Creció ayer la incertidumbre del país por la tolerancia del gobierno ante nuevos casos de justicia por mano propia contra fuerzas policiales instigados y realizados por grupos de acción política y piqueteros que se dicen amigos del gobierno. El recrudecimiento es grave porque ocurrió ayer al mismo tiempo que se supo que la presunta responsabilidad en los dos casos del fin de semana de la Policía se diluye a medida que avanzan las respectivas investigaciones judiciales.
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• Cuando esto trascendió, el padre de Lucena, un activista del sector Polo Obrero de Néstor Pitrola (ala trotskista) que amenazó por TV que marcharía de ahora en más con un revólver para vengar la muerte de su hijo, hizo ayer otra ocupación con militantes políticos y los infaltables movileros de radio y de TV. Esta vez fue en la fiscalía de San Justo donde el responsable de esa oficina, Gustavo Banco, protagonizó una insólita audiencia explicativa que transmitieron por TV todos los canales -hasta motivó una interrupción de la rutina de los almuerzos de Mirtha Legrand-. (Ver nota vinculada)
• • También en el caso del piquetero muerto el viernes en el barrio de La Boca, que motivó el saqueo de la Comisaría 24ª por parte del propio Luis D'Elía al frente de militantes del ala más amiga del gobierno. Que D'Elía sea legislador provincial -llegó de la mano del cura duhaldista Luis Farinello le da fueros de detención pese a que el ataque que condujo fue transmitido por TV, esto es que puede decirse que fue sorprendido «in flagrante delictu», algo que
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