Arrancó el cambio dentro del cambio
Pero era otro, el cambio
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Afiche de campaña de Cristina del año pasado, donde prometía que comenzaba el
cambio dentro del cambio.
La cantidad de subsidios que salen del tesoro, lo sabe el gobierno, llegan ya a los $ 40.000 millones de pesos anuales, y que pesa mucho en la mala calificación internacional del país, aislado del crédito por el default de la deuda, los índices-ficción y esa inyección de recursos que busca abaratar algunos costos industriales, pero, más que nada, aplacar la ira de la burguesía ante cualquier agresión del poder. Por ejemplo, la inflación.
Recibir con prisa de amigos al disidente Cobos, estrella de la oposición y del área de los «normales» del gobierno, la obligó a desairar al intendente de la localidad conurbana de Almirante Brown, Darío Giustozzi (un hombre que, dicho sea de paso, busca repararse de la malandanza del kirchnerismo poniendo en el aire un partido propio, Acción Vecinal, la misma marca de Gustavo Posse en San Isidro), con quien tenía previsto un acto de enunciación de promesas. La Presidente, en cuanto recibió la carta de Cobos interesándola en un encuentro, suspendió por mal tiempo el acto -ni llovía- y mandó a Sergio Massa a anunciar la cita. No se quiso sacar fotos con Cobos, algo que tampoco lograron los opositores Felipe Solá y De Angeli cuando visitaron al vicepresidente en el Senado el lunes a la tarde.
La subida de prestigio del vicepresidente por lo que la propia Cristina de Kirchner definió como «traición» y «derrota» se convirtió en insoportable para la Presidente, astragada por la lectura de encuestas que le señalan que la opinión mayoritaria está del lado del mendocino. Esas mismas encuestas la movieron a apurar la estatización de Aerolíneas -marca amada por el público, según los sondeos- en estado de máxima debilidad. Tanta, que lo que creía podía ser un paseo en el Congreso puede ser otro calvario si no fractura el frente opositor que logró el estado sólido con el rechazo de las retenciones móviles.
Eso explica el lanzamiento masivo de señales de acuerdo con sectores críticos que salieron de los despachos de Cristina de Kirchner y de Massa. Han desatendido a los peronistas que los acompañaron a la puerta del cementerio, pero la urgencia de proceder al cambio dentro del cambio privilegia más los nombres de Cobos, Mario Das Neves (que congela por ahora su aparición junto a Eduardo Duhalde) y los opositores Hermes Binner y Fabiana Ríos. Por eso también el afán por tener un rato en casa a Mauricio Macri, quien, como los dirigentes del campo, le ha tomado el gusto a gozar la mala hora del kirchnerismo y lo golpea al verlo con el paso cambiado. Pero dentro del cambio.




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