Hasta el 10 de diciembre, Gisela Scaglia era la vicegobernadora de la provincia de Santa Fe. Ese día, asumió como diputada nacional y quedó al frente del bloque Provincias Unidas. Se trata de la bancada, un tanto ecléctica, en la que conviven desde el oficialismo de Córdoba hasta el socialismo de Santa Fe, junto con la exlibertaria Lourdes Arrieta y un sector de la UCR. Con la dirigente del PRO a la cabeza, esa bancada buscará representar los intereses de los gobernadores en la Cámara baja.
Gisela Scaglia sobre la baja de edad de imputabilidad: "14 años es poco"
La presidenta del Provincias Unidas se mostró más dura que el oficialismo en torno al nuevo Régimen Penal Juvenil que se tratará esta semana en Diputados. Además, puso en duda el republicanismo del presidente Javier Milei; cuestionó algunos puntos de su reforma laboral y que la reforma de la SIDE haya sido por DNU.
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La exvicegobernadora fue más dura que LLA en cuanto al Régimen Penal Juvenil.
En un mano a mano con Ámbito, la santafesina dio los motivos por los que no desembarcó en el bloque que conduce el amarillo Cristian Ritondo; se distanció del papel que jugó su partido durante la era de Javier Milei, aunque destacó el rol del ministro del Interior, Diego Santilli. Al referirse a las medidas económicas impulsadas por La Libertad Avanza, la diputada nacional cuestionó la apertura indiscriminada de importaciones. "Tenés que ser más quirúrgico en eso", afirmó.
A propósito de la agenda parlamentaria que se viene, la exvice de Maximiliano Pullaro fue más dura que la senadora Patricia Bullrich y planteó que llevar a 14 la edad de imputabilidad "es poco". Asimismo, puso reparos en torno a la reforma laboral y enumeró algunos de los temas que, según su opinión, deberían ser tratados en el Congreso.
Periodista (P): Es del PRO, pero se sumó y preside el bloque Provincias Unidas. ¿Por qué? ¿Qué representa ese espacio?
Gisela Scaglia (G.S.): Primero que yo jugué la elección adentro de Provincias Unidas. Lo aclaré siempre: estoy representando un espacio nuevo que tiene muchos partidos políticos adentro. A la gente nunca le hablé de un partido político, sino de un espacio que estábamos creando con el gobernador y con otros gobernadores. Entonces, lo más lógico era que yo fuera parte de Provincias Unidas y no que después llegara y estuviera en un partido que era lo que la gente no había votado. La gente había votado la creación de un espacio que se llama Provincias Unidas. Así que, de mi parte, está más que claro porqué estoy en Provincias Unidas y más que claro porqué creo que hay que construir una alternativa en la Argentina de futuro sensata y que tenga mucho marco en la gestión pública, mucho para mostrar de lo que se puede hacer y cómo se pueden hacer las cosas.
P.: Valorar la gestión va a contramano de un Presidente que llegó mostrándose en contra del Estado y que, cuando asumió, dijo que venía a "destruir el Estado desde adentro". ¿Le interesa esa propuesta al votante?
G.S.: La gestión no significa nunca más Estado bobo, gordo, grande, financiador de cualquier cosa. Más gestión significa un Estado más eficiente, que responda más rápido, que sí sea más chico, donde tiene que ser más chico, pero que sea grande donde es necesario. Digo, gestionar no necesariamente va en contra del Estado, sino que puedas hacer mucho mejor lo que hoy es tu responsabilidad. Cuando pensás el Estado nacional, probablemente tiene mucho de Estado bobo. Capaz en Nación hay reparticiones que, por ejemplo, podrían pasar a ser digitales. Pero cuando mirás la provincia, te diría que el 80%, 85%, y me quedo corta, del empleado público está asociado a un docente, a un médico, a un personal de salud o a la policía. Entonces, indudablemente, no son lugares donde vos tenés que ir a recortar. Porque esas son potestades que nos delegaron nosotros. Entonces, también hay que mirar qué tipo de Estado tiene la provincia y qué tipo de Estado tiene la Nación.
P.: A propósito del PRO, ¿cómo está viendo al partido hoy? ¿Coincide con el rol que tuvo en estos dos primeros años? ¿Cómo lo ve acá en el Congreso?
G.S.: Creo que el PRO puede tener una discusión mucho más sensata, más asociada a cómo se gestiona lo público y a cómo se pueden hacer las cosas de otra manera. Y no subirse siempre a la ola del tiempo. El PRO había marcado una agenda que es más que interesante para esta Argentina. Una agenda republicana, una agenda liberal, pero también, una agenda que reconocía que no hay desarrollo posible si no hay apoyo a la producción, pero que también el desarrollo es inversión social. Y que eso no es una mala palabra. Que para que vos puedas tener desarrollo en serio, tenés que invertir en educación. Pensemos en Macri, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: una transformación profunda dentro de las villas, una transformación profunda en lo educativo. Sobre esos temas y esas banderas hay que seguir subiéndose. Me parece que no hay que dejarlas de lado nunca.
P.: A propósito de los valores republicanos que menciona, Milei, ¿le parece republicano? ¿Cree en la República? ¿Cómo ve su vínculo con los otros dos poderes del Estado? Por ejemplo, en los últimos días, se vio obligado a reglamentar la Emergencia en Discapacidad, que se negaba a cumplir.
G.S.: No sé si lo podría poner en un lugar republicano. Cuando uno piensa en la república, respeta a los otros poderes y eso a mí me cuesta encontrar. Cuando uno respeta a los otros poderes, lo que busca no es dominarlos, sino que esos poderes puedan representar lo que representan. No hay república posible si no hay diálogo. La república no se construye con agresión, ni tampoco se construye sin tender puentes. O sea, rompiendo puentes es un poco difícil. Y ahí yo veo algunas dificultades. Acá quiero hablar bien de Diego Santilli, porque me parece que sí tiene una voluntad de diálogo positiva.
P.: Y del lado de la economía, ¿cómo ve las medidas que se fueron tomando durante estos más de dos años de gobierno de Javier Milei? ¿Cómo impactan en su provincia?
G.S.: Nadie va a negar la dificultad económica del momento, porque yo creo que la gente hizo mucho esfuerzo y no vio el resultado en el bolsillo. Te encontrás con que la gente está endeudada, le cuesta pagar el alquiler, que con un trabajo no llega y tiene que salir a buscar otro. Eso se siente, se palpa. Lo ves en el humor social. Lo que sí le reconozco a la gente es que aún así en esa dificultad te dice, ojo, yo no quiero más a los que me robaron. Por otro lado, yo le pongo valor a lo que hizo Milei en términos de inflación. Ahora, también creo que cuando uno lo mira desde una provincia productiva como la mía, yo no coincido en la apertura indiscriminada de importaciones. Tenés que ser más quirúrgico en eso. Entonces, si tu política es que desaparezca un sector, yo lo que marco es: cuál es tu periodo de transición para que no te afecte en dos lados. Primero, que no te debiera afectar es en el desarrollo económico local. Mucha industria está arraigada en pequeñas poblaciones que viven de ese trabajo y de esa rueda que genera esa industria. Entonces, cuando cierra, te quedas sin el pueblo. Pero, por otro lado, cómo le decís a un sector que lo vas a reemplazar por otro con el cual no puede competir. Y no puede competir no por capacidad productiva, no compite por impuestos que no le bajás.
P.: Bueno, en ese sentido, el debate en torno a la reforma laboral gira en torno a la baja de Ganancias que, justamente, es un impuesto que se coparticipa, y más de un gobernador le pide que baje otros impuestos, como el del cheque. ¿Considera que es justo el planteo de Milei de que las provincias tienen que seguir ajustándose?
G.S.: El impuesto al cheque es el impuesto más distorsivo y, si querés bajar impuestos, es el que le llegaría a mucha más de gente que en este toque de Ganancias, que le toca a 1500 empresas o sectores muy altos. Entonces, si querés ayudar a una pyme del interior santafesino, si le tocás cheque, va a tener un impacto más grande que si tocás Ganancias a grandes contribuyentes.
Agenda legislativa
P.: Hablando de la reforma laboral, imagino que está a favor de que haya una…
G.S.: 100%. Creo en la reforma laboral. Creo que muchas cosas están bien y que son importantes que pasen.
P.: ¿Por ejemplo?
G.S.: Todo lo que tiene que ver con esta cosa que a los abogados no les gusta que le digamos pero que es “la industria de los juicios”. Todo lo que tiene que ver con la complicación que los gremios han generado adentro de la propia industria en términos de la asamblea, el paro, la huelga. O sea, todos esos derechos que no son derechos que tienen que ver con lo gremial. Lo optativo a lo gremial me parece que es algo positivo también para un trabajador que opte si quiere estar o no quiere estar. Me parece que está bien, que corresponde. Y creo que también es positivo en la reforma laboral que pensemos en serio un mundo del trabajo mucho más moderno, ¿no? Donde no por cualquier cosa vos puedas hacerle una demanda y hacer quebrar a una empresa. Si querés sostener la empresa, me parece que en eso la reforma laboral tiene puntos de acierto.
P.: ¿Y en qué puntos no coincide?
G.S.: Yo no coincido en la reforma laboral hoy, como está planteado el FAL (Fondo de Asistencia Laboral), porque creo que es una buena herramienta para una empresa. Me parece que está bien en el concepto, no coincido que vos hoy le toques el 3% al sistema previsional, que ya está quebrado y no tengas la contracara de dónde vas a sacar esa plata del sistema previsional. O sea, eso me parece que es algo que no está discutido. Además, la ley te dice que van a venir empresas privadas a prestar ese servicio, pero en ningún lado te dice cómo son, cómo que se reglamentará después. Eso, a mi gusto, termina siendo como parte de un lugar financiero, ¿no? Sacás 3% del sistema público, se lo das a unos privados que lo van a administrar, no sabés cómo. Y, después, un tema que la gente por ahí no lo ve, pero cuando uno habla con una empresa, lo que te pide es que el trabajador le cueste menos, ¿no? Es la primera declaración. Y eso no está en la reforma laboral.
P.: Bueno, aquellas empresas que contraten tendrán descuentos de las cargas patronales por los primeros cuatro años…
G.S.: Pero ¿qué hacés con los que tenés contratados? Debería haber otros beneficios. Si vos vas a la pyme, el empleado tiene 20, 25, 30 años. Y lo menos que quiere una pyme es echar a los empleados. Porque esa persona está formada. Hay un oficio ahí atrás, hay un know-how, hay un trabajo muy grande. Y hoy, lo más difícil es encontrar un trabajador que se te quede. La empresa dice cómo sostengo lo que tengo y cómo hago que eso que tengo me cueste menos. Porque si yo tengo 15 empleados, pero pago por 21 al final de mes, y si quiero contratar uno más no puedo porque ya pago por 5 que me los lleva la matriz impositiva, eso es lo que vos le tenés que destrabar.
P.: ¿Considera que con esta ley alcanza para generar puestos de trabajo?
G.S.: No.
P.: ¿Qué más hace falta?
G.S.: Incentivos más importantes. Si vos querés generar puestos de trabajo, podría haber tenido un capítulo con empleo joven, que no lo tiene. Podrías haberte abocado a un capítulo específico que hable de los jóvenes en su primer empleo.
P.: La llevo a otro tema que también tiene que ver con su provincia. A raíz del asesinato a de Jeremías Monzón en Santa Fe, Bullrich volvió a poner sobre la mesa el nuevo régimen penal juvenil. Al igual que Pullaro, está a favor. ¿Por qué es importante que se sancione un nuevo régimen penal juvenil?
G.S.: Yo iría más abajo de lo que propone el Gobierno. O sea, para mí, 14 años es poco. El gobierno, que supuestamente viene con la mano dura, se queda corto en la ley.
P.: ¿A qué edad se debería llevar la imputabilidad?
G.S.: Yo te voy a decir un par de cosas que las vivo en carne propia, de estar al lado de los pibes que están en los barrios. Ellos mismos te dicen, sáquenos esta cosa de que nos vienen a comprar como soldaditos porque no somos punibles. Entonces, yo ahí creo que vos tenés que salvar a los pibes. Y la única herramienta que vos tenés hoy para salvar a los pibes desde lo penal es bajar la imputabilidad. No para condenarlos. A contramano de lo que se cree es con una mirada de cómo los salvamos de aquellos que van y te los compran y los usan como carne de cañón, porque no son punibles. Ahora, ¿alcanza solo la baja imputabilidad? No. Yo espero que el gobierno nacional haga otra cosa. También te voy a decir, no espero nada de la política social nacional. Pero sí te voy a decir que nosotros en Santa Fe, parte de lo que hoy estamos mostrando como baja de homicidios en la provincia tiene que ver con un programa que nosotros pusimos muy fuerte que se llama Nueva Oportunidad. Ahí trabajamos con los chicos en un programa que lo que hace es generar un oficio o un taller. Conveniamos con una organización social que ya está instalada en el barrio, que ya tiene su recorrido territorial y nosotros a los chicos le pagamos una beca para que vayan a hacer un curso. Hay barbería, hay producción audiovisual, hay fotografía, hay carpintería, hay oficios como albañilería, hay financiamiento para los que quieran hacer actividades deportivas. Tenés que trabajar con toda esa población para mostrar que hay otra cosa para hacer y no ser un soldadito de los narcos.
P.: A comienzo de enero, el Poder Ejecutivo reformó la SIDE a través de un DNU. ¿Cuál es su mirada? ¿Desde su bloque van a pedir que se trate en extraordinarias?
G.S.: Creo que no podés obviar al Congreso. Para mi es importante una reforma a la ley de inteligencia. No la podés hacer por decreto. Santa Fe tiene una ley parecida al DNU de Milei. No discuto el contenido; discuto la forma. ¿Por qué lo hacés por decreto si dialogando lo podés tener por ley?
P.: Por último, ¿qué proyectos le gustaría impulsar este año?
G.S.: Biocombustibles. Hay que darle una forma: es central para 8 provincias. Ahí tenés un punto que genera trabajo, que genera valor agregado y ahí no tenés una ley que acomode todos los melones. También hay que dar leyes o marcos normativos en educación. Hay que plantearse los desafíos educativos que se vienen: Santa Fe tiene mucho para aportar: se premia al que se esfuerza, al que va. Hay que poner en discusión esos temas. Y también iría por una reforma de la Ley de Salud Mental: cada vez tenés más problemas, no hay que dejar esa agenda. Es central.






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