Acuerdos también complican al gobierno con el Senado
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Vicente Saadi
Los senadores en este caso también pedirán antecedentes al Consejo de la Magistratura. Quieren saber la ubicación y los puntajes que obtuvieron los propuestos en la evaluación que hace el consejo de jueces y cómo los seleccionó el gobierno. Se sabe que ninguno de los tres estuvo en la primera posición, sino todos del tercer puesto hacia abajo.
En la lista que llegó al Senado ingresaron Mario Cabriel Reynaldi, Alejandro Joaquín Carlos Ruggero y Jorge Eduardo Chávez.
Reynaldi es un teniente retirado y actuaba hasta ahora como secretario en el Superior Tribunal de Justicia. También tuvo a su cargo la coordinación de la Justicia electoral de la provincia.
Ruggero fue fiscal y desde ese cargo tuvo que llevar adelante acusaciones contra empresarios relacionados al kirchnerismo, que no terminaron procesados. Sostuvo también acusaciones contra el radical Alfredo Martínez cuando éste ocupaba la intendencia de Río Gallegos.
Finalmente, Chávez tiene una trayectoria de militancia dentro del kirchnerismo mucho más aceitada que la de sus futuros compañeros en el tribunal oral. Nació en Córdoba, donde conoció a Carlos Zannini, y luego se trasladó a Santa Cruz. Fue concejal cuando Néstor Kirchner ganó la intendencia de la capital provincial y luego se alejó por internas con Zannini hasta que volvió al redil y fue fiscal de Estado, ocupó el Ministerio de Gobierno y comenzó en la Justicia como vocal en la Cámara de Apelaciones, cargo que le servirá ahora como antecedente para el nuevo puesto.
Nada volvió a ser igual en el Congreso desde que el gobierno perdió la votación por la Resolución 125.
El decreto ya se puede ver en la discusión de la reestatización de Aerolíneas Argentinas: desde hace unas semanas los proyectos ya no se aprueban sin discutir y a libro cerrado como en las épocas de Néstor Kirchner. Los propios oficialistas piden explicaciones a la Casa Rosada, demandan datos y antecedentes, y hasta introducen cambios casi sin consultar. El ejemplo de semejantes herejías para el mundo kirchnerista se ve también en el Senado.
La crisis política que enfrenta la Argentina consiguió también que se quebrara la regla de cogobierno entre la Casa Rosada y el Senado en materia de acuerdos, especialmente para embajadores, diplomáticos y jueces. Hasta en épocas de Raúl Alfonsín los embajadores eran negociados con Vicente Saadi, regla que luego rompió Fernando de la Rúa, que no envió pedidos de ascenso para no tener que acordarlos con Augusto Alasino.
Hoy la situación no es mejor: existen 75 pliegos de nombramientos y ascensos pendientes y cada vez menos disciplina entre los senadores.




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