En las últimas semanas, los mercados financieros argentinos han estado atentos a un rumor que ha ganado fuerza: el Tesoro Nacional estaría vendiendo dólares de sus reservas para contener la presión sobre el tipo de cambio. Esta especulación, que inicialmente circulaba en círculos financieros, fue respaldada el viernes por informes de dos reconocidas consultoras locales, 1816 y Vectorial, que señalaron una caída en los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), acompañada de un incremento en los depósitos en pesos. Según las estimaciones, el volumen de estas operaciones rondaría los u$s350 millones, una cifra que, aunque modesta en el contexto global, levanta interrogantes sobre la estrategia económica del gobierno en un año electoral crucial.
¿El Tesoro vende dólares para contener el tipo de cambio?
El rumor de ventas de dólares por parte del Tesoro para estabilizar el peso gana fuerza tras informes de consultora.
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Hay una caída en los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central de la República Argentina.
Un contexto de restricciones y compromisos
El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), firmado en abril de 2025, establece límites claros para la política cambiaria argentina. Entre ellos, se prohíbe al BCRA vender dólares en el mercado oficial por debajo de la banda superior, actualmente en $1.465, según el régimen de flotación entre bandas ($1.000-$1.400, ajustadas mensualmente al -1% y +1%, respectivamente). Además, el Tesoro se comprometió a no realizar ventas de divisas dentro de esta banda, priorizando la acumulación de reservas internacionales netas para fortalecer el balance del BCRA, un objetivo clave del programa con el FMI. Sin embargo, los datos recientes sugieren que esta restricción podría estar siendo incumplida.
El programa con el FMI exige que el BCRA acumule reservas netas para cumplir metas trimestrales, pero los resultados han sido decepcionantes. En la primera revisión de junio, Argentina no alcanzó el objetivo de incrementar las reservas netas en u$s4.500 millones, lo que llevó al FMI a flexibilizar las metas para lo que resta de 2025. A pesar de desembolsos significativos, como los u$s12.000 millones recibidos en abril y los u$s2.000 millones en junio, las reservas netas siguen en terreno negativo
La evidencia de las consultoras
Los informes de 1816 y Vectorial, publicados el viernes, arrojan luz sobre las operaciones del Tesoro. Según 1816, la caída en los depósitos en dólares del Tesoro en el BCRA, junto con un aumento en los depósitos en pesos, sugiere que el Gobierno está vendiendo divisas en el mercado spot para absorber pesos y aliviar la presión sobre el tipo de cambio. Vectorial, por su parte, destaca que estas ventas podrían estar destinadas a evitar que el dólar oficial se acerque al techo de la banda, lo que podría desatar una nueva ola de incertidumbre en un mercado ya sensible a las fluctuaciones cambiarias. Ambas consultoras estiman que el volumen de las ventas asciende a unos u$s350 millones, una cifra que, aunque no confirmada oficialmente por el Tesoro, coincide con la dinámica observada en el mercado.
Esta estrategia no es nueva. Desde mediados de julio, el BCRA ha intensificado sus intervenciones en el mercado, no solo a través de ventas de futuros y ajustes en los encajes bancarios, sino también mediante incrementos en las tasas de interés para desincentivar la demanda de dólares. Sin embargo, la participación del Tesoro en estas operaciones agrega una capa de complejidad. Los dólares en poder del Tesoro provienen de múltiples fuentes: desembolsos del FMI, préstamos de organismos multilaterales como el Banco Mundial (u$s1.500 millones en abril) y operaciones de deuda. Originalmente, se esperaba que estas divisas se destinaran a recapitalizar el BCRA o a cubrir vencimientos de deuda externa, como los u$s861 millones en intereses al FMI en agosto y u$s883 millones en noviembre. Sin embargo, su uso para intervenir en el mercado cambiario sugiere un cambio en las prioridades del equipo económico
Un eco del pasado: el precedente de 2018
La posible venta de dólares por parte del Tesoro recuerda un episodio de 2018, cuando Luis Caputo, actual ministro de Economía, era presidente del BCRA. En ese entonces, un acuerdo con el FMI también prohibía la venta de dólares para contener el tipo de cambio, pero Caputo autorizó múltiples intervenciones en el mercado, lo que resultó en su salida tras pocas semanas. Este antecedente genera escepticismo entre los inversores, quienes temen que la historia pueda repetirse. La prioridad del gobierno parece ser mantener el dólar por debajo del techo de la banda hasta las elecciones de octubre, aun si eso implica incumplir compromisos con el FMI
Implicaciones y riesgos
La decisión del Tesoro de vender dólares, si se confirma, refleja la tensión entre dos objetivos aparentemente contradictorios: la desinflación y la acumulación de reservas. El gobierno ha priorizado la estabilización del tipo de cambio para anclar las expectativas inflacionarias, especialmente en un contexto donde la inflación sigue siendo un desafío. La tercera fase del programa económico enfrenta obstáculos para lograr ambos objetivos simultáneamente.
Además, las ventas de dólares por parte del Tesoro podrían tener un costo significativo. Al reducir los depósitos en divisas, el Gobierno compromete su capacidad para cumplir con vencimientos de deuda externa. Esto podría forzar al BCRA a asistir al Tesoro con más dólares, debilitando aún más las reservas netas, que ya son negativas.
Conclusión
La posible intervención del Tesoro en el mercado cambiario, vendiendo dólares para contener el tipo de cambio, refleja la urgencia del gobierno por mantener la estabilidad macroeconómica en un año electoral. Sin embargo, esta estrategia plantea riesgos significativos: el incumplimiento de las metas del FMI, el debilitamiento de las reservas netas y la erosión de la confianza de los inversores. Mientras el BCRA se abstiene de intervenir directamente en el mercado spot, el Tesoro parece haber asumido un rol activo, aunque no confirmado oficialmente, en un esfuerzo por evitar que el dólar alcance el techo de la banda. Con las elecciones a la vista, el Gobierno apuesta a que esta maniobra le permita ganar tiempo, pero la sostenibilidad de este enfoque dependerá de su capacidad para gestionar las expectativas del mercado en un contexto de alta incertidumbre. Por ahora, la película sigue, y el final permanece abierto.
Economista
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