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6 de octubre 2008 - 00:00

Blooper doloroso sobre Malvinas

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Un Ministerio de Defensa dedicado exclusivamente a guerras simbólicas (desatiende las otras) dejó pasar en una revista oficial una leyenda que dice que las Islas Malvinas se llaman Falkland. Le echan la culpa a la imprenta.
Para el Ministerio de Defensa de la Argentina, islas Malvinas son Falkland Islands, tituló con sarcasmo la prensa del archipiélago. El «gran blooper» tiene el aditamento embarazoso de que la publicación está dirigida por la propia ministra de Defensa, Nilda Garré, ironiza la agencia de noticias isleña «Mercopress». El sitio levantó el bochorno del gobierno nacional que reconoció la soberanía británica de las islas en un mapa publicado por el Ministerio de Defensa. ¿Utilizarán los isleños la contradicción protagonizada por Garré como fundamento de su autodeterminación?

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Si el extinto general Leopoldo Fortunato Galtieri festejó y luego -en dos meses- aceptó la rendición por la soberanía de Malvinas, Nilda Garré lo superó en la gestión. Dio por finalizada la disputa en tiempo récord, a favor de Gran Bretaña, en la publicación oficial del ministerio: «Revista de la Defensa», edición Nº 2, del mes de setiembre pasado. Un mapa que ilustra la nota «La misión de las Fuerzas Armadas en la Argentina actual» resigna la soberanía de las islas denominándolas Falkland Islands con el agregado entre paréntesis (UK), interpretación inobjetable de la pertenencia al Reino Unido. Un lamentable error de imprenta, dice el comunicado del vocero del ministerio, Jorge Bernetti. Ni la obediencia debida exime a este licenciado en Comunicación Social, ex decano de Periodismo de la Universidad de La Plata, de la responsabilidad profesional por la gaffe que puso en ridículo la política de Estado y la gestión de su jefa en un área sensible: Malvinas. Tampoco funcionó esa obsesión de someter al cuentahílos las notas periodísticas, análisis semántico, sintáctico, de contexto, de connotaciones y demás yerbas de su especialidad, en búsqueda de fuentes y presuntas relaciones de los que critican la actividad del ministerio, no se salvan ni los legajos personales de quienes alguna vez pertenecieron a las Fuerzas Armadas, más si son veteranos.

La revista en cuestión vio la luz el 11 de setiembre, el ministerio la anunció en el comunicado Nº 239 y se repartieron mil ejemplares a distintos organismos del Estado, entre ellos la Cancillería, las tres fuerzas armadas, la Escuela de Defensa Nacional, Jefatura de Gabinete y otros ministerios. El «error» fue descubierto justo cuando arreciaban las noticias sobre el pase a retiro del general Roberto Bendini, oportunidad que el ministerio aprovechó para eludir el yerro ante la opinión pública. La orden de secuestrar esa edición en silencio, sin admitir el bochorno, produjo el efecto contrario, que se conociera urbi et orbi. Prensa escrita regional se ocupó del insólito error: «El Comercio», de Perú; «ABC», de Paraguay; hasta la Unión Europea dio centimetraje: el diario español «ABC» registró el polémico mapa; también agencias de noticias globales, como «AFP».

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