Las provincias vivieron otra jornada plena de piquetes y protestas contra el gobierno nacional y las administraciones provinciales. Pero ayer el fantasma de la violencia civil volvió a agitarse entre manifestantes. Por caso, en el partido bonaerense de Hurlingham, un grupo de vecinos que realizaba un cacerolazo contra el corralito fue sorprendido a tiros por varios individuos que descendieron de pronto de un auto. No hubo que lamentar víctimas, pero se impuso el temor que ya se había instalado desde hace unos días y que estalló el miércoles a la noche en la casa de una diputada nacional en Junín: los ataques encarnados por grupos violentos contra civiles y funcionarios. Hoy desde todas las provincias se hará sentir el cacerolazo convocado a nivel nacional, y por eso ya se extremaron las medidas de seguridad desde los organismos oficiales.
Los integrates del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados de Raúl Castells y de la CCC se encontraban concentrados cuando varios desconocidos descendieron de vehículos sin identificación y portando armas de fuego comenzaron a realizar disparos al aire.
Luego la escena derivó en un ataque a los manifestantes con golpes de puño y puntapié en la cual fue golpeado también el reportero gráfico que registraba los hechos.
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