9 de septiembre 2004 - 00:00

Los fantasmas de Al-Qaeda llegan a América latina

Al cumplirse tres años del atentado del 11 de setiembre de 2001, el sufrido por Rusia demuestra que el terrorismo es una amenaza mundial y que no sólo apunta a EE.UU. y sus aliados en Irak. Además al ser emitido en la Argentina el decepcionante fallo respecto del atentado del terrorismo fundamentalista contra la sede de la AMIA, cabe preguntarse cuál es la situación de América latina frente a este problema.

Hasta ahora, América latina ha sido la región del mundo en la cual el accionar del terrorismo fundamentalista de la red Al-Qaeda ha tenido menor significación, con la única excepción de los dos atentados que tuvieron lugar en la capital argentina en la primera mitad de los años noventa. Estos atentados si bien pueden atribuirse a este tipo de terrorismo, no pueden serlo a la red que los coordinaría actualmente.

El mundo árabe, el continente asiático, Europa, Oceanía y hasta el Africa subsahariana -donde hay varios países con influencia musulmana- han tenido hasta ahora más prioridad estratégica en la lucha antiterrorista que América latina, que es por esta razón la región del mundo en la cual hay menos efectivos militares de EE.UU. y a la cual destina menos recursos.

Desde setiembre de 2001, el Comando Sur de los EE.UU. -con sede en Miami pero con jurisdicción militar sobre toda América latina- ha venido señalando dos ámbitos en el subcontinente en los cuales existiría riesgo de que accione el terrorismo fundamentalista.

Uno de ellos es Colombia, donde las guerrillas marxistas de las FARC y el ELN podrían utilizar su control sobre algunas zonas rurales del país que mantienen para cooperar con grupos afines a la red Al-Qaeda. Se trata de una posibilidad cierta, pero no de una certeza de que esté ocurriendo.

El otro, es la situación en el triángulo de la triple frontera entre Paraguay, Brasil y la Argentina. En esta zona concurren tres factores para determinar la posibilidad cierta de acción terrorista. La primera es que el Estado paraguayo tiene un bajo control sobre las actividades ilegales en esta zona, donde prolifera el contrabando, el tráfico de armas y otras actividades ilegales. La segunda, es que existe una comunidad musulmana importante, que ha contribuido económicamente a financiar a grupos afines a la red Al-Qaeda. La tercera es la comprobación de que parte de las actividades de apoyo para los atentados que tuvieron lugar en Buenos Aires en la década pasada se hicieron desde este lugar.

Esto permite determinar que existe una posibilidad cierta de que el terrorismo actúe, pero no una certeza de que lo esté haciendo. Pero respondiendo a la preocupación de EE.UU., en la segunda quincena de agosto el presidente
Lula da Silva ordenó reforzar el despliegue de seguridad de su país en la zona, para impedir que el riesgo se transforme en hecho. Se han desplegado así aproximadamente 300 agentes del lado brasileño y se dispuesto reforzar el patrullaje aéreo y fluvial.

Pero, en los últimos días, se ha agregado una tercera situación de riesgo en el subcontinente. El ministro de Seguridad de Honduras,
Oscar Alvarez, dijo que Al-Qaeda estaría reclutando centroamericanos para realizar atentados en la región y el presidente del país, Ricardo Maduro, sostuvo que su gobierno está haciendo lo necesario para prevenir ataques terroristas.

• Retirada

La realidad es que tanto el gobierno de México como los demás de América Central están adoptando medidas para conjurar este riesgo.

Cabe señalar que República Dominicana, Honduras, Nicaragua y El Salvador enviaron tropas a Irak, las que integraban la Brigada Plus Ultra bajo mando español. La retirada ordenada por
José Luis Rodríguez Zapatero precipitó el retiro de todas las tropas centroamericanas, con la excepción del batallón salvadoreño que sigue en Irak sin que esté previsto su repliegue.

Por esta razón
se temió que en la reciente asunción del nuevo presidente de este país, Al-Qaeda intentara alguna acción terrorista.

Lo cierto es que grupos afines a Al-Qaeda han amenazado con atentados a El Salvador, como lo han hecho también a los países europeos que tienen tropas en Irak y fue detectado en Tegucigalpa, en diciembre del año pasado un piloto saudita que sería el líder de la red que dicha organización estaría montando en América Central.

Pero la preocupación principal para la inteligencia norteamericana,
es que la red que se estaría montando en América Central se propagara a México y, desde allí, a la frontera con EE.UU. o que pudiera atentar contra el Canal de Panamá, el que sigue teniendo interés estratégico para Washington.

Al respecto, la comisión que investigó el atentado del 11 de setiembre de 2001 sostuvo que
miembros de Al-Qaeda habrían usado las redes de traficantes de indocumentados de América latina para desplazarse, incluyendo la que funciona en la frontera entre México y EE.UU.

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