«No sé cuál será el pretexto para que el mercado norteamericano caiga, aunque sería suficiente una toma de conciencia de que la tasa no va a bajar», sostuvo Francesco Magistra. El economista suizo, y ex directivo del banco de inversión UBS, proyectó que los precios de los commodities continuarán subiendo y resaltó que «no quisiera estar en los zapatos de Ben Bernanke» a la hora de tener que llevar a cabo una corrección. Veamos.
PERIODISTA: Grandes picos, grandes profundidades ¿Es esto lo que podemos esperar del mercado accionario norteamericano? ¿Cuáles serán las causas de la caída, si la hay?
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Francesco Magistra: Me temo que el refrán «sell in may and go away» (vende en mayo y quédate líquido) se volverá, una vez más, verdad. El mercado subió desde agosto con una pequeña corrección a comienzos de marzo. Actualmente, nos encontramos en la fase de avaricia, o sea, nadie quiere vender para «exprimirle el jugo» hasta el último momento. Hace tiempo que los indicadores señalan una disminución de la fuerza del mercado. Si bien la liquidez parece ser infinita (y lo es), las noticias no son tan alentadoras: EE.UU. se encuentra en una fase de muy bajo crecimiento y el nivel alto de las materias primas ocasiona una presión inflacionaria que es difícil de ignorar. Aunque la publicación de estos datos tradicionalmente se hacen descontando la influencia de alimentación y energía, hoy en día no existe ninguna razón para hacer esto ya que el aumento en los precios es estructural y son éstos los dos rubros que más afectan a los consumidores. No sé cuál será el pretexto para que el mercado caiga, en realidad sería suficiente una toma de conciencia de que las tasas no bajarán.
P.: ¿Afectará esta caída a las demás Bolsas regionales, en especial las latinoamericanas?
F.M.: Todo es posible y todo está entrelazado. La globalización alcanzó a los mercados. Las plazas más afectadas, como siempre, serían las emergentes. Todas esas «agujas» en los gráficos de China, Corea, Perú y muchos otros me dan escalofríos.
P.: Existe un debate muy acalorado sobre la actual situación de la economía norteamericana. El temor de que entre en una recesión o que aumente la inflación está latente. Ante este p a n o r a m a , ¿cuál cree usted que serán las próximas medidas de la Reserva Federal?
F.M.: Los datos macroeconómicos que nos alcanzan son mixtos y contradictorios: menos despidos pero también menos creación de empleos; mayores sueldos para los empleados que gastan menos; aumento de la productividad acompañada de un menor crecimiento. Si las dos décadas de 1980 a 2000 representaron una época de abundancia y desperdicio (petróleo en u$s 10 el barril; oro abajo de u$s 300 la onza, plata en u$s 4, trigo en menos de u$s 100 la tonelada, etc.) con el pasaje del milenio entramos a lo que defino como una época de escasez: de repente el mundo se da cuenta de que puede contar la cantidad de petróleo y de minerales que le queda para extraer. Además, por el mal manejo y el repentino surgir de las economías emergentes, el agua no nos alcanzará y posiblemente, tampoco la comida (especialmente si escogemosquemarla dentro de los motores de los automóviles). De esta manera el precio de los commodities seguirá subiendo, y los efectos serán altamente inflacionarios. Ben Bernanke se da cuenta de la situación y por esto no aflojó hasta ahora; lo hará sin duda alguna en caso de una corrección violenta del mercado, pero se trataría de una acción peligrosa. Para evitar riesgos la tasa tendría que mantenerse en este nivel o eventualmente subir. La verdad, no quisiera estar en los zapatos de Bernanke.
P.: ¿Cuáles son sus pronósticos respecto al precio del petróleo? F.M.:
Cuando bajó a u$s 50 por barril en enero, esa movida no fue acompañada por una caída general de las acciones de compañías petroleras. Hoy hemos vuelto a superar los u$s 60 en un período que tradicionalmente es «muerto» para el mercado de la energía y las acciones de empresas del sector, en particular las de servicios petroleros y de búsqueda, están subiendo de manera considerable. El equilibrio entre demanda y oferta no está más garantizado: muchos pozos han superado sus picos de producción y la extracción está bajando rápidamente. ¿Qué haría usted si se diera cuenta de que es dueño de un bien que todos quieren,sólo pocos producen, y que se va a agotar dentro de poco? ¿Lo vendería o lo guardaría? El presidente ruso, Vladimir Putin, ha dado señales en este sentido. Declaró que el petróleo y el gas que más valen son los que se encuentran bajo la tierra ya que valdrán mucho más dentro de unos años. Si otros países productores optaran por esa estrategia sería fatal. La demanda, del otro lado, está destinada a ampliarse mucho más en especial por la mayor demanda de los países emergentes como China. De todos modos, no llamaría la atención volver a ver precios de u$s 75 este verano y de u$s 100 para el próximo año.
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