Sigue sin encontrar salida el gobierno nacional a la violencia piquetera que ayer sitió la localidad santiagueña de Clodomira, mientras continuaban los picos de tensión en la toma de una planta petrolera en Santa Cruz. A pesar de que los funcionarios prometen que no se criminalizará la protesta, todos los hechos de ayer concurren en que será la Justicia el ámbito que catalizará el fragor de la calle. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, utilizó ayer las palabras más fuertes que se recuerden del gobierno Kirchner contra los piqueteros. Dijo que "Raúl Castells debería estar preso". Irónicamente, también el renunciante, o renunciado, Gustavo Béliz llegó a instancias judiciales, acusado de revelar secretos de Estado por dar a conocer el rostro de un espía. Pero no lo acusa el gobierno sino un abogado privado. El gobierno no quería esa instancia con Béliz para no convertirlo en mártir. De todas formas, al ex funcionario le sobran enemigos y, a pocos días de dejar su cargo, dos jueces ya estudian la supuesta comisión de delitos. Pero Béliz sale indemne de difundir la foto del espía de la SIDE Stiusso (o como se llame) porque ya lo había difundido públicamente el propio Presidente al asignarlo a declarar en el juicio oral por el atentado de la AMIA. Los jueces -que odian a Béliz por su proyecto de reformar la Justicialo quieren juzgar por denuncias de corrupción en el gobierno.
Esa política, que prevé más presencia policial y dotar a los efectivos de armamento disuasivo, fue elogiado por Fernández, quien estimó que el Estado irá
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