El Gobierno argentino manifestó su "profunda preocupación" por la situación de la ciudadana iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, condenada a morir por lapidación en su país y reclamó que se detenga la ejecución de la mujer.
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"La República Argentina, fiel a su política de defensa y promoción de los derechos humanos y de la mujer, derecho a la vida e integridad física de las personas, exhorta al Gobierno iraní a que detenga la ejecución de la sentencia", pidió la Cancillería mediante un comunicado de prensa.
El Gobierno, a través de la cartera que conduce Héctor Timerman justificó el pedido al hacer hincapié en el "reclamo generalizado de la comunidad internacional (contra la ejecución de esa mujer) al que nuestro país se suma, cumpliendo con la Declaración Universal de Derechos Humanos".
La lapidación es un medio de ejecución muy antiguo, que consiste en lanzar piedras contra la persona condenada, hasta matarla.
Sakineh Mohammadi Ashtiani, madre de dos hijos, está presa desde 2005 y en mayo de 2006 fue condenada a recibir 99 latigazos, acusada de mantener una "relación ilícita" con dos hombres. Con posterioridad, fue declarada culpable de tener una "relación extramatrimonial" y condenada a morir por lapidación.
Tras conocerse esto, varios representantes de la comunidad política internacional salieron a repudiar esa sentencia, entre ellos el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.
Irán anunció a inicios de julio la "suspensión" de la sentencia de lapidación y la revisión del caso de Mohammadi-Ashtiani, pero no descartó llevarla a cabo.
La ejecución por lapidación suele llevarse a cabo estando el condenado tapado por completo con una tela, enterrado hasta el cuello o atado de algún modo, mientras una multitud de gente le arroja piedras.
Actualmente, este procedimiento está localizado principalmente en países de África, Asia u Oriente Medio donde se castiga a las personas que mantienen relaciones sexuales ilegales.
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