El nuevo espejismo
-
Cómo fue el plan agropecuario de la dictadura y qué impacto tuvo
-
El "efecto embudo": por qué más deuda multilateral complica la baja del riesgo país
Pero hay un punto conceptual fundamental, incluso más fuerte que el comentado antes. La privatización del SSS blanqueó (parcialmente) una deuda implícita del sistema estatal. Si bien es cierto que el régimen de reparto perdió recaudación desde 1995, también dejó de generar una deuda implícita con los aportantes que se pasaron al sistema privado de capitalización. Tratándose de aportes previsionales que generan un compromiso de gasto hacia adelante, no se pueden interpretar los cambios en la recaudación previsional de una manera parcial, como si se tratara de impuestos comunes (que no generan un gasto futuro). Con la mudanza a las AFJP, el Estado aumentó su deuda explícita, pero redujo su deuda implícita. Este es un punto realmente importante que los detractores de la privatización del sistema previsional obvian por mala fe o ignorancia. El gobierno no debe engañarse; con la estatista reforma que promueve no tiene más capacidad que antes para gastar, ahora tiene que hacer más superávits corrientes (con los recursos que recibirá por los que quedan obligados a reparto y por los que «voluntariamente» cambien) para poder enfrentar hacia adelante el crecimiento de las obligaciones previsionales que surgen de la ley. Es decir, tiene que reducir más la deuda explícita hoy para hacer lugar al aumento de deuda implícita mañana.
Además, el gobierno gastala mayor parte del tiempo defendiendo la «libertad de elección» (reparto versus capitalización) incluida en su proyecto. Suena ridículo e inverosímil que un gobierno que prohíbe el ejercicio de la libre empresa al suspender exportaciones de carne para bajar su precio y así redistribuir el ingreso, diga que defiende la libre elección. También suena ridículo e inverosímil que un gobierno que llega al delirio de pisotear la libertad de trabajo de la gente del INDEC para publicar como inflación a los precios «autorizados» por él (como acaba de ocurrir con el IPK de enero), diga que defiende la libre elección.
Por si los defensores del proyecto oficial, tan preocupados hoy por la libertad de elección, no lo recuerdan, la reforma de 1993 dificultó la posibilidad de quedar en reparto (y una vez optado por capitalización, impidió su vuelta al Estado) como consecuencia de las muchas estafas que los jubilados del sistema estatal sufrieron durante décadas por los irresponsables manejos fiscales de los sucesivos gobiernos y porque además se veía que el sistema de reparto colapsaba. La crisis igual ocurrió y se estafó a los afiliados de las AFJP por culpa de la irresponsable política de gasto público de Menem y Cavallo que, dicho sea de paso, nunca fue denunciada por ninguno de los detractores de la privatización del sistema cuando la convertibilidad gozaba de buena salud. Lo que quieren en realidad es meter al Estado otra vez en el tema previsional. Y van...
Lo correcto sería cambiar todo de raíz. Siguiendo al CEP (Centro de Estudios Públicos) del economista Mario Teijeiro, deberían jubilarse sólo quienes hayan ahorrado para la vejez y con haberes que se correspondan estrictamente con el esfuerzo de ahorro realizado, el rendimiento de esos ahorros y con la expectativa de vida al momento del retiro. El Estado debería limitar su rol distributivo a una atención mínima para aquellas personas que lleguen a la vejez sin ningún apoyo del entorno familiar, preferentemente contribuyendo financieramente al esfuerzo solidario de organizaciones no gubernamentales.
Un requisito esencial de este nuevo enfoque es terminar con el sistema estatal como instrumento de concesión de jubilaciones nuevas de cualquier tipo, así como descartar definitivamente cualquier nuevo régimen de pensiones no contributivas financiado con rentas generales.
Los argumentos a favor de la continuidad de la obligatoriedad de los aportes a un sistema privado de capitalización se diluyen cuando la evasión es extendida, los «imprevisores» escapan a la obligatoriedad de los aportes y quienes quedan dentro del sistema son solamente los previsores.




Dejá tu comentario