21 de julio 2024 - 00:00

La tablita de Milei-Caputo: ¡El que apuesta al dólar pierde!

La apreciación del dólar puede generar distorsiones en los márgenes de rentabilidad, pueden generar una momentánea estabilidad.

Caputo dijo que no hay que apostar por el dólar.

Caputo dijo que no hay que apostar por el dólar.

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Un clásico de los años setenta, en el siglo pasado, fue la tablita de Martínez de Hoz (Joe), y en los ochenta, fue la frase del ministro de economía Lorenzo Sigaut (23/03/1981-21/12/1981): ¡El que apuesta al dólar pierde! Desde este último a la actualidad han pasado casi 35 ministros de economía, incluido Lorenzo que sucedió a Martínez de Hoz (29/03/1976-29/03/1981). Según el Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad de la Punta, San Luis, José Alfredo Martínez de Hoz (13 de agosto de 1925-16 de marzo de 2013), estudió abogacía y se doctoró en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, fue político y docente universitario. Su madre, Carolina Cárcano Saez de Zumarán, era nieta del célebre político conservador Ramón Cárcano que fuera gobernador de Córdoba, diplomático y un importante historiador. Su padre José Alfredo Martínez de Hoz, estanciero argentino y presidente de la Sociedad Rural Argentina entre 1946-1950, inversor e integrante del directorio de varias empresas entre ellas La Forestal, y propietario grandes extensiones de tierras vinculadas a la explotación agrícola ganadera como la del haras Chapadmalal.

La tablita suscito diversos debates en aquellos años (1979-1980), algunos llevaron a tener reuniones que duraban todo el día, para saber si seguir o no con dicha tablita, una parada para el almuerzo y a continuar. Joe (como le decían los cercanos) escucho a todos. Pero recibió una visita que fue tomada como una presión -un clásico, también- del sector agro-exportador ¿Quiénes eran? Según cuenta en su libro Ezequiel Burgo “Siete ministros”, a la oficina del ministro fueron el número de Bunge&Born, Mario Hirsch, junto a Orlando Ferreres, el economista y director del Centro de Estudios Económicos del grupo. El planteamiento fue contundente: El dólar cada vez más barato bajaba los márgenes de rentabilidad del grupo.

La apreciación puede generar distorsiones en los márgenes de rentabilidad, pueden generar una momentánea estabilidad. Con una menor demanda de importaciones, por recesión, la poca demanda de productos importados luego será revendidas a un tipo de cambio diferente, presionado y justificado por la “expectativa de devaluación”: dólar ilegal. Esta semana el gobierno anarcocapitalista anti-casta tuvo que intervenir en los dólares financieros. Si, Milei, el liberal-libertario, tuvo que intervenir el mercado. Un paréntesis, interesante del libro es justamente, una cita del economista y periodista Enrique Silberstein: La oligarquía agropecuaria de la provincia de Buenos Aires es defensora a muerte de la desvalorización porque le permite acrecentar su fortuna y reducir sus deudas.

Un dato, este primer semestre la liquidación de divisas fue de 11.000 millones de dólares, comparado con el primer semestre de 2023, no hubo incremento, liquidaron lo mismo. La intervención de en los dólares financieros tuvo como objetivo de disminuir las expectativas devaluatorias y bajar el riesgo país, fracaso en este último. El objetivo de desactivar la expectativa devaluatoria solo tuvo un veranito. Las reservas están negativas como cuando asumieron. No pudieron cambiar esa ecuación. Ante ello, el ministro Caputo – y Boggiano- dijo: ¡La realidad probará que en breve la gente va a tener que vender dólares para pagar impuestos y el peso va a ser la moneda fuerte!

El plan de dolarización, el cierre del Banco Central y liberal la compra/venta de dólares están en fuerte tensión/debate por el sector externo y el FMI. Y acá entra la tercera presión -exportadores, dólar ilegal- que es el FMI que le pidió al Tesoro eliminar el dólar BLEND. A esta falta de dólares, se suma la falta de pesos por recaudación donde parece que el impuesto país tuvo un buen desempeño.

En este contexto la devaluación de agosto de 2023 y diciembre de 2023 puso las condiciones para un rodrigazo permanente en el primer semestre de este año. Medida acorde a lo que sugiere el FMI.

El ancla de la estabilidad fue el salario, el ajuste fiscal -no pagar cuentas-, en este contexto, con una inflación del 270% promedio, con una variación mensual desacelerada ¿Pueden cumplir el objetivo del 2%? Sin dólares ni pesos y con el programa del FMI, la combinación se expresa en los últimos datos económicos y sociales, netamente anti-industrial. Los primeros cincos meses, acumulados, del año, comparado contra el año anterior, la actividad económica se desplomo en un -2,9%.

¿Llegará financiamiento? ¿Estarán esperando a que gane Trump? El 5 de noviembre es muy lejos. De nada sirve llegar al 2% con más de la mitad de la argentina con hambre y muertes, por falta de entrega de medicamentos y alimentos que no se reparten, una muerte silenciosa recorre el país, como ocurrió durante los años noventa del siglo pasado.

Volviendo a nuestro paralelismo histórico, y teniendo en cuenta la frase de Lorenzo, veamos cómo se desenvolvieron lo hechos previos. Joe había recibido a Hirsch, y esa presión, junto al joven Orlando Ferreres, significaba una cosa, que no apoyaban más su plan. ¿Alguno habrá ido a conversar con Toto y Javo? No lo sabemos.

Siguiendo esta historia, Joe se negó a salir de la tablita, Ricardo Arriazu, padre de la tablita, joven economista del Banco Central en ese periodo, sabían junto a Walter Klein -Nro dos de Joe-, Adolfo Diz otro economista del Central: Para ellos era posible converger a tasa de inflación menores si se respetaba el cronograma de actualizaciones sobre el tipo de cambio y las tarifas. Porque abandonar la tablita -apreciación cambiaria- significaría para él un fracaso. Recientemente el mismo Arriazu -economista que defiende a Javier Milei y uno de los más escuchados por los empresarios en la Argentina, Arriazu MacroAnalistas-, comento en nota del periodista Ezequiel Burgo lo siguiente: En materia cambiaria —explicó Arriazu en una charla ante inversores esta semana— hicieron un programa tipo los años sesenta/setenta, que consiste en dar un salto al dólar, un overshooting, esto es un aumento mayor al necesario, y luego establecer una tasa de devaluación fija que fue 2%, pero que podría haber sido 1%. No importa el número, lo que sí vale es que sea fijo y es la clave del programa porque es lo que baja la inflación”. Las ideas/pensamientos económicos desarrollados en las altas casas de estudios repercuten en el presente sino se ponen en cuestionamiento luego de experiencias fallidas como la Tablita de Arriazu-Hoz. Hace poco también un economista Harolado Montagu (consultora VECTORIAL) comentó que “ven la macro con una mirada financiera”, y los datos de la economía real viene resintiéndose. De los cinco instrumentos: monetaria, cambiaria, comercio exterior, ingresos y fiscal pareciera que les está saliendo mal la sincronización que los lleve a un resultado social optimo.

Pero volvamos a como siguió la tablita, a los ocho meses (1979) de cumplirse esta tablita ocurrieron dos eventos: uno, Volcker, monetarista, subió las tasas de interés, era el titular de la Reserva Federal, que abrió el camino a la crisis de la deuda en América latina durante los ochentas; dos, La quiebra del Banco de Intercambio Regional (1979), dejarlo quebrar, para Joe demostraba un apego incondicional del equipo económico al cumplimiento de las normas y la inexistencia de privilegios para los grandes grupos. Fue un golpe duro la quiebra del BIR. El ministro de economía confiaba en su método para bajar la inflación, apreciación y ajuste fiscal y apertura. Hasta Zimmermann -Superintendente de Entidades Financiera- dijo: la inflación está muerta (1980).

Las tensiones de ese momento tuvieron como resultado la salida del dictador Rafael Videla y la asunción de Roberto Eduardo Viola que solicito al jefe de gabinete de Joe: mantener la tablita y ajustar el tipo de cambio. Viola decía que Joe y el presidente del Banco Central eran soberbios. Martínez de Hoz ya no era más el ZAR de la economía -hay otros de puesto menor-. La historia de ese proceso bien narrada en “siete ministros” nos deja un final claro: Martínez de Hoz dice haberle dado un consejo a Margaret Thatcher sobre cómo hacer política económica. Era la Londres de 1980 -Marley y Clash-:

-Si usted tuviera que darme un solo consejo para emprender una reformar similar a la de ustedes, ¿Qué me diria?

-Mire, si usted tiene convicción debe escuchar a todo el mundo, no se cierre. Eso ayudará a fortalecer aún más su postura. Pero manténgala a toda costa, no le deben importar las críticas. Ha una expresión en inglés que dice: <<Stick to…>>

Maggie lo interrumpió y mirando fijo a Joe lanzo entusiasmada: <<!Ya sé¡ Sitck to your guns, es lo que voy hacer entonces>>. Sería <<Aferrarse a una idea>>, Thatcher lo hizo. Y Martínez de Hoz también. La tablita, esa mala palabra duró hasta el final.

Lorenzo Sigaut (1981), que venía del sector industrial, grupo FIAT, pronuncio con exactitud que: Van a perder los que apuestan al dólar porque hemos eliminado el nivel de sobrevaluación , aseguraba con determinación el 19 de junio de 1981. La frase se popularizó a posteriori como “El que apuesta al dólar, pierde. Ni bien asumió su cargo en abril, Sigaut ordenó una devaluación del peso de un 30,41 por ciento, como incentivo a la producción agropecuaria e industrial y para desalentar movimientos especulativos de capitales. El resto es historia, luego vino la crisis de la deuda externa, la llegada de Roberto Alemann que no soluciono el problema de la dependencia de la economía argentina a la banca internacional y los organismos internacionales.

Economista UBA, Docente de Estructuralismo Latinoamericano UNDAV

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