Esta modalidad de activismo político se inició hace dos años en Porto Alegre y se financia a través de aportes de sindicatos de Canadá y Brasil, y del movimiento izquierdista ATTAC de Francia, que lucha para que en el país galo se imponga lo que en la Argentina lamentablemente ya existe: Aunque se anuncia la participación de entidades preocupadas por «
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