(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»- para quien el mercado de monedas ha hecho los deberes, pero las Bolsas aún no. Sobre las secuelas del martes negro del 27 de febrero, advierte que «esto recién empieza» y ve «muy sensible» el mercado de hipotecas. Veamos.)
P.: Se advierten convulsiones secundarias que, si bien no llegan a mayores, denotan una fragilidad notable. ¿Iremos a una calma gradual o recibiremos un nuevo zarpazo a la baja?
G.G.: Cómo pretende que lo sepa. Está claro sí que se produjo una fractura después del 27 de febrero y los inversores querrían tener hoy menos riesgo que el que acumulan en cartera. De una forma u otra, gradual o violenta, resta procesar el cambio deseado de portafolios...
P.: Se habrá avanzado ya por la vía de la retracción de precios...
G.G.: Mucho en el mercado de monedas. No en las Bolsas. Es obvio que el salto del yen de 121 a 115 por dólar refleja un reacomodamiento muy veloz de carteras. Un desmonte de los descalces en un afán por recortar la exposición al riesgo...
P.: ¿Cómo lo sabe a ciencia cierta?
G.G.: Las posiciones de los especuladores apostando contra el yen y a favor del dólar -sólo en Chicagoque eran de 167 mil contratos el 13 de febrero, ya se habían ajustado a 114 mil cuando estalló la convulsión el 27 de febrero. No tengo cifras posteriores pero tampoco tengo dudas de que esa brecha se ha cerrado en gran medida.
P.: ¿Lo sabe o lo intuye?
G.G.: La suba del yen procedió con una urgencia inconfundible. La de quien tiene la soga al cuello... Todas las monedas de bajo rendimiento, útiles como fuente de financiamiento, respondieron de manera similar. El euro que podría haber avanzado frente al dólar, no lo ha hecho y entiendo que un motivo es que la posición especulativa a su favor ya estaba en los máximos. También se habrá achicado.
P.: Piensa que el mercado de monedas ya hizo los deberes... Y la Bolsa, no.
G.G.: Simplemente me pregunto ¿qué tan atractivo sería tomar una nueva posición a favor del yen y en contra del dólar a la paridad actual de 115? O sea, seguir forzando la tendencia reciente...
P.: No muy interesante. A menos que haya mucha gente que todavía sigue mal parada...
G.G.: Podría suceder, inclusive, que la posición neta de los especuladores ya se hubiera sesgado a favor del yen.
P.: Y alentase un posterior rebote del dólar cuando retorne la calma...
G.G.: Por eso pienso que no estamos lejos de una situación de equilibrio, neutral, más o menos estable. Si uno, en cambio, se pregunta si convendrá abrir una nueva posición en acciones -a las cotizaciones actuales-deberá interrogarse: ¿se habrán limpiado los excesos? ¿O seguirán los inversores, a estos precios, cargados con más papeles que los que sus estómagos pueden soportar?
P.: Comparto la idea que insinúa. Todavía no ha llegado ese momento.
G.G.: Y no veo mucha gente nueva dispuesta a zambullirse en estas aguas como para cumplir un rol de recambio. Son dos variables las que hay en juego, precios y tiempo. Ninguna de las dos luce en su punto justo.
P.: Nadie acierta con las razones del cambio de clima que castiga a las Bolsas. ¿Ve nubarrones cercanos que puedan convertirse luego en una explicación plausible?
G.G.: El mercado está masticando los avatares del mercado de hipotecas secundarias y este es un plato-sabroso -fue la ración de moda de 2006- que, en los últimos tiempos, se ha tornado un tanto indigesto. De hecho, el «warning» de HSBC - el primero de su historia, el 8 de febrero último, reconociendo la necesidad de tomar una previsión de 1.800 millones de dólares por su cartera hipotecaria en los EE.UU.- es el elemento objetivo de mayor peso para justificar la situación actual. Los costos de asegurar una cartera de bonos BBB (o BBB menos) -garantizados por flujos de hipotecas subordinadas-se dispararon unos días antes del temblor del 27...
P.: ¿Cree que es un problema manejable?
G.G.: Los propios números del banco señalan que -después de constituir la previsión-la ganancia que dejó el negocio fue de 2.300 millones. Pero ello no quita que sea un problema. Tanto es así que Bobby Mehta, quien manejaba el negocio de HSBC en EE.UU., cesó en sus funciones el 22 de febrero. Y todo el mundo está revisando su exposición. Para peor, de los cinco grandes jugadores de este negocio -los mayores originantes de estas hipotecas de segundo grado-hay dos en situación delicada. El número dos, New Century, y el número cuatro, Fremont. New Century (ayer su acción cayó 72%) está técnicamente en default con 6 de los 11 bancos que le proveían financiamiento y, a la par, enfrenta una querella criminal por su contabilidad y prácticas bursátiles.
P.: No suena bien.
G.G.: Le repito. El problema general es manejable. De hecho, quien tiene hoy una cartera de hipotecas subordinadas emitidas en 2005 enfrenta un mayor riesgo de que le paguen por anticipado que de incobrabilidad. Pero, aun así, va a correr sangre. Y, en un mercado muy sensible, será suficiente para promover un buen dolor de cabeza...
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