(El experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», considera que la restricción para ampliar la oferta de petróleo es la clave en la evolución del precio del crudo. El nuevo conflicto en Medio Oriente sólo aumenta, por ahora, la prima de riesgo del precio del barril, explica, y además señala que la gran sustitución de fuentes de energía ha compensado la fuerte suba de los precios del petróleo. El siguiente fue el diálogo que mantuvo con este diario.)
P.: No es el único problema que enfrentan los mercados. ¿Puede marcar, sin embargo, una diferencia?
G.G.: Pienso que no. Aunque todo lo que roce la oferta de petróleo, hoy por hoy, encontrará un eco amplificado.
P.: Vamos rumbo a valores impensados para el crudo. La hipótesis de un barril a 80 dólares levantó polvareda el año pasado y hoy sólo requiere un avance adicional de 5%. ¿Será la economía mundial capaz de resistir estas cotizaciones?
G.G.: La experiencia reciente es alentadora. Pero, es obvio, que por más grande que sea un vaso, siempre habrá una gota que lo pueda rebalsar. El barril ha multiplicado su precio por siete en los últimos siete años. Su costo se triplicó desde 2003. Y el mundo lleva cuatro años consecutivos -contando 2006- de crecimiento superior a 4%. Como nunca antes en los últimos 30 años...
P.: Y , por si fuera poco, con baja inflación.
G.G.: Usted lo ha dicho. Con una inflación bajísima aunque en leve ascenso.
P.: Pero la clave ha sido la capacidad de aumentar la disponibilidad de energía. Y ahora la expansión de la oferta está amenazada...
G.G.: Ese es un buen punto, que comparto. Sin embargo, la suba de precios no cae en saco roto. Está forzando una gran sustitución, sobre todo, en la demanda. En 2004 el consumo mundial de petróleo trepó 4,1%. El año pasado, el crecimiento económico global no se alteró, pero la demanda de crudo -que es inelástica al precio y también al producto- se las arregló con un aumento de 1,3%. Este año se prevé que esa relación se mantendrá sin grandes cambios. Piense en los Estados Unidos: en el primer trimestre, la economía se expandió 5,6% y la demanda de crudo cayó 1,5% ( aunque se recuperó luego en abril y mayo). En Europa, la economía repunta, pero el consumo no proyecta variación este año vis a vis 2005...
P.: ¿Quién demanda más entonces?
G.G.: Se espera que la demanda se incremente en 1.240.000 barriles por día. Un poco más de 1.000.000 serán consumidos por países que no integran la OCDE.
P.: China a la cabeza...
G.G.: Una tercera parte corresponderá a China. En los países que son exportadores de crudo y en aquellos en los que se subsidia considerablemente el precio final, el ajuste de la demanda no procede. Y allí el crecimiento económico es veloz.
P.: ¿Por qué suben los precios? Una demanda que aumenta 1,3% al año no parece una tromba...
G.G.: Hay limitaciones serias para ensanchar la oferta. A pesar del incentivo que suponen las altas cotizaciones. El petróleo marginal que despacha Arabia Saudita tiene mucho azufre. China ha recortado sus compras; por lo menos, hasta adaptar sus refinerías. Los huracanes del año pasado han mermado la producción del Golfo de México en unos 300.000 barriles diarios y ello ya luce permanente. Y equivale exactamente al aumento estimado de la demanda de los EE.UU. en 2005-2006...
P.: Una guerra en Medio Oriente es la frutilla que corona el postre...
G.G.: En principio, no ha dañado la producción pero el riesgo es enorme. Los precios suben porque se dispara la prima de riesgo. Lo que fortalece la señal de una mayor economía...
P.: ¿Cree que los bancos centrales acusarán el impacto? ¿Frenarán la suba de tasas que está en ejecución?
G.G.: La semana pasada, el Banco de Canadá mantuvo las tasas por primera vez tras siete aumentos. Pero Japón -un gran importador de energía- dispuso la primera suba desde 2000. Ninguno citó los costos de la energía como motivación. Esta semana, Ben Bernanke, en su doble visita al Congreso, nos ilustrará al respecto. Como el petróleo ha sido un veneno muy lento para contaminar el nivel de gasto y actividad y mucho más rápido para impulsar la inflación, su encarecimiento -per se- no debería aminorar la severidad de la política monetaria. La duda surge porque los signos de debilitamiento de la economía van en ascenso...
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