El jefe de la UOM, Antonio Caló, y José Luis Lingieri, adjunto de la CGT, encabezaron el acto de homenaje a José Ignacio Rucci, al cumplirse 33 años de su asesinato.
Ningún mensajero oficial, ni siquiera Hugo Curto, hombre de la UOM, quizá junto a Francisco «Barba» Gutiérrez lo más cercano a Néstor Kirchner en el planeta de los metalúrgicos. Ni uno ni otro se mostraron ayer en el homenaje a José Ignacio Rucci, a 33 años de su asesinato. El crimen lo ejecutó un «comando» de Montoneros a las 12.11 del 25 de setiembre de 1973, cuando Rucci salía de su casa particular, ubicada sobre la calle Avellaneda, en el barrio porteño de Flores. La cúpula de la UOM, con mermada presencia política, lo recordó ayer.
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La mirada de los Kirchner -que se derrama sobre todos los actores y entornistas del gobierno- sobre los años 70 coloca a Rucci en un sitio secundario. Al menos si se compara con los homenajes y elogios que dedica el gobierno a otros protagonistas de aquel tiempo, por caso cuando el Presidente dijo «Volvimos» (a la Plaza, de donde los echó Perón).
Sólo José Luis Lingieri, adjunto de la CGT -Hugo Moyano estaba, oportunamente, de gira por La Plata, donde se persignó frente a un busto de Rucci- y Gerónimo «Momo» Venegas, de las 62 Organizaciones, se sumaron al elenco estable de la UOM que veneró al ex jefe cegetista.
Fue Lingieri, como emisario de Moyano, quien pellizcó un nervio sensible de la Casa Rosada. «No voy a estar al lado de los que mataron a Rucci. Nos quieren vaciar, no seamos tontos», se confesó el jefe del gremio de Obras Sanitarias.
«Existe hoy una férrea defensa de los derechos humanos, pero creo que hay que ver de los dos lados, porque están los derechos humanos de las víctimas del terrorismo de Estado de 1955 y 1976, pero ¿quién se acuerda de los derechos humanos de los Rucci?», dijo Lingieri.
Poca o ninguna simpatía despertarán esos dichos en Kirchner. «Venimos a rendir homenaje a Rucci y a todos los mártires del movimiento obrero. Nosotros somos peronistas», se despidió Lingieri dando a entender que otros -a los que no identificó- no lo son.
Luego de leer esas palabras, José María Díaz Bancalari, jefe del PJ, hombre larga e íntimamente vinculado a la UOM, debe haber agradecido no asistir al homenaje a Rucci en la Chacarita. Lo mismo Curto, ambos perceptivos del efecto Rucci sobre el Presidente.
Los que, en cambio, no pudieron evadir la cita fueron otros filokirchneristas -eran filoadolfistas cuando Rodríguez Saá punteaba en las encuestas- encabezados por Carlos «Ruso» Gdansky, metalúrgico que se aproximó al patagónico de la mano de Carlos Kunkel y su grupo Michelángelo.
Gdansky capitanea con Angel Recúpero la agrupación «José Ignacio Rucci», facción interna que pulsea con «La Vandor», núcleo mayoritario que controla la secretaría general a través de Antonio Caló y más de la mitad de la mesa directiva de la UOM.
Jubilados
Allí tributa también Curto -que por la tarde compartió tablón con Sergio Massa y Graciela Ocaña en un acto por el Día del Jubilado, al que Kirchner prometió ir pero no fue-, que tiene a su viejo socio político, Raúl Torres, como tesorero de los metalúrgicos.
Equilibrista entre esos bloques, «Barba» Gutiérrez encarna el ala izquierda, que a nivel histórico se referencia con el cordobés Agustín Tosco. Alimenta esa tendencia otra rama: la de Victorio Paulón, de la UOM Villa Constitución,en Santa Fe, integrado a la CTA.
Si las ausencias no bastan como mensaje, puede anotarse que uno de los oradores fue Venegas, no necesariamente el gremialista preferido de Kirchner, menos ahora con el ruido por el traslado del féretro de Perón. Venegas se mostró con Lingieri y Caló, jefe de la UOM.
Más cuidadoso, Caló trató de aplacar los dichos de Lingieri al plantear que «a Rucci lo mataron por peronista», aunque evitó el detalle de que lo mataron otros peronistas.
Justamente, uno de los subjefes de la «Columna Capital» de Montoneros, a la que se dice se le encomendó el operativo, era Julio César Urien, un kirchnerista que hoy es titular de Astilleros Río Santiago, bajo el mando de Felipe Solá, pero que se cuadra ante Julio De Vido.
Desde otro lugar, el kirchnerista porteño Juan Carlos «Canca» Dante Gullo participódel plan contra Rucci. Como jefe de la Regional I de la JP activó un operativo con consignas anticipatorias: «Rucci traidor, a vos te va a pasar lo mismo que a Vandor».
Paradoja: uno de los presuntos ejecutores del ex jefe de la CGT, Roberto Cirilo Perdía, jefe de Montoneros, conduce hoy la OLP (Organizaciones Libres del Pueblo), grupo que reniega de Kirchner, el más activo publicista de la izquierda peronista de los 70.
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