Por ley, como se sabe, Cristina de Kirchner está obligada a celebrar el 9 de Julio en Tucumán. Viaje más que relámpago, con 3 horas de la Presidente en la ciudad y alguna inquietud, porque en la provincia hay conatos de protesta atribuidos al campo y cierta beligerancia ya demostrada contra los diputados que votaron contra los intereses del sector. Ejercer el cargo implica sus riesgos y, en este caso, la mandataria no podrá pedir ayuda a Dios: como se sabe, suspendió el tedeum.
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