que me preocupa es la sobrepoblación, en un aula chica o mediana usualmente entraban 30 personas, y ese espacio cerrado sería un caldo de cultivo. Una alternativa, que no implique una gran inversión, es fragmentar los cursos”, sugirió el profesor Bassi.

Cambio de paradigma educativo

Todos los profesionales de la Educación coinciden en que el paradigma bajo la que se rige está en crisis y que necesita un cambio urgente. Es a partir de este acuerdo donde las opiniones se diversifican e incluso algunas se contraponen entre sí. Todos están de acuerdo en la necesidad de un cambio y los índices internacionales de monitoreo así lo ratifican, pero no todos coindicen en el cómo se debe implementar este cambio. La pandemia pareciera ser solo el acelerador de un proceso que ya estaba en marcha.

“El sistema educativo actual necesita un cambio y entiendo que no todos los colegios cuentan con los recursos para llevarlo a cabo. El profesor ya no debe ser el que proporciona la información, sino el que ayuda al alumno a buscar información de manera crítica, analizarla y crear sus propias conclusiones en base a las distintas fuentes. Esto es la teoría, en la práctica no se suele dar,” aseguró Frola.

Por otro lado, Bassi afirmó: “El paradigma educativo está en crisis, está en disputa para qué se educa y hay una demanda muy fuerte en mercantilizar más la educación. La vieja educación conductista está enterrada porque la nueva generación de docentes no piensa que la escuela es un lugar donde el docente trasmite contenido para que sean absorbidos por los estudiantes esponja, eso está bastante cuestionado.”

En este punto profundiza el director Consalvo: “Hay un ejemplo muy gráfico. Antiguamente, entre el 70% y 80% del tiempo en aula era la voz del docente que instruía, que exponía, que disciplinaba, y sólo el 20% era lo voz del alumno. En un enfoque nuevo de enseñanza se espera lo contrario, invertir esos porcentajes. Más voz del alumno y menos del docente. Hay un cambio de enfoque. Salimos del enfoque tradicional de exponer contenido, para pasar a acompañar, a guiar, a facilitar para que sea el otro el que descubra. El gran desafío es cómo dar ese salto en la formación docente para que estén a la altura de las circunstancias. La pandemia deja al desnudo esa falencia en el oficio.”

El mundo cambió y debemos brindarles a nuestros niños y jóvenes las herramientas y habilidades necesarias para el mundo laboral que viene. Hay políticos que vislumbraron la punta del ovillo hace ya tiempo: “Sanguinetti, después de dos mandatos presidenciales en Uruguay, había llegado a la misma conclusión que algunos de los políticos más iluminados de todo el mundo: la clave de la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible no era la Economía sino la Educación. Mientras todos seguimos pendientes de lo que dicen los ministros de Economía, los que tienen en sus manos el futuro de nuestros países son los ministros de Educación. Ahí, como lo había señalado Sanguinetti en broma, es donde hacen falta los magos,” concluyó Oppenheimer en su libro ¡Basta de historia!

Porque después de todo para ser docente en Argentina hay que ser un poco mago y poder enseñar es esa buena magia que si existe. En un “abracadra” se pasa de un analfabeto a un niño letrado y ese es el mejor y más noble de todos los trucos.

(*) Fundador en P.A.C. - Agencia de contenidos

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