23 de julio 2008 - 00:00

Bajo sospecha

Como suele ocurrir en muchas licitaciones, se ha desatado una discusión mediática sobre un concurso que organiza el Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires: la habilitación de un sistema -ya hay uno vigente-de 300 muñequeras monitoreadas electrónicamente para otros tantos detenidos que podrían pernoctar en sus casas. Este número, según se establece, se aumentaría a otros 300 en un corto plazo. Si existe un debate mediático, en verdad, responde a desinteligencias entre las propias áreas del gobierno provincial, no todas de acuerdo con la iniciativa. En verdad, no todos parecen concordar con el resultado de la licitación del 9 de Julio último -ya que mañana se abrirán los sobres para observar si cumplen o no con las exigencias-, habiéndose registrado discrepancias semipúblicas entre Penitenciaría, Justicia, Seguridad y otros organismos.

Por supuesto, compiten por estas 300 muñequeras a volverse 600 no menos de dos grupos importantes, los cuales difieren en precio y en calidades técnicas. Por supuesto, más de una sospecha pesa -como en todos estos casos-de que las condiciones del pliego licitatorio haya sido armado de acuerdo con las medidas de uno de los oferentes. Al menos, esto es lo que parece que se le objeta al ministro Ricardo Casal.

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