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24 de agosto 2007 - 00:00

Salarios aumentaron 130%; precios sólo 90%

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Como viene observándose desde hace ya más de dos años, las finanzas públicas provinciales continúan deteriorándose sistemáticamente. Desde el primer semestre de 2004 -donde las provincias alcanzaron el nivel máximo de ahorro- hasta la primera mitad de 2007, la reducción del superávit primario (antes del pago de intereses de la deuda) y financiero resultó de 62% y 83%, respectivamente. Si bien a nivel consolidado las cuentas públicas serían todavía superavitarias, las dos jurisdicciones más relevantes desde el punto de vista económico, la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, muestran desde hace tiempo un déficit preocupante.

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La erosión del ahorro primario radica básicamente en la dinámica mostrada por los ingresos y las erogaciones. En efecto, en el primer semestre del año se observa que el gasto provincial (28%) continúa creciendo en forma más acelerada que los recursos (25%).

Para lo que queda del ejercicio 2007 se prevé una profundización en el deterioro de las cuentas del sector público provincial. En términos consolidados, el resultado financiero registraría un déficit superior a los $ 3.000 millones, lo que equivaldría a 0,4% del PBI. Por su parte, el resultado primario observaría una reversión en su signo, al ser deficitario por primera vez desde el año 2002. En términos absolutos, el déficit primario se ubicaría en los $ 240 millones, habiéndose deteriorado en $ 2.750 millones respecto a lo observado un año atrás. De esta manera, como no ocurría desde la última crisis económica y fiscal, las provincias no estarían en condiciones de afrontar los vencimientos de la deuda con recursos genuinos, lo que nos llevaría a concluir que los beneficios fiscales de la devaluación ya se habrían agotado para las economías subnacionales.

  • Preocupante

  • Si tenemos en cuenta que el superávit primario es uno de los pilares del actual modelo económico, el deterioro de las finanzas provinciales no puede sino representar un motivo de preocupación muy importante para el gobierno federal. Así como en 2004 las provincias contribuyeron con el superávit primario consolidado en casi 1,5% del PBI, es muy probable que, en el próximo año, el déficit provincial le reste al superávit que presente la Nación de 0,5% del PBI.

    A pesar de que todavía no estamos frente a un escenario comparable al de 2001, en el cual la crisis fiscal de las provincias fue un anticipo de lo que sería después el fin de la convertibilidad, podríamos estar encaminándonos peligrosamente a una situación semejante. En ese sentido hay algunos indicadores que deberían ser un llamado de atención. Respecto del último trimestre de 2001, el crecimiento del gasto salarial de las provincias (130%) ha sido superior al incremento de precios al consumidor (90%). De esta manera, el gasto en personal en términos reales se ubica ya 40% por encima del nivel que tenía el último trimestre previo a la devaluación. Por su parte, la creciente participación del gasto en salarios respecto al total de las erogaciones genera una rigidez cada vez mayor en los presupuestos. Analizando la evolución en los últimos años del gasto en personal como porcentaje de los recursos corrientes de las distintas jurisdicciones, se concluye que la proporción que insume el gasto salarial respecto de los ingresos de libre disponibilidad es cada vez mayor. Un ratio cada vez más elevado implica agotar la capacidad de otorgar futuros incrementos de sueldos o desviar recursos hacia otras áreas sensibles de la administración pública (consumo de bienes y servicios, pago de intereses de la deuda, inversión pública, etc.). Al primer semestre de 2007, el gasto en personal representa 54% de los ingresos corrientes, porcentaje que se acerca peligrosamente a 60% que se observaba antes de la crisis. En suma, cuestiones claves que hacen a la sustentabilidad del modelo económico, como la viabilidad de nuestra estructura tributaria o del actual sistema fiscal federal, deberían pasar a ocupar lugares preponderantes en la agenda del gobierno. Todavía se está a tiempo de revertir esta situación.

    (*) Presidente Economía & Regiones

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