No fue para pedir un médico, como inmortalizó Raúl Alfonsín. Alberto Fernández y Hugo Moyano ordenaban a la tropa desde el palco ayer en Parque Norte, junto a José Pampuro, Julio Cobos y Julio De Vido.
Alberto Fernández fue el encargado ayer de organizar el acercamiento con los hombres del campo, después del discurso de Cristina de Kirchner. Como sucedió el martes pasado, cuando se complicó la pelea, fue el primer oficialista en salir a explicar el discurso de la Presidente.
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«Celebro lo de la Sociedad Rural», dijo después de haber escuchado por televisión a Hugo Biolcati aceptando el ofrecimiento de la Presidente; «Estoy optimista porque parte de esa dirigencia haya recibido el mensaje de la Presidente».
«Lo que se tiene que dialogar no se hace bajo presión», remató. «Siempre hemos pedido que primero salgamos del conflicto y después hablemos. Dialogar no es hablar con condiciones.»
Explicó también, casi con tono docente, las diferencias entre los dos discursos: el del martes pasado que provocó el inicio de los cacerolazos y el de ayer, convocando al diálogo.
Pareció que en el gobierno ven a uno de esos mensajes como continuación del otro: «El discurso fue enormemente didáctico», por el de ayer, «se pusieron de relieve las cosas que se vieron en los últimos días, y se destacó la vocación de diálogo».
Pero no quiso hablar de los cacerolazos ni las protestas en la Plaza de Mayo: «Todo lo que diga al respecto va a servir para poner altisonancia en un momento donde no debe haber altisonancias», dijo.
Contactos
Pero sí describió al universo cacerolero: «Hay de todo: gente que apoya al campo, gente que le enoja el gobierno; y cuando hay de todo es difícil hacer lecturas», dijo. «Ayer vi en el medio de la trifulca gente del Partido Obrero pidiendo la baja en las retenciones y la reforma agraria».
«Yo creo que con muchos de los sectores ni siquiera tenemos diferencias», concluyó Fernández tras asegurar que ahora sólo queda «voluntad de diálogo».
No fue casual que Alberto F. fuera el primer oficialista en hablar ayer. Fue el funcionario que llevó adelante los contactos con los dirigentes agropecuarios durante los últimos días, quien coordinó ahora la tregua, pero también el encargado de defender el primer discurso de Cristina de Kirchner sobre el tema el martes pasado, cuando se aceleró el incendio. Será quien se reúna hoy, junto a Martín Lousteau, con una parte de la dirigencia del campo para intentar disolver definitivamente la protesta.
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