Montevideo (enviado especial) - El gobierno uruguayo dispuso un operativo bastante amable y con amplias disponibilidades técnicas modernas para la prensa. Todo un edificio público, con maquinaria aceptable, fue ofrecido a los más de 500 periodistas que cubrieron la cumbre, incluyendo enviados del ruso «Pravda», los cubanos de «Prensa Latina» y hasta enviados de la agencia oficial china. Sin embargo, las autoridades uruguayas fueron especialmente cuidadosas en separar con una calle de distancia a los periodistas de los presidentes y jefes de Estado en el momento en que éstos sacaron las fotos de rigor en diferentes momentos en la Plaza Artigas. Particular cuidado tuvieron los agentes en alejar en esos momentos a los argentinos. El motivo de tanto y molesto celo nacionalista hay que encontrarlo en la experiencia de Evangelina Carozzo en la Cumbre de América Latina y la Unión Europea de Viena, donde manifestó su oposición a las plantas papeleras con un recordado cartel y un más recordado traje de reina del carnaval de Gualeguaychú. Igualmente, Carrozo tiene su momento de fama en la sociedad uruguaya. Sucede que participa del concurso de baile del programa de Marcelo Tinelli, donde su actuación con un bailarín profesional uruguayo es cuestión popular.
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Los que no quedaron contentos con la decisión de Hugo Chávez de no participar de la cumbre fueron los dirigentes del Frente Amplio, históricos defensores del venezolano y auspiciantes de sus presencias en Uruguay. Como especie de «regalo» ante la segura participación de Chávez, los diputados frenteamplistas habían acelerado durante la semana anterior la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur como socio pleno, convirtiéndose Uruguay en el primer país del bloque que avanza sobre el tema, que en realidad debería ser aprobado en 2007. Sin embargo, ni este acto legislativo convenció al caribeño de viajar a Montevideo. «Todo por nada», se lamentaba un diputado frenteamplista, quejoso por el faltazo de Chávez.
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Néstor Kirchner y Cristina Fernández están a estricta dieta. Así se lo hicieron entender a los organizadores de la cumbre desde el gobierno argentino, que exigieron, y consiguieron, la preparación de un menú especial para la pareja visitante. La chef uruguaya Nora Rey, responsable del evento del viernes a la noche de agasajo a Kofi Annan, fue la encargada de cumplir el pedido. Sólo pollo deshuesado con verduras al vapor consumieron los argentinos, mientras el resto de los comensales disfrutó de un plato a base de pescados, especialmente un esturión del Río Negro y caviar de producción local. Por lo bajo, algunos integrantes del gobierno uruguayo afirmaban que las calorías del plato local eran iguales o incluso inferiores a las del plato exigido por los argentinos.
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Sin llegar a ser un conflictoabierto ni serio, las relaciones entre Uruguay y Brasil no están en su mejor momento. Desde el gobierno de Tabaré Vázquez aparecieron quejas por la ausencia del brasileño en la cumbre, justificada en un cansancio del presidente electo por la última campaña electoral. Hasta allí había comprensión desde Montevideo. Sin embargo, el mal humor contra Lula apareció el sábado, cuando se conoció que el brasileño volará hoy a Caracas para entrevistarse con Hugo Chávez. «Nos prometió viajar a Uruguay en su primera salida de Brasilia como compensación, pero no será así», se quejaban algunos funcionarios locales ante la situación de Lula.
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Como siempre sucede en este tipo de cumbres, las ciudades organizadoras se transforman en lugares fantasma, con operativos amplios de seguridad que impiden a los vecinos habituales circular por las zonas donde se desarrollan los encuentros. Montevideo no faltó a la regla. Según fuentes del gobierno municipal, en total se gastaron unos u$s 500.000 sólo en seguridad ( incluyendo una nueva provisión de motos último modelo para la policía), y otro tanto en ambientaciones del Parque Artigas, el Teatro Solís y los hoteles donde se alojaron las delegaciones.
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El rey Juan Carlos de Borbón fue el primero en llegar a Montevideo (el jueves al mediodía) y será hoy por la tarde el último en abandonar la capital uruguaya. El monarca fue, además, el único de los jefes de Estado que participó de todas las actividades políticas, económicas, sociales y culturales; y el que más contacto con los organismos sociales locales mantuvo. También se dio el lujo de visitar varias tiendas de artesanos locales y de conversar con músicos uruguayos como Jorge Drexler, con quien habló sobre el Oscar que éste ganó hace un año por la canción «Al otro lado del río». Comió pescados en los restoranes del Puerto Viejo y recorrió el monumento a Artigas. Todo esto además de aceptar su gestión de «facilitador» del conflicto por las papeleras, conversar con Michelle Bachelet y Evo Morales sobre el tema de la salida al mar de Bolivia. En algún momento se le escuchó decir a un funcionario de la Cancillería española: «Este hombre sí que disfruta estas cumbres, tiene ese privilegio que muchos no tenemos».
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José Luis Machinea demostró que, más allá de no tener buena relación con el gobierno de Néstor Kirchner (que incluso boicoteó su llegada a la CEPAL), sí mantiene una inmejorable comunicación con Bachelet. El ex ministro de Economía argentino, residente en Santiago de Chile, donde tiene la sede ese organismo económico latinoamericano, no tenía asegurado hasta ayer por la mañana su retorno a la capital del país trasandino. Enterada de la situación, la presidenta chilena invitó a Machinea a que se subiera en su avión oficial, con lo que solucionó su problema.
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