Hace algunos días me pasó algo que, hace dos años, habría considerado una coincidencia. Entrevisté a un ejecutivo que definió su estilo de liderazgo como "liderazgo transformacional basado en la escucha activa". Dos días después, otro candidato de otra industria, otra empresa y otra trayectoria utilizó prácticamente la misma frase.
No estaban copiándose entre sí sino que probablemente estaban usando la misma herramienta de IA. El verdadero desafío que enfrenta hoy el mundo del talento no es que la inteligencia artificial pueda o no tener entrevistas con candidatos. El problema es que los sistemas de IA están empezando a escribir candidatos demasiado parecidos, ya que estos abusan del uso de la herramienta.
Durante décadas el trabajo de un ejecutivo consistía en encontrar la mejor forma de explicar quién era. Hoy basta con abrir un chatbot y pedirle que optimice el CV, adapte la carta de motivación, mejore el perfil de LinkedIn y prepare respuestas para la entrevista.
El resultado suele ser impecable porque es lo que la empresa está buscando pero en muchas ocasiones es idéntico al de otras miles de aplicaciones. Todos hablan de liderazgo transformacional. Todos impulsan culturas colaborativas. Todos toman decisiones basadas en datos. Todos son resilientes.
La IA escribe muy bien. Tan bien, de hecho, que termina escribiendo igual para todos y estandariza los relatos. Eso cambia la lógica de una búsqueda ejecutiva porque quienes trabajamos entrevistando líderes no buscamos que la pregunta se responda de manera correcta como en la escuela sino que buscamos entender cómo piensan y que muestre realmente su experiencia.
Hay una enorme diferencia entre decir que uno promueve la innovación y contar aquella vez en que una decisión salió mal, el equipo cuestionó el rumbo y hubo que reconstruir la confianza desde cero. La primera respuesta puede escribirla cualquier modelo de lenguaje y la segunda pertenece únicamente a quien la vivió. Cada vez vemos más procesos donde esa autenticidad queda escondida detrás de un discurso perfectamente optimizado.
Es más, ahora los candidatos ya no preparan entrevistas para convencer a una persona sino para superar a un sistema. Según el informe Future of Recruiting 2025 de LinkedIn, los profesionales de adquisición de talento que utilizan inteligencia artificial reportan un ahorro promedio del 20% de su carga de trabajo gracias a estas herramientas. La IA ya participa activamente del lado de las empresas.
Entramos, entonces, en una carrera de optimización donde ambos utilizan inteligencia artificial para intentar superar a la inteligencia artificial del otro lado. Mientras tanto, los seres humanos tratamos de descubrir quién es realmente la persona detrás del prompt.
Este proceso de homogeneización extremo nos aleja de lo más característico de procesos de reclutamiento: la idea de traer a personas que piensen distinto porque tuvieron experiencias distintas. Paradójicamente, cuanto más sofisticadas se vuelven las herramientas para ayudarnos a escribir, más valor adquieren las cosas que no pueden automatizarse.
También deberíamos revisar cómo estamos diseñando nuestros procesos de selección.Si todas las preguntas pueden responderse con ChatGPT antes de entrar a la entrevista, probablemente no estamos formulando las preguntas correctas. Quizás deberíamos dedicar menos tiempo a validar competencias declaradas y más a observar cómo una persona razona frente a problemas nuevos.
La IA bien utilizada puede ayudar a los candidatos a organizar ideas, comunicar mejor su experiencia y reducir barreras que antes dependían exclusivamente de la capacidad de escribir. El problema aparece cuando delegamos también nuestra voz porque un currículum puede optimizarse pero la historia que explica quién sos sigue siendo irremplazable.
Principal de Stanton Chase Montevideo