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1 de febrero 2007 - 00:00

"La Fed no está pensando en modificar su posición"

(El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», quien opina que si la estabilidad de tasas dispuesta por la Reserva Federal de EE.UU. era esperable. Además, explica que la volatilidad de los indicadores no precipitó a la Fed el año pasado, menos lo hará ahora que la actividad económica se está estabilizando y que la inflación se está controlando.)

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La Fed no se apartó de la rutina acostumbrada. Sin embargo, la reacción de los mercados fue como si los propulsara un resorte. ¿Cómo entender la algarabía si lo que ocurrió fue lo previsible?

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Gordon Gekko: Es muy sencillo. Los inversores tienen aversión al riesgo y, aunque se esperaba este desenlace, no había certeza.

P.: ¿Cuál era la amenaza?

G.G.: Que la Fed se hiciera eco del vigor de los indicadores económicos más recientes (así como de un ligero deterioro en las expectativas de inflación) y sugiriese -no en los hechos pero sí en el texto de su comunicado-un cambio de actitud. La suba de las tasas largas revelaba esa ansiedad.

P.: ¿Cree que esa preocupación ya ha sido convenientemente purgada? ¿O habrá una recaída?

G.G.: El comunicado de la Fed provee un buen tónico para los nervios. Queda claro que la volatilidad de los indicadores no impresiona a la Fed. No precipitó a sus miembros a intervenir cuando todo parecía derrumbarse; con igual criterio, no los apura ahora que la economía se recupera.

P.: Tampoco hay un pase de facturas por la inflación. Más bien se cita una «modesta mejoría» en la inflación subyacente y se vaticina una moderación de las presiones...

G.G.: Esa parte fue música para los mercados.

P.: No vi ninguna referencia a ese pequeño problema de las expectativas de inflación en ascenso que usted mencionó...

G.G.: Mejor aún. La variación en sí no deja de ser magra pero se monta sobre un nivel que en todo momento se mantuvo por encima de 2%. Es decir, superando el tope del rango que la Fed define como estabilidad de precios.

P.: Curiosa omisión.

G.G.: Considérelo un clásico. Cuando los números de inflación eran malos el año pasado y la Fed juzgaba con acierto que no era apropiado acelerar la suba de tasas, el comunicado estaba anclado en la estabilidad de las expectativas. Ahora que los registros de precios dan en la tecla, se hace hincapié en ellos.

P.: Y las expectativas de inflación hacen mutis por el foro...

G.G.: Interpreto que resulta conveniente que el desaliño de las expectativas quede fuera de la foto. No por capricho, simplemente porque se trata de un desarreglo menor y quizá sea sólo un incidente transitorio.

P.: ¿Cómo influye todo esto en el escenario futuro de la política monetaria? ¿Vuelve a cobrar predicamento la idea de una Fed recortando las tasas de interés?

G.G.: Tome el comunicado como una manifestación por escrito de que, bajo las actuales circunstancias, la Fed está muy cómoda con su posición. No está pensando en modificarla.

P.: Tampoco da pie a la hipótesis de una Fed retomando la suba de tasas hacia fin de año...

G.G.: Para nada. Todo dependerá de cómo fluya la actividad económica. Es lo que se dice expresamente. Pero recuerde que el comunicado es posterior a la difusión de las cifras de crecimiento del cuarto trimestre; que, por cierto, no fueron nada tímidas.

P.: En octubre nadie hubiera apostado por un crecimiento de 3,5%. Es más, hubo quienes vaticinaron 0%. Y no se trata de gente que ignora cómo hacer las cuentas. La economía reaccionó con mucho músculo.

G.G.: Con ese antecedente, el mensaje de la Fed resuena todavía más potente. El andamiaje monetario no va a ser alterado a menos que el panorama cambie de una manera profunda. No basta con una simple tirada de indicadores muy robustos o muy débiles. Si estamos en lo cierto y la economía ha tomado una trayectoria de aterrizaje suave -y teniendo ya en el bolsillo la recuperación del cuarto trimestre (que yo diría habrá continuado hasta la tormenta de nieve de fines de enero)- pues entonces la Fed va a preferir dejar que la inflación termine de acomodarse dentro del rango de 1%-2% (como para que no haya duda de que ha sido domada) antes de pensar en relajar las condiciones monetarias.

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