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4 de octubre 2006 - 00:00

Llamativo insulto

(La réplica al director de Prensa del Arzobispado de Buenos Aires vino rápidamente de parte del ministro del Interior, Aníbal Fernández, a quien le «cayó muy mal» lo dicho por Marcó. El diálogo, muy cuestionador de la Iglesia, fue también por «Continental», en el programa de Rolando Hanglin. Veamos.)

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Aníbal Fernández
PERIODISTA: ¿Cómo le cayeron las palabras de Marcó?

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Aníbal Fernández: La verdad, que muy mal. Me parece que el hecho de que el vocero del Arzobispado, diga que el presidente de la Nación fomenta la división, o alienta los odios, es de una enormidad que yo quiero creer que el Episcopado lo va a llamar para pedirle una explicación. Alguien va a tener que pedirle alguna explicación. El Presidente no tiene como responsabilidad, ni como actividad, alentar odios. Tampoco es consecuente ni es complaciente con ninguna corporación. Y además, como miembro de iglesia, tiene algún derecho de plantear con objetividad la devolución, la necesidad, la aspiración si se quiere, de contar con algunas autocríticas. Pero que se le insulte al Presidente, de semejante manera, es llamativo. Y nada menos que de parte del vocero del Arzobispado. Es terrible a lo que estamos asistiendo.

P.: Bueno, también se defiende el padre Marcó, porque dice: «Eso de que la Iglesia no hizo nada durante la dictadura, es injusto. La Iglesia somos todos, laicos y pastores. Y ya no están los mismos que eran entonces».

A.F.: Pero tiene una continuidad esto. Hay una continuidad jurídica. Y hay una continuidad espiritual. Se ocupa un papel, y ese papel tendría que ser correspondido con un accionar. Si ese accionar no fue feliz, a todos nos cabe la responsabilidad. Cuando Balza hizo el mea culpa de la conducta del Ejército, nada tenía que ver con lo que llevaba a cabo, y con un terrorismo de Estado incomprensible. Sin embargo, se hizo cargo de esa continuidad y dio explicaciones del caso. Y por ahí, la Iglesia tenga la responsabilidad, también, de decirlo en el momento oportuno ¿Por qué no decirlo? Si todos estamos esperando. ¿Por qué no decirlo?

P.: Doctor Fernández, me parece interesante que compartamos lo que dijo el nuevo obispo misionero, monseñor Martorell. (Audio: «Alguna vez tiene que reconciliarse el país. Está muy dividido políticamente... Se ha abierto la llave del pasado. No solamente desde el gobierno, también desde otros sectores. Y eso nos tiene que llevar a la reconciliación y al amor...».)

A.F.: Me parece que los gobernantes, la responsabilidad de llevar a cabo el perdón, no la tienen. La tienen, en todo caso, quienes tienen el derecho de llevar a cabo esos sacramentos o quienes, responsablemente, aceptamos el trauma como es, y no lo discutimos. Y me parece que es otra la discusión que estamos llevando en este caso. Lo que él plantea a través de las divisiones, es otra cosa, son maneras de pensar distintas... ¿Cuál es el costo de esa democracia? Precisamente, el pensar distinto. Si quiero ser libre, me tengo que bancar el pensar distinto. Con lo cual, no me preocupa que pensemos distinto. Lo que me preocupa, es por qué no estoy de acuerdo con la reforma de la Constitución, insulto de arriba abajo al gobernador, o insulto de arriba abajo al Presidente de los argentinos. Es una enormidad a lo que estamos asistiendo.

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