No logra paz el gobierno en elecciones. El candidato a quien los Kirchner apoyaron expresamente en los comicios para gobernador de Córdoba venció, según un escandaloso y demorado escrutinio, por apenas 1,11 punto porcentual a Luis Juez, quien denunció fraude. El gobierno trata de jugar a varias puntas en elecciones provinciales -como intentó hacerlo con Juan Schiaretti-, pero se mete en más problemas. El recuento de votos con el verborrágico Juez en acción será un calvario para la candidata oficial, Cristina de Kirchner, que esperaba que la serie de elecciones provinciales fuera una escalera al éxito, aunque ahora se parece más a un ascensor hacia el cadalso.
Córdoba (especial) - Tras un recuento de votos para el infarto y teñido de sospechas por su insólita lentitud, recién sobre el mediodía de ayer fue oficializada la muy ajustada victoria -por una diferencia de sólo 1,1%- del candidato a gobernador de la oficialista Unión por Córdoba , Juan Schiaretti, por sobre el hombre del Frente Cívico y Social, el intendente capitalino Luis Juez.
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El escrutinio provisorio -con 97,95% de las mesas relevadasarrojó un triunfo del actual vicegobernador por sólo 17.113 votos, al lograr 37,06% de los sufragios, contra 35,95% que obtuvo Juez, quien redondeó de todas formas una excelente performance.
En tercer lugar se acomodó el diputado nacional Mario Negri (UCR), con 22,26% de los sufragios. Fue, a todas las luces, la elección más reñida de la historia cordobesa y la que logró romper el tradicional bipartidismo mediterráneo en materia de compulsas para definir gobernador.
Pero el verborrágico jefe comunal no aceptó mansamente los números: denunció un presunto «fraude electoral» y anticipó que solicitará hoy la apertura de las urnas para contar voto a voto, a mano, los sufragios, porque sigue creyendo que se impuso en los comicios por cerca de dos puntos (ver aparte).
Con el escrutinio provisorio en la mesa, Schiaretti -actual vicegobernador, y que por estas horas debe reintegrarse a la función- anunció ayer, poco antes del mediodía, desde la Casa de Gobierno, que se impuso « legítimamente» por una diferencia de cerca de 17 mil votos e insistió en que trabajará en pos de la candidatura presidencial de Cristina Kirchner.
Hombro a hombro con su compañero de fórmula, el ex basquetbolista Héctor «Pichi» Campana, disparó contra Juez: «Hay que saber perder; espero que reflexione, porque en definitiva es intolerante y antidemocrático», cuestionó.
Lacrimoso
Poco antes, por momentos casi al borde de las lágrimas, Juez había asegurado ante sus adeptos desde la puerta del Correo Central, megáfono en mano, que le «robaron la elección» provincial y que por esta postal «habría que preguntarle» a Schiaretti, quien fue -según dijo- «el beneficiado». «Son unos ladrones que entran a la noche a tu casa; hemos ido viendo cómo en el transcurso de la noche prepararon el escrutinio», denunció.
«Recurriremos a la Justicia para que se abran las urnas, y poder cotejar los votos con las planillas de la Justicia electoral; siento, y lo sienten muchos ciudadanos, que aquí hay poca transparencia, algunas anomalías», aseguró, en sintonía, la diputada nacional por el Frente para la Victoria, Patricia Vaca Narvaja.
Vaca Narvaja fue una de las fichas que puso la Casa Rosada en Juez, pero el aval de mayor peso provino del entorno del jefe de Gabinete, Alberto Fernández (aunque en las últimas horas, insistió Juez en que no fue un candidato kirchnerista).
Sin embargo, el último tramo de la campaña, Néstor y Cristina Kirchner apostaron con mayor fuerza a Schiaretti, pese al recelo con el que nunca dejaron de mirar a De la Sota, a quien ven como futuro contrincante presidencial.
Prueba de que las relaciones entre la Casa de las Tejas y la Rosada no son las mejores, ayer Schiaretti debió conformarse sólo con un llamado de felicitación del ministro del Interior, Aníbal Fernández.
Por la tarde, más allá de los tensos enfrentamientos públicos, en algo coincidieron tanto Schiaretti y Juez como sus colaboradores más cercanos: apagaron los celulares -que ya hervían- y se fueron a dormir algunas horas, tras una vigilia de un día y medio (Juez pasó la noche en el Correo, mientras que Schiaretti se quedó en la Casa de Gobierno).
Ambos candidatos se habían proclamado ayer ganadores a partir de las 18 del domingo, sobre la base de resultados de boca de urna. Schiaretti llamó en esa oportunidad a sus seguidores a concentrarse frente a la Casa de Gobierno a las 20.30, donde se había instalado un palco, pero recién habló poco antes de las 2 de la mañana de ayer.
A su vez, Juez aguardó la marcha de los comicios en el hotel Sheraton y en horas de la madrugada encabezó una movilización hacia el Correo, donde se instaló hasta el mediodía de ayer.
En tanto, alrededor de 72% de los habitantes de la capital cordobesa se habría pronunciado en contra del contrato de concesión firmado por el gobierno provincial con la empresa Aguas de Córdoba, del grupo Roggio.
El pronunciamiento se concretó durante la votación del domingo, a través de una consulta popular no vinculante convocada por el gobierno comunal.
A nivel de intendencias, el juecista Daniel Giacomino retuvo con comodidad el poder que ostentaba Juez, al obtener 42,45%.
En una buena performance, ocupó el segundo lugar el radical Ramón Mestre (20,32%), mientras que la dispersión peronista anotó una victoria de pago chico de la ex esposa de De la Sota, Olga Riutort, quien se ubicó en tercer lugar por fuera del PJ (15,57%).
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