Las Abuelas de Plaza de Mayo informaron la restitución de identidad de la nieta número 96, ofrecerán detalles de la localización de la hija de Raquel Carolina Negro y Edgard Tulio Valenzuela durante una conferencia de prensa.
Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la identificación de la hija de uno de los líderes montoneros de Rosario, Edgar Tulio Valenzuela, que es reconocido por haber tendido una trampa a la cúpula militar en México.
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Se trata del nieto número 96 que la organización logra localizar sobre un total de aproximadamente 500 bebés nacidos en cautiverio y entregados en adopción a familias sustitutas, sin dar ningún dato a sus verdaderos familiares.
Tulio -"Tucho" o "Marcos", como lo llamaban sus compañeros- militó en la Juventud del Partido Bloquista, en la agrupación universitaria Acción Revolucionaria Peronista (ARP) y en Montoneros en Rosario, donde conoció a Raquel Negro también militante, que ya tenía a un hijo de un matrimonio anterior.
Raquel y Tulio formaron pareja y por un tiempo vivieron en Brasil, aunque regresaron en enero de 1978 a Mar del Plata, donde fueron secuestrados días después, cuando Raquel estaba nuevamente embarazada de siete meses y de mellizos, uno de ellos una niña que ahora se reencontró con su familia.
Según se presume, el niño habría tenido problemas respiratorios y cardíacos y fallecido en la sala de Terapia Intensiva del Hospital Militar, mientras que su hermana fue dejada en la puerta de un convento y dada posteriormente en adopción.
A sus 30 años, la joven -que ya dudaba de su identidad- se acercó a la oficina de las Abuelas en Rosario para saber sobre su origen y, paralelamente, recibió la citación de la jueza actuante, Myriam Galizzi, que ordenó la pericia genética y pidió el apoyo de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI).
El resultado de los estudios efectuados en el Banco Nacional de Datos Genéticos corroboró su pertenencia al grupo familiar Valenzuela-Negro.
El operativo de secuestro de Raquel Negro y "Tucho" Valenzuela estuvo a cargo de un grupo de tareas del II Cuerpo del Ejército y ambos fueron llevados al centro clandestino "Quinta de Funes".
Allí, bajo el mando del general Leopoldo Fortunato Galtieri, se organizó un operativo en el que Tulio resultaría una pieza clave, ya que fue obligado a salir clandestinamente del país junto a represores que se hacían pasar por personal diplomático con el fin de concretar un operativo de secuestro de dirigentes políticos en el exterior.
Raquel y Tulio simularon aceptar el plan y negociaron la restitución de su primer hijo, Sebastián, a su familia materna, hecho que lograron comprobar a través de un llamado telefónico a la casa de los abuelos.
Tulio salió del país con los represores y una vez que pisó suelo mexicano, se fugó y denunció los crímenes de la dictadura en la Argentina, por lo que se produjo un escándalo diplomático, los militares fueron detenidos y el plan se vio desbaratado.
El dirigente permaneció en México y el 25 de mayo de 1978 estableció el último contacto con su familia: si bien se sabe que ingresó al país en el marco de la contraofensiva montonera, no hay exactitud acerca de las circunstancias de su secuestro.
La causa -que tramita en el Juzgado Federal Número 1 de la capital entrerriana- se inició el 18 de mayo de 2005 debido a una denuncia presentada por Guillermo Germano, en su carácter de coordinador del Registro Único de la Verdad, dependiente de la Secretaría de Justicia.
En la causa fueron citados a indagatoria a siete personas, la mayoría empleados que trabajaban en el Hospital Militar en 1977-78, y de los testimonios se pudo concluir que en marzo de 1978 una mujer cuya descripción coincide con la de Raquel Negro dio allí a luz a mellizos, antes de ser asesinada.
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