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Pero hay quienes creen que las actuales impugnaciones judiciales que está haciendo el titular de la SIDE, Miguel Angel Toma, al acto eleccionario de jefe de la Ciudad el 8 de junio terminarán afectando ese buen porcentual de Menem y en favor de López Murphy. El tan especial electorado porteño ve en estas maniobras judiciales en Buenos Aires de Toma (que pueden ahora terminar en la Corte Suprema de Justicia) la misma táctica que utilizó, en el orden nacional, el duhaldismo para obstaculizar y eliminar una interna. Aunque haya triunfado Duhalde en esto le restó considerable reconocimiento público a su pupilo Kirchner.
Toma logró la carta, se la mostró a Eduardo Duhalde y éste le permitió que se la llevara a Menem con lo cual el titular de la SIDE se reivindicó de su antimenemismo.
Luego le fue acercando al candidato riojano encuestas exageradas (daban a Menem más de 40% en intención de voto a presidente el 27 de abril que presuntamente hacían los agentes de la SIDE) con lo cual sólo apostaba a una posibilidad, que el riojano efectivamente gane en primera vuelta, y si no se daba así no perdía nada con el pronóstico. Así fue acrecentando el perdón menemista, aunque se sigue sospechando que en definitiva sería un «quintacolumnista» infiltrado por Duhalde y terminaría sirviendo a los dos.
El problema de Toma es que por converso le desconfían los hombres más fuertes en el entorno de Menem y preferiría lograr insertarse como funcionario electo.
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