El Congreso ya está
cerrado. Ayer comenzó el
escrutinio definitivo de la
elección del pasado
domingo en el Salón de
Pasos Perdidos. Los
fiscales de la oposición
tienen instrucciones para
cuestionar errores.
La Junta Electoral Nacional, la misma que 48 horas antes de los comicios intentó darle al sindicalista kirchnerista Julio Piumato (Judiciales) el control de los centros de votación de la Capital Federal, y fiscales de los diferentes partidos comenzaron ayer a realizar el escrutinio definitivo de las mesas porteñas de votación en el Congreso Nacional.
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Del operativo, que arrancó ayer a las 8, participan delegados de la Junta Electoral y fiscales de los diferentes partidos políticos que trabajan en unas 18 mesas instaladas en el tradicional Salón de los Pasos Perdidos del Congreso, mientras que el centro de cómputos fue ubicado en el Delia Parodi.
Efectivos de Gendarmería Nacional comenzaron el viernes a precintar los accesos a los salones que se afectaron para el operativo y a hacerse cargo de la seguridad del edificio. Mientras tanto, avanza en la Justicia electoral bonaerense la denuncia radicada por Elisa Carrió por robos sistematizados de boletas en el conurbano.
Se estima que el conteo de 1.919.701 votos emitidos en las 5.917 urnas finalizará mañana bajo la supervisión de la jueza federal con competencia electoral de la Capital María Servini de Cubríay de la presidenta de la Cámara Contenciosa Administrativa de la Ciudad, Marta Herrero.
A nivel nacional, la información oficial registró importantes diferencias entre la cantidad de votantes para presidente y diputados nacionales, que deberán subsanarse con el recuento definitivo que se inició ayer. El director nacional electoral, Alejandro Tullio, aseguró que estas incongruencias son «normales» en un acto comicial y atribuyó estas cifras diferentes al hecho de que, por «error», en muchos telegramas no se haya repetido para el escrutinio provisorio el detalle de los votos blancos, nulos o impugnados, además de las eventuales equivocaciones en las sumas de sufragios por parte de los presidentes de mesa.
En este sentido, la máxima autoridad electoral del Ejecutivo nacional remarcó que estas fallas «no afectan para nada» el resultado final de los comicios, el cual se verá ratificado con el escrutinio definitivo que realiza la Justicia electoral por fuera del Ministerio del Interior. Entre los casos más significativos, el escrutinio provisorio de la provincia de Tucumán, difundido por la Dirección Nacional Electoral, establece con 93,41% de las mesas escrutadas una diferencia de 61.623 electores entre una categoría y otra.
De este modo, para la categoría presidencial, la información establece que votaron 668.107 tucumanos, mientras que en la categoría diputados nacionales emitieron su voto sólo 606.484 electores.
La diferencia de electores podría estar originada en el envío erróneo de información a través de los telegramas por parte de las autoridades de mesas, producto del importante corte de boleta que se registró o por una mala carga en el sistema informático.
En Río Negro, la diferencia de electores entre los nivelesde presidente y diputadosalcanzó los 12.663 electores que no fueron registrados en el escrutinio provisorio para los cargos del Congreso de la Nación.
Todas las provincias registran diferentes cifras respecto de la cantidad de votantes, pero en algunos casos la cifra supera los votos obtenidos por alguna de las fuerzas. Por eso ayer, la Unión Cívica Radical instruyó a sus fiscales para que en el proceso del escrutinio definitivo presten especial atención, porque «cerca de 40 mil actas contienen gran cantidad de inconsistencias».
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