La pregunta de Alberto Fernández que fue y regresó: vale para vos, vale para mí

Política

El interrogante que arrastró el Presidente hasta los parajes de los mandatarios de España, Alemania y Francia fue si la única solución que el mundo estaba viendo para la disparada global de los precios era subir la tasa de interés.

Gran incógnita. Hace sólo unos días, el presidente Alberto Fernández llevó una duda en su equipaje, a través del océano, hasta el Viejo Continente. El interrogante que arrastró el presidente argentino hasta los parajes de los mandatarios de España, Alemania y Francia fue si la única solución que el mundo estaba viendo para la disparada global de los precios era subir la tasa de interés. Por supuesto se refería a la recomendación que trasuntan los distintos bancos centrales de elevar el costo del dinero lo suficiente para “secar” las economías y así atenuar la presión en las cotizaciones generada por la guerra en Ucrania.

La semana pasada, el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, calificó como “razonable” una suba de la tasa. Con la inflación acomodándose en un 8% interanual promedio, esto es cuatro veces el objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE), los funcionarios, incluida la presidenta del BCE, Christine Lagarde, dicen que están listos para promulgar en julio el primer aumento de tasa desde 2011.

Hace sólo 48 horas, hablando de la Reserva Federal (FED), su titular, Jerome Powell, prometió que el banco central de Estados Unidos subiría, otra vez, las tasas de interés, tanto como fuera necesario. La promesa fue tal, que incluso se entendió que estaba dispuesto a llevar esa marca por encima del nivel neutral, para frenar un aumento de la inflación que, señaló, amenazaba los cimientos de la economía. ¿Hay que creerle? Si la “tasa neutral” es el nivel en el que la actividad económica no se estimula ni se limita… ¿Qué tanto puede calibrarse en un contexto como este? ¿Es un 3,5% una tasa que funciona para eso? ¿Cuál puede ser el impacto en las valuaciones? La fantasía reinante que es la economía de Estados Unidos y de otros países puede tener un “aterrizaje suave”, pero para ello habrá que ver qué tanta presión inflacionaria acumula un escenario con un enorme potencial faltante de alimentos, energía y una crisis del output chino que seguramente será un problema en algunas semanas. Pareciera que las mayores presiones inflacionarias van a seguir gobernando. Pareciera también que el gran riesgo es, a fuerza de suba de tasas y de advertencias de suba, generar una recesión que suma al mundo en una estanflación.

Para el final, sería interesante pensar si el acertijo no le cabe, también a la Argentina. El FMI ya ha recomendado al BCRA subir su tasa y éste viene cumpliendo a rajatabla, si bien aún en terreno negativo, contrastando la brutal inflación doméstica. ¿Qué tanto está preparada la Argentina para frenar su crecimiento a cero con la finalidad de atenuar, algo, los precios?

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