El viernes pasado, se cumplieron 90 años de la muerte del ingeniero Jorge Newbery, un pionero no sólo de la aviación. Tenía 39 años, y su muerte temprana frustró posibilidades que, en un ensayo de imaginacion, pudieron darle al país otro rumbo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Conduciendo o inspirando la alta política en la primera mitad del siglo XX. Atrayendo las grandes inversiones que el país no supo o no quiso seducir cegado por prejuicios xenófobos, anarquistas o populistas.
La pureza moral y la formación tecnológica de este ingeniero genial e intrépido hubieran conducido al país hacia los grandes progresos con los cuales el siglo XX deslumbró a la historia en gran parte del planeta. Lamentablemente, Ese país que no supo generar ni multiplicar riquezas. Que pereció en las garras de los fabricantes de la miseria.
Por medio de sus estrategias y sus pensamientos, incursionó en la altísima política. En sus escritos, se lo descubre obsesionado por el desarrollo industrial y energético, mientras nuestros hombres públicos no salían del microclima enfermizo que mezclaba las formas del sufragio,las libertades públicas y las conspiraciones.
Dejá tu comentario