18 de enero 2008 - 00:00

Kirchner lo hizo: se ganará este año el mismo salario que con De la Rúa

Kirchner lo hizo: se ganará este año el mismo salario que con De la Rúa
Con la devaluación del peso, los salarios medidos en dólares caen rápida y fuertemente. Durante el año 2002 en la Argentina, la remuneración promedio formal en dólares corrientes cayó casi 70% respecto del año anterior. Pero a la salida de la crisis, junto con la fuerte recuperación económica, dos factores tiraron para el mismo lado: la apreciación cambiaria y el aumento de los salarios nominales. Este proceso se aceleró entre 2005 y 2007, al punto de que para fines de 2008 varios sectores mostrarán salarios en dólares bien por arriba de lo que pagaban al terminar la convertibilidad.

La secuencia de recuperación de las remuneraciones en dólares en la Argentina se inició en 2003, básicamente por la apreciación cambiaria; ese año, 74% de la recuperación se debió a la caída del tipo de cambio desde sus máximos de mediados de 2002, mientras que sólo 26% fue producto del aumento de los salarios nominales. Desde 2004, en cambio, las remuneraciones en dólares crecen más por la diferencia de velocidad con que se ajustan los salarios nominales que por los cambios en el valor del dólar (la excepción fue el año 2005, de leve apreciación nominal). En promedio, entre 2005 y 2007 el crecimiento de los salarios en dólares fue de 20,3% anual, luego del 48% acumulado en los primeros dos años poscrisis. Aun después de estos aumentos, a fines de 2007 la remuneración formal promedio era todavía 21% inferior al nivel de 2001.   

  • Salarios mensuales en pesos y en dólares corrientes, 2001/07. Con estos datos, si en 2008 se verifica un aumento nominal de salarios similar o aun ligeramente inferior al de 2007 y una devaluación del peso algo inferior a 3%, las remuneraciones medias en dólares cerrarán muy cerca de su nivel precrisis. Más importante aún, no está claro que esta tendencia a la apreciación de los salarios en dólares vaya a interrumpirse en 2009. La razón para ello es que el contexto del mercado laboral, la negociación colectiva y el marco político favorecen la hipótesis de que los salarios seguirán superando la inflación doméstica (bien medida), tal como lo hicieron en los últimos años. En cuanto al tipo de cambio, cabe esperar se mantenga la apreciación real, producto del fuerte superávit de cuenta corriente (precios mediante), y la escasa probabilidad de que la política monetaria se torne menos expansiva, al menos por algún tiempo. En este escenario, la apreciación cambiaria y salarial son dimensiones duales del mismo proceso inflacionario.

  • Para los sectores de capital intensivos y de bienes transables, la recuperación de los salarios en dólares presiona sobre los beneficios, pero tiene un impacto limitado en vista del espacio que genera el aumento de los precios externos. Sin embargo, con datos de los últimos 3 años, se observa que la recuperación salarial no ha sido un fenómeno limitado a algunos sectores, sino bastante generalizado. De hecho el crecimiento fue liderado por la Construcción y los Servicios, justamente dos sectores que no tienen las características precitadas ( ambos son de trabajo intensivo, y el de Servicios es el típico sector no transable).

    Simulando en forma conservadora un aumento salarial en dólares para 2008 de 19% (salarios en pesos creciendo 22%), hacia el cuarto trimestre del año los sectores de la Construcción, Minería, Agro, Hoteles y Restoranes, Transporte (junto con Almacenamiento y Comunicaciones), y Servicios Sociales, tendrían remuneraciones en dólares más altas que a comienzos de la década. El mayor retraso vis-à-vis los salarios en dólares de fines de 2001 se tendría en el sector Financiero, aun cuando la remuneración media sea 70% mayor que el promedio del sector formal de la economía.   

  • Salarios y costos en dólares. Este aumento de salarios en dólares refleja la apreciación cambiaria y la aceleración inflacionaria de los últimos años, y se suma a otras medidas de política económica que aumentan los costos de producir localmente. En materia laboral, la imposición patronal media aumentó de 18% a comienzos de la década; a 23% en la actualidad; a ello se sumó la eliminación de los topes salariales sobre los que se realizan los aportes, la eliminación de complementos salariales sin carga tributaria (vales de alimentos), y los cambios en normas regulatorias que llevaron a reducir 4.5% el número de horas por obrero en la industria. Es decirque para un mismo salario en dólares respecto de comienzos de la década, los costos laborales asociados se han incrementado en promedio algo más de 12% por trabajador. Sólo las ganancias de productividad, o sea el reemplazo de empleados por máquinas, permite que los costos unitarios de producción se mantengan todavía por debajo del pasado en algunos sectores (Industria, Minería, Agro, EGA).   

  • ¿Cómo afecta esta evolución el proceso de inversión, y por dicha vía la productividad y el crecimiento? Los precios son el mecanismo de señales con el cual se toman decisiones en una economía de mercado. El escenario de pronunciada inflación en dólares no condena en sí mismo a una economía a menor inversión, en la medida en que las empresas tengan la libertad para adaptarse tecnológica y competitivamente. Sin embargo, el escenario es diferente si a la inflación salarial en dólares se le suman aumentos de la presión tributaria (sobre el trabajo y sobre el capital), cambios de regulación que reducen la eficiencia productiva, políticas antiinflacionarias de «desenganche» de los precios internacionales ( impuestos y prohibiciones de exportación), y la manipulación directa de los precios de los productores (a través de los controles de precios). Se pasa entonces de un escenario macroeconómico de apreciación cambiaria con el cual muchos países conviven, a otro en el cual las señales para la inversión coinciden todas para «bajar un cambio», hasta que el horizonte aclare.
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