8 de febrero 2026 - 00:00

¿Se termina el reinado del dólar? Mitos, datos clave y el poder real del mercado

La reciente debilidad de la moneda estadounidense, que cae 11% en el último año, reavivó debates cíclicos. Pero los fundamentos muestran un escenario muy distinto al que sugieren los titulares más extremos.

La estabilidad relativa de ese mercado sugiere que no hay una huida estructural del dólar, sino más bien un reacomodamiento de portafolios en un contexto de cambios de expectativas.

La estabilidad relativa de ese mercado sugiere que no hay una huida estructural del dólar, sino más bien un reacomodamiento de portafolios en un contexto de cambios de expectativas.

Imagen: Freepik

Este año (al igual que en 2025), EEUU inició con una marcada volatilidad en su mercado de valores. Durante el primer trimestre del año pasado, dicha volatilidad estuvo impulsada por factores políticos, con el inicio de la nueva administración Trump y el denominado “Liberation Day”, cuando el gobierno norteamericano presentó un nuevo esquema de aranceles para el resto del mundo. En este comienzo de año, sin embargo, el foco parece haberse desplazado.

El dólar index se encuentra hoy en el centro del debate, luego de registrar una caída cercana al 11% en lo que va del año, un retroceso significativo. En contraposición, la mayoría de los activos financieros a nivel global mostraron fuertes subas. Las empresas tecnológicas lideraron este movimiento, al igual que el SPY, que desde los mínimos de 2025 acumuló una recuperación del 32%, cerrando el año con una suba del 14%. A esto se sumó una marcada apreciación de los metales preciosos: el oro y la plata registraron subas anuales del 68% y 140%, respectivamente.

Estos movimientos, junto con las recientes declaraciones de Donald Trump a favor de un dólar más depreciado frente al resto de las monedas, podrían llevar a pensar que aún no hemos visto el final de esta reflación de activos globales medida en dólares.

¿Puede el dólar seguir debilitándose?

La pregunta que se impone, entonces, y que engloba buena parte de las decisiones de corto y mediano plazo en los mercados, es clara: ¿puede el dólar index seguir depreciándose?

Desde esta columna intentaremos abordar esta incógnita. Mi respuesta, breve y directa, es la siguiente: no, el dólar no debería seguir depreciándose de forma estructural frente a otras monedas ni perder su rol central como unidad de cuenta global.

El primer punto a considerar es evidente, pero fundamental. Si el dólar perdiera su liderazgo a nivel mundial, ¿qué moneda podría reemplazarlo? ¿El euro? ¿La libra? ¿El yuan? En el largo plazo, la fortaleza de una moneda está estrechamente vinculada a la productividad de la economía que la respalda, a la profundidad de sus mercados financieros y a su capacidad de compra hacia el exterior.

La combinación de productividad, crecimiento y profundidad de mercado convierte a Estados Unidos en un imán para el capital global, sosteniendo una demanda estructural de dólares. No es casualidad que la economía norteamericana haya crecido en los últimos años por encima del promedio de las economías desarrolladas. La pregunta es inevitable: ¿qué otra economía con una estructura comparable muestra un crecimiento sostenido similar? La respuesta, al menos por ahora, es ninguna.

El segundo punto refuerza esta idea. Las compañías más grandes del mundo, con mayor capacidad de generación de ingresos y alcance global, siguen estando mayoritariamente radicadas en EEUU. Este liderazgo corporativo no solo atrae capitales, sino que refuerza el rol del dólar como moneda de referencia en el sistema financiero internacional.

dolar blue inversiones finanzas

Bonos, oro y el nuevo orden financiero

El tercer punto funciona como una prueba de consistencia. Si efectivamente el mundo estuviera desprendiéndose de dólares de manera estructural, y no meramente coyuntural, este proceso debería reflejarse en un aumento sostenido de las tasas largas de los bonos del Tesoro estadounidense. Hasta el momento, eso no está ocurriendo. La estabilidad relativa de ese mercado sugiere que no hay una huida estructural del dólar, sino más bien un reacomodamiento de portafolios en un contexto de cambios de expectativas.

El fuerte avance del oro puede interpretarse, en este marco, como una señal de reordenamiento del sistema financiero global más que como una sentencia de colapso del dólar. Este proceso podría anticipar una fase de mayor volatilidad o incluso correcciones en el mercado accionario norteamericano, en paralelo con un aumento de la demanda de deuda estadounidense impulsada por cambios regulatorios recientes.

En particular, la GENIUS Act, ya aprobada, introduce un canal directo de demanda de deuda norteamericana a través de stablecoins reguladas respaldadas por activos seguros. Por su parte, la Clarity Act, próxima a aprobarse, actúa como un marco habilitante que permite escalar este ecosistema bajo reglas claras, reforzando indirectamente la demanda de instrumentos denominados en dólares.

A modo de conclusión, más que el fin del dólar, lo que estamos observando parece ser un proceso de rotación de activos y reordenamiento financiero global. Lejos de seguir depreciándose de manera estructural, el dólar podría encontrar fundamentos para apreciarse. De materializarse este escenario, no sería extraño observar ajustes relevantes en el actual ciclo alcista de los mercados en el corto plazo.

Socio de AT Inversiones

Dejá tu comentario

Te puede interesar