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17 de enero 2007 - 00:00

Este no es el primer cuento oficial

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A pocas horas de producirse la «milagrosa» reaparición del «secuestrado» Luis Gerez, el ex presidente Carlos Menem al responder a una consulta periodística dijo que este tan publicitado suceso le parecía «un cuento», lo que motivó que le llovieran críticas e improperios del nunca bien ponderado sector «progresista» de la política y de los medios de difusión oficialistas.

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Pero, a poco que se fueron conociendo los hechos con mayor precisión se fue llegando a la conclusión que la tan criticada afirmación era lo más parecido a la verdad. Primero porque la tremenda sobreactuación del presidente Kirchner, al utilizar la red nacional de radiodifusión para pedir por el «desaparecido» y la inmediata aparición de éste constituyó una maniobra tan grosera que muchos interpretaron como una forma de subestimar la capacidad de raciocinio de la gente. A menos que se atribuya al Presidente la posesión del verbo divino y que fueron suficientes sus palabras para producir el milagro esperado.

A los que armaron el operativo «Kirchner todo lo puede», se les pasó por alto que cuatro horas antes del promocionado discurso presidencial, el ministro de Seguridad bonaerense Carlos Arslanian ya había anticipado a los medios que el hecho tendría un «desenlace feliz». La inmediata presencia en el lugar de los hechos por parte del canal oficial de televisión, que fue el encargado de dar la «primicia» constituye la prueba más evidente de que en el gobierno se sabía con mucha anticipación, habrá que averiguar por qué, que Gerez iba a reaparecer de un momento a otro.

Las declaraciones de José Luis Gerez, hijo del « desaparecido», publicadas en la tapa del diario «Perfil» del día domingo 7 de enero bajo el título: «A mi viejo lo secuestraron para beneficiar a Kirchner», sólo constituye otro condimento en esta historia o cuento que ya ha adquirido niveles patéticos.

Sobre todo después de los desmedidos elogios prodigados por Gerez al matrimonio presidencial inmediatamente después de su reaparición. Por si ello fuera poco, uno de los fiscales intervinientes ha sostenido que «Gerez sabe más de lo que dice», porque según parece no es mucho lo que ha aportado al esclarecimiento del caso.

Tampoco arrojó ninguna luz sobre el tema la conferencia de prensa brindada por Gerez en la que se negó a responder preguntas del periodismo. Según los medios de difusión el Presidente ha ordenado a los funcionarios que hagan silencio sobre el tema, seguramente para que caigan en aquello de que «cuando más quieren aclarar más oscurece». Porque aun admitiendo la mejor de las hipótesis para el gobierno, de que el secuestro se haya producido por acción de represores residuales y no como consecuencia de una interna kirchnerista de Escobar, como lo afirman algunos sectores, de lo que no cabe ninguna duda es que se trató de sacar réditos políticos de un hecho desgraciado, cuando aún está sin resolver la desaparición del testigo López.

La afirmación, que luego se demostrara no era cierta, de que tenía los casetes relacionados con la voladura de la AMIA; el grandilocuente anuncio de la llegada de multimillonarias inversiones chinas que cambiarían el curso de la historia argentina y que pasó a ser un simple «cuento chino» y el reiterado anuncio de la repatriación de los desaparecidos fondos de Santa Cruz, nunca producida hasta ahora, son sólo algunas de las tantas mentiras presidenciales que autorizan a pensar que también en el caso de Gerez hubo un cuento.

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